La escalada de violencia en el sur de Líbano volvió a alcanzar este jueves a las fuerzas internacionales desplegadas bajo mandato de Naciones Unidas. Dos militares españoles integrados en la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano resultaron heridos de carácter leve tras un ataque con proyectiles de mortero contra una posición de la misión de paz situada en las inmediaciones de Marjayoun, una de las zonas más sensibles del conflicto que enfrenta a Israel y la milicia chií Hezbolá. En el mismo incidente perdió la vida un casco azul de nacionalidad serbia, lo que ha vuelto a poner de manifiesto la creciente vulnerabilidad de los contingentes internacionales desplegados en la región.
Según la información facilitada por la misión de Naciones Unidas y confirmada posteriormente por las autoridades españolas, el ataque se produjo durante la noche cuando varios proyectiles impactaron cerca de una posición de la ONU próxima a la base española Miguel de Cervantes. Los dos militares españoles sufrieron contusiones y heridas leves provocadas por la explosión de los morteros y fueron atendidos inmediatamente por los servicios médicos de la misión, sin que su estado revista gravedad. El soldado serbio, sin embargo, sufrió heridas mucho más severas y falleció posteriormente durante su traslado a un hospital de Beirut.
La autoría del ataque no ha sido determinada por el momento. La propia unidad ha anunciado la apertura de una investigación para esclarecer las circunstancias del incidente y determinar quién disparó los proyectiles. La organización ha recordado que los ataques contra personal de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas pueden constituir violaciones graves del derecho internacional e incluso ser considerados crímenes de guerra.
El episodio se produce en un contexto de extrema tensión en el sur libanés. En las últimas semanas, la región ha sido escenario de intensos enfrentamientos entre las fuerzas israelíes y Hezbolá, pese a los intentos diplomáticos de mantener un alto el fuego. Las operaciones militares israelíes continúan desarrollándose en diferentes puntos del territorio libanés, mientras que la milicia chií mantiene su actividad armada en diversas áreas fronterizas. Esta situación ha incrementado notablemente el riesgo para los contingentes internacionales desplegados en la zona de separación.
El Gobierno español condenó el ataque y expresó su apoyo a los militares heridos y a sus familias. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trasladó su solidaridad con las víctimas y reiteró el compromiso de España con las operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas. También el Ministerio de Defensa mostró su respaldo a los efectivos desplegados en Líbano y manifestó sus condolencias al contingente serbio por la pérdida de uno de sus integrantes.
España mantiene actualmente alrededor de 650 militares en el marco de la misión de la ONU, una de las operaciones internacionales más importantes en las que participa el Ejército español. Las tropas españolas lideran el sector oriental de la misión y desempeñan labores de vigilancia, mediación y apoyo a la estabilidad regional. Sin embargo, la creciente intensidad de los combates en la zona ha elevado significativamente los riesgos para el personal desplegado. Naciones Unidas ya había advertido durante los últimos meses de que la situación de seguridad para los cascos azules se había deteriorado considerablemente, tras varios ataques que han causado muertos y heridos entre contingentes de diferentes nacionalidades.
De hecho, este último incidente se suma a una preocupante cadena de agresiones contra efectivos de la ONU registradas durante 2026. En marzo murieron tres cascos azules indonesios en distintos ataques contra posiciones y convoyes de la misión, mientras que otros soldados de Ghana e Indonesia resultaron heridos en diferentes episodios de violencia. Naciones Unidas ha denunciado reiteradamente que el personal desplegado para garantizar la paz está quedando atrapado entre las acciones militares de las partes enfrentadas.
La muerte del militar serbio y las heridas sufridas por los dos soldados españoles vuelven a evidenciar la fragilidad de la seguridad en el sur de Líbano y la complejidad de una misión internacional que, veinte años después de la guerra de 2006 entre Israel y Hezbolá, continúa enfrentándose a un escenario marcado por la inestabilidad, las hostilidades recurrentes y el riesgo permanente para los miles de cascos azules desplegados bajo bandera de Naciones Unidas.
Abierta una investigación
En un comunicado de UNIFIL, que recogemos en Delta13News, se confirma que un miembro de las fuerzas de paz desplegadas en la zona falleció esta madrugada a causa de las graves heridas sufridas cuando proyectiles de mortero impactaron en su posición cerca de Marjayoun, en el sureste del Líbano.
Otros dos cascos azules, en alusión a los españoles, que también resultaron heridos, están siendo atendidos en un centro médico de la base de la UNIFIL.
Poco después del incidente ocurrido anoche, el soldado de las fuerzas de paz, de origen serbii, gravemente herido, fue trasladado en avión a un hospital de Beirut, donde falleció a causa de sus heridas.
UNIFIL señala en su nota: «Expresamos nuestras más sentidas condolencias a la familia, amigos y compañeros del miembro de las fuerzas de paz que perdió la vida en el cumplimiento de su deber. Asimismo, deseamos una pronta y completa recuperación a los miembros de las fuerzas de paz heridos».
La UNIFIL ha iniciado una investigación para determinar las circunstancias exactas que llevaron a este trágico incidente. La UNIFIL ha detectado un número cada vez mayor de trayectorias e impactos en el sur del Líbano. «La violencia debe terminar», asevera.
Al mismo tiempo, agrega: «Reiteramos nuestro llamamiento a todos los actores para que cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional y garanticen la seguridad del personal y los bienes de las Naciones Unidas en todo momento, incluso absteniéndose de acciones que puedan poner en peligro a las fuerzas de paz. Asimismo, instamos a las autoridades nacionales competentes a que investiguen el incidente, lleven a los responsables ante la justicia y garanticen la rendición de cuentas penal».
Los ataques deliberados contra las fuerzas de mantenimiento de la paz, recuerda, constituyen «graves violaciones» del derecho internacional humanitario y de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad, y pueden equivaler a crímenes de guerra



