Eduard Zamora, presidente de la Asociación de Directivos de Seguridad Integral (ADSI), fue uno de los invitados a la Jornada de Patrimonio Histórico organizada por Protecturi, la Asociación para la Protección del Patrimonio Histórico y Artístico, en la que se puso de manifiesto el relevante rol del responsable de seguridad en este ámbito, que, obviamente, se extiende al resto de espacios en el que los directores de seguridad deben trazar planes y dispositivos que impidan cualquier acción delictiva. Zamora comparte sus reflexiones en esta entrevista concedida a Delta13News.
Eduard, ¿qué conclusiones se pueden extraer en una jornada en la que los directores de seguridad son agentes principales?
Reforzar la figura del director o del gestor de la seguridad, especialmente en estas instalaciones con altísimos riesgos, es fundamental. Lo que pasa es que la gente solamente lo valora cuando ocurren cosas, como cuando se quema o roban algo importante, como ocurrió estos días en el Louvre o más atrás en Notre Dame o la Bolsa de Copenhague. Entonces, es cuando el foco se pone sobre ti, el director de seguridad. Es nuestra desgracia, pero también nuestra virtud, ya que pasamos muy desapercibidos y nos dan poco soporte y pocos presupuestos, salvo cuando pasan cosas.
En general, sin embargo, aunque quede feo decirlo, nos interesa que ocurran cosas así porque ponen el foco de la atención en nuestros directivos y en el importante rol que desempeñan al frente de la seguridad en estos contextos.
De modo muy recurrente se afirma que el riesgo cero no existe.
En seguridad siempre decimos que el cero riesgo es imposible, y que todo es posible que pase. Pasan cosas que jamás pensaríamos que podían pasar y, no obstante, han pasado. En seguridad todo es posible, pero cuánto de probable es calcular esa probabilidad de riesgo forma parte de nuestra tarea, esa es nuestra virtud; ahora bien, cuando fallamos es nuestro hándicap.
Pero bueno, trabajamos con estadísticas, con datos y con perspectivas. Evidentemente, el riesgo es latente y siempre puede ocurrir cualquier cosa y hay que estar siempre atento.
El 90% de las empresas en España son pequeñas y medianas empresas. ¿Están concienciadas en que la seguridad es una de las parcelas en las que habría que invertir más o todavía no?
Creo que no están nada concienciados, salvo cuando les pasan cosas. Tras mi etapa en Banco Sabadell, donde he estado 30 años, ahora me dedico a asesorar a empresas y cómo organizar su seguridad, y lo que estoy viendo es un abanico de empresas de diversos sectores que me contactan tras un suceso y cuando les pregunto qué plan de seguridad tenían me dicen que no tienen nada: ‘Es que como nunca pasaba nada’, y vuelvo a lo que te decía antes, puede pasarte de todo, otra cosa es cuánto de probable es que te pase.
En cualquier caso, afortunadamente, pasan pocas cosas, pero la gente no se mueve hasta que realmente les pasan incidencias importantes y la situación es peor en las microempresas. Porque ya ocurre a veces con las grandes, que te dan poco presupuesto y poca plantilla, con departamento de seguridad unipersonales, donde el director de seguridad es el único empleado. Eso es extraño. Y es cuando les pasan cosas, cuando reaccionan. Por eso, vuelvo a repetir, es una lástima que ocurran cosas, pero si no ocurriese nada en seguridad, no habría policías ni directores de seguridad.
Uno de los riesgos ahora no es solo una intrusión, un robo… en la Red también hay riesgos importantes.
Sí, creo que la mayoría de la gente ahora está muy focalizada en los ciberdelitos. Evidentemente, se va multiplicando, pero ocurren también cosas en el plano físico, como acabamos de ver en Louvre. Eso no es un ciberataque, eso ha sido un robo descarado donde han faltado medidas de seguridad físicas y electrónicas. Opino que en todo plan de seguridad que se precie debe haber una conjunción entre ambos ámbitos, el virtual y el físico. Pero sí, no hay que olvidarse de la ciber, porque es muy peligrosa, especialmente porque la gente lo nota mucho con su repercusión en datos. Siempre aconsejo a quien me pregunta que, en realidad, estás dando tus datos en todas partes. Te piden para entrar en cualquier página web de cualquier sitio, das hasta el DNI y tu dirección, fecha de nacimiento, tu tarjeta… es que das todo. Por tanto, ¿por qué te sorprende, por qué te molesta que haya una bóveda de datos? No pasa nada.
Todo eso entronca con que la gente se fija mucho ahora en la protección de datos y en la ciberseguridad cuando realmente la otra seguridad, la clásica, la de los delitos clásicos, los robos, los hurtos, los atracos, los fraudes no por vía ciber, siguen existiendo.
«No todo el mundo quiere ser vigilante de seguridad»
En esta jornada de reflexión se ha puesto de manifiesto: El personal es clave. Lo que podríamos llamar la ‘tropa’, porque puede haber un gran director de seguridad en una empresa, pero si sus vigilantes de seguridad, los informáticos, todos los que dependan del equipo, no son los mejores, el riesgo crece. ¿Qué papel juega en todo esto la formación?
La historia de las personas, sus capacidades y su formación entronca mucho en cómo te organizas y en cómo te dan soporte, apoyo y presupuestos las entidades. A partir de aquí, la formación es básica. No se me ocurre ninguna profesión de alto nivel que no requiera antes una formación. Nadie que pasa por la calle se pone a ejercer un cargo de una función especializada sin una alta formación. Eso pasa en todas las ramas, en la económica, en la jurídica, en la ingeniería, pero, en cambio, en la seguridad hasta hace muy poquito no teníamos grados académicos en seguridad. Sin embargo, se siguen manteniendo otras vías de opción muy cortitas, con pocos meses de dedicación y de muy fácil dedicación para obtener la habilitación como director de seguridad. Mientras no ganemos en esa especialización vamos a tener una gran cantidad de directores de seguridad sin trabajo porque no están ni bien formados ni especializados.
Esto también lo entroncaría con que, afortunadamente, ahora hemos conseguido una formación profesional de grado en temas de seguridad, pero va muy enfocada a los vigilantes. Desde la asociación hemos pedido que se complemente, o se haga una nueva, en gestión de la seguridad, no solo para los vigilantes de seguridad que, evidentemente, tienen función y muy importante. Porque si ellos fallan, falla todo el sistema. Pero falla todo el sistema, por ejemplo, con nuestros empleados.
En este contexto, una buena concienciación y formación ayuda a que los riesgos se minimicen. El riesgo cero, como decías antes, no existe, pero minimizarlo y mantenerlo en porcentajes bajos es muy importante.
Por cierto, ¿por qué algunas empresas tienen dificultades para encontrar vigilantes de seguridad?
No todo el mundo quiere trabajar en esta profesión. Es una profesión mal pagada. Cuando pagas más a la persona que te hace la limpieza en casa o que te cuida a tus padres que a un vigilante, al cual le encomiendas tu mayor valor patrimonial, que es tu centro corporativo o tu entidad, algo no funciona. Y mientras eso no funcione, y sabiendo, como saben los vigilantes, que son un bien escaso, se pueden permitir el lujo de decir: ‘pues ahora lo dejo unos meses, me voy a la costa, me voy a ganar dinero en hostelería en el verano y luego ya volveré, porque se van a dar bofetadas por mí porque no hay vigilantes’. Pero la clave no es que no haya vigilantes, que los hay. Hay muchas licencias otorgadas de vigilantes de seguridad. La clave está en que las empresas no pagan lo que creemos.
Personalmente, creo que se debería pagar por una función que mucha gente ve. Alguien puede pensar, el empresario en primer lugar, que ‘no sé para qué te pago X miles de euros si nunca pasa nada’. De eso se trata, ‘nunca pasa nada porque estoy haciendo trabajo y si no estuviese yo, ¿qué pasaría?’. Es como si me dijeses, vamos a estar 15 días sin policías: te aseguro que habría muchos delitos. Son figuras necesarias y que deben estar bien remuneradas. Y en el caso de los vigilantes, la remuneración es muy baja y ahí está la clave. Las empresas deberían pagar más, los sindicatos ponen el dedo en la llaga a ese respecto, pero en los convenios colectivos no se logra lo que, a mi juicio, se debería lograr, que es una mayor consideración económica. Sí que se habla de formación, se habla de X horas anuales de actualización, se habla de muchas cosas, pero la clave para que se mantenga en el sector es el factor económico.



