Groenlandia, la mayor isla del mundo, es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, situado sobre el Círculo Polar Ártico. Con una población de aproximadamente 57.000 habitantes, este vasto territorio helado ha emergido en las últimas décadas como un punto crucial en la seguridad y la estrategia militar global, especialmente en el contexto de las crecientes tensiones entre potencias como Estados Unidos, Rusia y China en el Ártico.
La presencia militar extranjera en Groenlandia no es un fenómeno nuevo. Durante la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente, en el contexto de la Guerra Fría, Estados Unidos inició acuerdos con Dinamarca para establecer instalaciones estratégicas en la isla. Aunque Dinamarca ostenta la soberanía formal sobre Groenlandia, la defensa de la región ha estado históricamente ligada a la alianza transatlántica y a la cooperación con Estados Unidos.
El ejemplo más importante y permanente de esta presencia es el Pituffik Space Base, conocida antiguamente como Thule Air Base. Esta instalación militar, operada por la United States Space Force (Fuerza Espacial de EE. UU.), se encuentra en el noroeste de la isla, cerca de Qaanaaq, y ha sido un pilar de la vigilancia estratégica en el Ártico desde su construcción formal en los años 50.
Pituffik funciona como una base avanzada para misiones de space domain awareness (conciencia del dominio espacial), vigilancia y defensa antimisiles, así como para labores de seguimiento de satélites y detección de lanzamiento de misiles balísticos. La instalación opera un radar de alerta temprana y participa en sistemas de defensa integrados que abarcan el norte del globo terrestre.
Este enclave fue construido inicialmente como parte de los esfuerzos aliados para consolidar la defensa del Atlántico Norte y proteger rutas aéreas estratégicas durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Dinamarca estaba ocupada por Alemania. Posteriormente se formalizó un acuerdo de defensa entre Estados Unidos y Dinamarca en 1951 que permitió la permanencia del personal y equipamiento militar estadounidense en el territorio groenlandés.
¿Qué país controla realmente estas bases?
Aunque Estados Unidos opera Pituffik Space Base, la base se encuentra en territorio soberano del Reino de Dinamarca (del que Groenlandia es parte), y su presencia está regulada por acuerdos bilaterales de defensa entre ambos países. Esto significa que, de manera legal y formal, hay tropas y equipo estadounidenses desplegados en suelo groenlandés con el consentimiento de Dinamarca.
En términos prácticos, no existen actualmente otras bases militares de países distintos a Estados Unidos en Groenlandia con presencia permanente de tropas extranjeras. Históricamente, durante la Guerra Fría y las décadas que siguieron, Estados Unidos mantuvo varias instalaciones, como la ahora cerrada Sondrestrom Air Base o la instalación científica Camp Century, pero estas ya no están operativas.
Dinamarca, por su parte, mantiene una presencia militar propia más dispersa y orientada a funciones de soberanía territorial, vigilancia y operaciones marítimas. Esto incluye pequeñas estaciones y enclaves como Station Nord en el extremo noreste de Groenlandia, que es administrada por el mando militar danés y sirve como puesto avanzado para control del vasto territorio ártico.
Es importante subrayar que Groenlandia no es un país independiente, sino una región con autonomía dentro del Reino de Dinamarca. Las cuestiones de defensa y política exterior siguen bajo la responsabilidad danesa, aunque Groenlandia tiene cierto grado de autogobierno interno. Dinamarca despliega sus fuerzas armadas para proteger sus intereses y los de Groenlandia, incluyendo la lucha contra el narcotráfico marítimo, operaciones de búsqueda y rescate y vigilancia de sus extensas aguas territoriales.
La Base naval histórica como Kangilinnguit (antes Grønnedal) fue originalmente establecida por la Marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial y más tarde transferida a la Armada danesa, acumulando décadas de presencia danesa en el estratégicamente importante fiordo de Arsuk.
Actualmente, el único país extranjero que mantiene una base militar operativa en Groenlandia es Estados Unidos. Más allá de Pituffik, que tiene una presencia permanente de personal de la Fuerza Espacial y del Ejército estadounidense, no hay evidencia de bases de otras fuerzas armadas, ni de China ni de Rusia, con personal estable o instalaciones militares propias en la isla. Las discusiones geopolíticas sobre la expansión de intereses rusos y chinos en el Ártico no se han traducido en despliegues militares en suelo groenlandés.
¿Por qué Groenlandia importa tanto?
El interés de Estados Unidos en mantener bases en Groenlandia se explica tanto por su ubicación estratégica, controlando rutas aéreas y marítimas en el extremo norte del planeta, como por su valor en los sistemas de alerta temprana frente a posibles amenazas de misiles desde el hemisferio norte. La isla se encuentra cerca del llamado GIUK Gap, una ruta naval crucial entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido, que ha sido un punto focal de la vigilancia militar desde la Guerra Fría.
Además de estos factores militares, la apertura del Ártico producto del cambio climático ha incentivado la rivalidad de grandes potencias por rutas marítimas más cortas y por recursos minerales, incluidos metales raros críticos para tecnologías modernas, lo que intensifica la competencia estratégica en la región.
En el arranque de este año, las tensiones entre Estados Unidos y Dinamarca han aumentado debido al anuncio de Donald Trump sobre la posibilidad de adquirir o anexar Groenlandia, incluso utilizando el poder militar, una idea que ha sido rotundamente rechazada por las autoridades danesas y groenlandesas como una violación de soberanía y de normas internacionales.
Dinamarca ha destacado que los acuerdos actuales permiten la presencia estadounidense solo dentro del marco de la defensa conjunta y con consentimiento, y que cualquier intento de cambio unilateral estaría fuera de la ley y podría socavar alianzas como la OTAN.



