Organizaciones internacionales como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) están convocando a actores clave para debatir la gobernanza de los drones, en especial aquellas cuestiones relativas a las tareas comerciales relativas al control del espectro ITU (Report SM.2486-1 (06/2024).
Los drones comerciales incorporan sistemas de control similares a los de las aeronaves tripuladas y, para realizar pruebas técnicas de radiofrecuencia, ya sea en modo autónomo o manual, deben verificarse funciones clave como el control del vuelo (con o sin sistema anticolisión), la localización y altitud, la posición horizontal y vertical, así como el punto de origen o base. Generalmente, estos dispositivos permiten un control remoto total desde ubicaciones a distancia o pueden ser programados previamente para ejecutar vuelos autónomos sin intervención directa. La precisión de cada método de control dependerá del comportamiento específico del dron durante el vuelo.
Sin embargo, la evolución normativa va muy por detrás del ritmo de los avances tecnológicos. Además, con la aparición de amenazas híbridas, actores no estatales—incluidos grupos terroristas—están comenzando a utilizar drones comerciales para espionaje y recopilación de inteligencia cibernética (Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas – UNODA, 2024). Este uso asimétrico de la tecnología agrava el dilema: ¿cómo innovar de forma responsable sin comprometer la seguridad operacional ni el marco jurídico?
Para enfrentar estos desafíos, se requiere un enfoque integral. Los Estados deben invertir no solo en capacidades técnicas, sino también en marcos normativos que regulen su despliegue. Algunos expertos legales abogan por nuevos protocolos internacionales, similares a las Convenciones de Ginebra, pero adaptados a sistemas no tripulados (Comité Internacional de la Cruz Roja – ICRC, 2023 – Cruz Roja). Las armas autónomas son de gran preocupación por la comunidad internacional. Asimismo, integrar principios de ética desde el diseño—como la transparencia, los sistemas de seguridad y la supervisión humana—podría aumentar la confianza pública y prevenir abusos.
“Los drones ya no son solo herramientas; son actores en un teatro de operaciones de inteligencia cada vez más amplio y automatizado”. “Debemos anticipar las consecuencias no deseadas de la automatización en la vigilancia y garantizar que las normas internacionales evolucionen a la par de nuestras capacidades tecnológicas”.
En el futuro inmediato, la inteligencia basada en drones podría ser cada vez más descentralizada, inteligente y omnipresente. Con la convergencia de IA, computación perimetral y análisis geoespacial, los sistemas UAS no solo realizarán reconocimiento, sino también predicción de amenazas y toma de decisiones autónoma. La comunidad internacional debe prepararse ya—mediante visión estratégica, regulación multilateral y debate público—para aprovechar este recurso sin dejar de mitigar sus riesgos.

Jordi Sandalinas es Profesor Derecho de Drones (UOC) y de Derecho Internacional del Espacio (UDIMA), y Piloto de Drones.



