En mi último artículo demostraba mi preocupación por la situación mundial y de las obras de arte que se encuentran en búnkeres. Parece ser que no solo a mí me inquieta este tema y la preocupación que conlleva, ya que se ha suscitado cierto interés en conocer algo más de estos búnkeres que albergan unas obras de arte de gran valor, no solo económico sino artístico. Es por este motivo que he procedido a buscar más información de los mismos, que espero sea de interés, no solo para los que han preguntado por ello, sino para todos los que tengan curiosidad sobre este tema.
Hace años que se conoce la existencia de búnkeres y zonas francas Ya se ha hablado en artículos sobre los mismos; no pretendo ser el descubridor de ellos, pero si del interés que también a mí me suscitó ya hace años, y que no tenía ocasión de dar a conocer, así que empezaré con una elucidación de cómo funciona el “PROCESO Y ALMACENAMIENTO”.
Arranca con una operación comercial, la VENTA: la obra adquirida se transporta (con toda protección, seguro de la obra y con máximas garantías, con embalaje especial, seguridad etc.), a zonas francas.
Su destino son los puertos francos, los búnkeres o almacenamientos offshore. La obra, mientras no entra en el país, está libre de impuestos, son de alta seguridad, la estancia ilimitada y de total anonimato.
Si en algún momento se realiza un acuerdo de venta, este es “etéreo”, pues el mismo se realiza sin salir de su enclave, por lo que cambia de propietario, pero no de lugar: sigue en el refugio.
Ahora nos plantearemos el objetivo de todo este entramado tan oculto, y aunque se es conocedor de su proceso, no el de su propietario, no hay duda que los objetivos son varios. El más importante se intuye, que es el fiscal: tener y no pagar (creo que es condición humana, todos estamos en esta tesitura).
No obstante, no se puede organizar o estructurar en las mismas condiciones. Ahora veremos que para el mundo del arte diremos que no ha desaparecido, se ha ocultado y no es un lugar de exposición, sino un lugar de almacenamiento, de resguardo, conservación y protección.
No se contemplan en guías culturales, pero contienen una importante cantidad de obras de arte. Donde se encuentran los considerados más importantes son los de Suiza, con Ginebra como histórico epicentro; Luxemburgo; Singapur; Mónaco; Estados Unidos; Shangai y Hong Kong. Y Oriente medio, con la inminente apertura del puerto franco de arte en Dubái como nuevo circuito
Estos poseen la opacidad y ventajas fiscales que mientras las obras perduran interiormente no “existen”. No vamos hablar de ilegalidad, creo que podríamos definirlo como estructura enigmática, ya que se almacenan sin pagar impuestos, ya que están “en tránsito”, incluso durante décadas.
El incentivo principal es:
- diferir IVA/aranceles (no pagarlos mientras la obra no “entra” a consumo en un país)
- poder revender sin mover físicamente la obra
- elegir dónde y cuándo tributar
Eso se consigue legalmente usando el régimen aduanero.
Ahora nos centraremos en la cantidad de obras que se pueden encontrar dentro de estos refugios
Ante la opacidad que conlleva, se considera que hay un rango razonable de dos a cinco millones de obras. Es difícil calcular el real, ya que, como se indica, tiene una opacidad muy importante. Sin embargo, en algún país, como Suiza, se ha hecho algún estudio que indica que hay alrededor de 1,2 millones de objetos, y una estimación alrededor de un 60-70% de obras de arte y antigüedades.
Dejando aparte lo que es el arte, que es muy importante como objetivo, pasaremos al que parece que es lo que motiva la existencia de estos búnkeres, que es su importe, el cual se considera que es de cientos de miles de millones.
Lo resumimos en:
- millones de obras
- valor por cientos de miles de millones
- fuera del circuito público
Es decir: uno de los mayores “almacenes de riqueza cultural” del mundo… sin acceso público.
Solo nos queda una pregunta curiosa, quizá para sonreír: ¿Dónde hay más obras, en los museos o en los búnkeres?
Nos centraremos en la clara función que ha tenido y tiene desde hace siglos el sentido y objetivo del arte, que no era sólo simbólico ni material, sino emocionar, provocar, admirar y que esa emoción te acompañe con un interior “feliz”.
En la actualidad, y desde hace tiempo, este objetivo se ha desplazado; ya no están al alcance de nuestra vista porque, no miles, sino increíblemente millones de obras, se encuentran sin poder ser expuestas; existen, pero no las disfrutamos, y me pregunto: ¿cumplen con su misión esencial?
A parte de que nos preguntemos su misión, podemos tener otra duda: por lo que nos informan, nos dicen, hay “obras falsas” que circulan e incluso están expuestas, entonces ¿donde están unas y donde otras? ¿Y los certificados de autenticidad?
Vamos a meditar, buscar e intentar ayudarnos a no perder la “fe” en el arte.
José Manuel Lluent es un reputado experto en arte, fundador de Lluent Asesores y presidente de AREXPER, Asociación Europea de Expertos y Consejeros de Arte





[…] ¿Cumple el arte su misión si nadie puede verlo? […]