Por Genoveva Díez, miembro del Órgano de Comunicación de AIMCSE en España, analista de inteligencia económica y geopolítica, y graduada en Psicología
Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han crecido como bloque económico y geopolítico, desafiando el dominio occidental. En 2024, se expandieron con la inclusión de Irán, Egipto, Etiopía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes, aumentando su peso global. Su influencia en energía y minerales estratégicos es clave, pero enfrentan desafíos internos, como tensiones entre India y China y la falta de una moneda común. La posible reelección de Trump y sus amenazas económicas podrían dificultar sus esfuerzos de desdolarización. Este artículo analiza el impacto de estos cambios y plantea posibles escenarios futuros sobre la evolución del bloque en el orden económico global.
Introducción
La globalización, la regionalización y la creciente interconexión entre países son dinámicas clave en la economía mundial actual. La formación del grupo BRICS es un producto de estas tendencias y representa uno de los eventos geopolíticos más significativos en el panorama económico global.
BRICS, que reúne a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, es una alianza informal que agrupa a algunas de las principales potencias emergentes del mundo. El concepto de BRIC fue introducido en 2001 por Jim O’Neill, economista de Goldman Sachs, para identificar a las economías emergentes con el potencial de reconfigurar el sistema económico global. En 2010, Sudáfrica se incorporó al grupo, dando lugar a los BRICS actuales.
El objetivo inicial fue crear una plataforma para promover el multilateralismo y buscar un desarrollo inclusivo y sostenible que reflejara mejor la realidad económica mundial.
La primera cumbre formal del grupo BRIC se llevó a cabo en Ekaterimburgo, Rusia, en junio de 2009. En esta cumbre, se hizo un llamado por un orden mundial multipolar más democrático y justo, basado en el respeto al derecho internacional, la igualdad, el respeto mutuo, la cooperación, acciones coordinadas y la toma de decisiones colectivas de todos los estados. Desde entonces, las declaraciones conjuntas de las diversas cumbres de los BRICS han enfatizado repetidamente la necesidad de reajustar el orden global establecido después de la Segunda Guerra Mundial, que ha sido dominado por la supremacía de Estados Unidos.
Crecimiento de los BRICS
O’Neill predijo que «en los próximos años, el peso de los BRICS, y especialmente de China, en el PIB mundial crecerá», y sugirió que «en línea con estas perspectivas, los foros de formulación de políticas mundiales deberían reorganizarse».
Inicialmente, se propuso que las economías BRICS podrían rivalizar colectivamente con el G-7 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá y Japón) en términos de participación en el crecimiento global para 2050, pero posteriormente la evaluación cambió, concluyendo que podrían rivalizar con el G-7 para 2032. De hecho, fue en 2021 cuando sorprendieron con su progreso económico y el PIB de los BRICS superó al de sus homólogos del G7 en términos de paridad de poder adquisitivo como porcentaje del PIB mundial.
A partir de 2023, las economías de los BRICS representaban colectivamente más del 25% del producto económico global, con un 42% de la población mundial. Entre 1990 y 2015, las economías de los BRICS experimentaron una transformación notable, aumentando su participación en la producción económica global del 5,85% al 21,6%. Este crecimiento significativo implica que los BRICS contribuyeron con aproximadamente una cuarta parte de la producción económica mundial, alcanzando un PIB nominal combinado de 14,9 billones de dólares. En 2023, los BRICS también contaban con unos 4 billones de dólares en reservas de divisas y atraían cerca del 11% de la inversión extranjera directa global.
Además, en las últimas dos décadas, los países BRICS han experimentado grandes transformaciones en el uso de la tierra o han iniciado proyectos de infraestructura a gran escala dentro de las regiones de las que forman parte, por ejemplo: los intentos de China de restablecer el Cinturón Económico de la Ruta de la Seda en Europa, Asia y África; en la India, el plan de la Administración Modi de desarrollar 100 ciudades inteligentes conectadas por trenes bala; la aspiración de Moscú de convertir el Lejano Oriente ruso en un «nuevo puente económico» entre Europa y Asia mediante el desarrollo de Zonas Económicas Especiales Avanzadas; y la expansión de la agricultura industrial a gran escala en Brasil y Sudáfrica, son todas manifestaciones de las visiones de los BRICS para el desarrollo «sostenible» e «inteligente».
El ascenso de las instituciones financieras de BRICS, como el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) y el Acuerdo de Reservas Contingentes (CRA), ha sido clave en la evolución de estas economías emergentes. Estas instituciones, creadas en 2015, surgieron como alternativa al sistema de Bretton Woods, que incluye al Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, debido a la percepción de que estos organismos favorecen a las potencias occidentales.
El NDB fue diseñado para financiar proyectos de infraestructura en los países BRICS y otras economías en desarrollo, mientras que el CRA funciona como un fondo de emergencia para mitigar crisis financieras internacionales. A diferencia del FMI y el Banco Mundial, el BRICS Bank ofrece un sistema de votación equitativo, eliminando la estructura de voto ponderado que favorece a las economías más grandes en las instituciones tradicionales.
La creación de ambas instituciones económicas ha generado preocupación en Occidente, especialmente en EE.UU. y Europa, al desafiar el dominio financiero del FMI y el Banco Mundial. Estas instituciones buscan reducir la dependencia del dólar y ofrecer financiamiento sin las condiciones tradicionales de Bretton Woods, lo que ha llevado a una respuesta mixta de Occidente. Mientras que EE.UU. ha presionado diplomáticamente para limitar su influencia y el FMI ha intentado reformas superficiales para atraer a economías emergentes, algunos países europeos han mostrado apertura a colaborar con el NDB. En paralelo, los mercados financieros monitorean el impacto del CRA, que podría reducir la capacidad de Occidente para gestionar crisis globales, marcando un cambio en el equilibrio financiero internacional.
Continuación del crecimiento y expansión de los BRICS
Después de que más de 40 países expresasen interés en unirse a los BRICS, se anunció que a partir del 2024 van a ampliar el número de naciones que componen el grupo y desde esa fecha, el bloque multilateral recibirá cinco nuevos Estados miembro, siendo estos, Irán, Egipto, Etiopía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Esta ampliación de BRICS fortalecerá la influencia del grupo, ya que la voz conjunta de sus miembros tendrá un mayor impacto.
A continuación, se presentan algunos datos y cifras relevantes relacionados con esta expansión.
Tras su expansión, BRICS+ (o BRICS+5) representa a 3.65 mil millones de personas, lo que equivale al 46% de la población mundial, consolidando su influencia global. Además, el grupo ahora produce el 42.3% del petróleo mundial, alcanzando 39,748 mil barriles diarios, en gran parte gracias a la incorporación de potencias petroleras de Medio Oriente como Arabia Saudita. Su PIB combinado asciende a aproximadamente 30 billones de dólares (29.3% del total global), mientras que sus exportaciones alcanzan los 6,259 mil millones de dólares (25.1% del comercio mundial). También hay que esperar que en la próxima década crezca la clase media dentro de los países BRICS, lo que aumentará la demanda y, por ende, las importaciones del bloque.
Por otro lado, BRICS+ también se posiciona como un actor clave en la transición energética, ya que sus miembros poseen gran parte de los recursos esenciales para la producción de energías renovables. En conjunto, concentran el 75% del manganeso mundial, el 72% de los minerales de tierras raras, el 73% del grafito, el 28% del níquel y el 10% del cobre (sin contar las reservas de Irán). Además, el grupo incluye a 6 de los 10 principales productores de petróleo, 4 de los 10 mayores productores de gas, 3 de los 5 principales productores de litio y 4 de los 10 líderes en minerales raros. Estos datos reflejan el papel estratégico que BRICS+5 desempeñará en la economía y la energía del futuro.
El grupo ampliado de BRICS+ ahora abarca puntos estratégicos clave para el comercio energético marítimo, como el Golfo Pérsico y el Mar Rojo. Además, como se ha mencionado anteriormente, desempeña un papel fundamental en las cadenas de valor de minerales críticos, esenciales para la transición energética.
Esta expansión podría alterar las dinámicas económicas globales relacionadas con el comercio y las políticas petroleras, especialmente considerando que, hasta ahora, el petróleo se comercializa exclusivamente en dólares. Si los miembros de BRICS reducen su dependencia del dólar estadounidense y comienzan a comerciar plenamente en sus monedas locales, el consorcio ampliado podría ganar una influencia significativa en los mercados energéticos.
La inclusión de cuatro miembros clave de Oriente Medio y el norte de África refleja que esta expansión está alineada con la intención del grupo de aprovechar el potencial de crecimiento económico del Sur Global y aumentar su influencia en temas de seguridad a nivel mundial.
Esta expansión trae consigo tanto ventajas como desventajas
Los BRICS destacan por unir economías emergentes con marcadas diferencias políticas, económicas y sociales. Entre sus miembros se encuentran dos de las cinco economías más grandes del mundo: China e India y, además, la incorporación de Egipto y Etiopía refuerza la presencia de África dentro del grupo. Por lo tanto, BRICS+, se posiciona como una herramienta para promover el multilateralismo y abordar la subrepresentación de los países en desarrollo en los organismos de gobernanza global. La baja institucionalización del grupo le otorga flexibilidad, permitiendo a sus miembros alcanzar consensos en agendas comunes sin depender de una estructura formal.
Por otro lado, esta expansión también plantea incertidumbres sobre el futuro del grupo y podría acentuar sus desafíos internos. Aunque los BRICS son indiscutiblemente atractivos para el mundo en desarrollo, este grupo enfrenta importantes desacuerdos entre sus miembros.
Los miembros de BRICS+ no comparten similitudes excepto su postura crítica frente a la distribución del poder global. Tanto los cinco miembros originales como los cinco recién incorporados poseen historias, religiones, culturas y tradiciones distintas, así como diferencias en su demografía, sistemas políticos y económicos, lo que dificulta el llegar a consensos sobre temáticas de extrema importancia.
A continuación, se mencionan diversos conflictos existentes entre los miembros.
Las tensiones entre India y China continúan afectando la cohesión del grupo. Ambos países, los más influyentes y poblados del grupo, comparten una frontera de aproximadamente 3,488 km y mantienen una relación marcada por la hostilidad. A pesar de sus tensiones políticas y territoriales, son económicamente interdependientes, lo que hace que su relación sea compleja.
Por un lado, China busca debilitar la influencia de las potencias occidentales, especialmente Estados Unidos, y ve en BRICS+ una plataforma clave para fortalecer su peso geopolítico. Por ello, ha impulsado activamente la expansión del grupo, siendo la principal promotora de la reciente ampliación. En contraste, India prefiere mantener la cooperación con Occidente, en particular con Estados Unidos, y ve con recelo el crecimiento de la influencia China dentro de BRICS. Por esta razón, India se opone a la expansión del bloque, temiendo que beneficie en exceso a China.
Este punto es clave, ya que como se observa en la siguiente tabla, que compara el PIB de los países del bloque, la historia de los BRICS gira en gran medida en torno al asombroso ascenso de China, un desarrollo que ha sido tan sostenido durante un período tan prolongado que ha transformado realmente la distribución del poder económico global.
Como se observa en el gráfico, el PIB de China supera con creces al de los demás países BRICS combinados, alcanzando casi 18 billones de dólares. En contraste, Brasil registra 1,6 billones, Rusia 1,8 billones, India 3,2 billones y Sudáfrica 400.000 millones. Para ponerlo en perspectiva, el PIB de Estados Unidos asciende a 23 billones de dólares, aunque, en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA), la economía china podría considerarse la más grande del mundo.

Tabla 1 Fuente de Banco Mundial
En los siguientes años las economías de BRICS seguirán mostrando una gran diversidad, con diferencias significativas en sus niveles de desarrollo, ritmos de crecimiento y estructuras económicas. India, Egipto y Etiopía experimentarán un crecimiento acelerado gracias a su alto potencial de convergencia. China se fortalecerá a partir de su industria manufacturera avanzada, mientras que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos impulsarán su actividad económica a través de estrategias de diversificación más allá del petróleo. Por último, Brasil, Irán, Rusia y Sudáfrica enfrentarán un crecimiento más lento, afectado por el escaso avance en reformas estructurales.
Por otro lado, India ha reforzado su postura estratégica al unirse a alianzas lideradas por EE.UU., como el QUAD y el I2U2, con el objetivo de contrarrestar la influencia china. Las disputas fronterizas entre ambos países también han provocado enfrentamientos ocasionales. Esta rivalidad entre las dos economías más grandes de BRICS+5 podría debilitar la cohesión del grupo y dificultar una mayor integración en el futuro.
Egipto y Etiopía han manifestado críticas sobre la representación africana y el papel de liderazgo de Sudáfrica. Además, la entrada de Arabia Saudita e Irán añade complejidad, ya que mientras Arabia Saudita mantiene cierta simpatía de Occidente, Irán enfrenta relaciones diplomáticas rotas con Estados Unidos y sanciones recurrentes.
Sin embargo, situaciones similares se ven en otros foros, como el G20, donde Rusia y China tienen tensiones con los miembros occidentales.
En resumen, la expansión de los BRICS subraya el papel cada vez más audaz y pragmático de los países del Sur Global en la defensa de sus propios intereses. Al adoptar un mayor nivel de autodeterminación, las naciones en desarrollo están impulsando un cambio paradigmático en la geopolítica mundial.
Pese a todo esto, los actuales y futuros miembros de BRICS+ comparten un punto en común: rechazan el derecho de Estados Unidos y la Unión Europea a imponer restricciones sobre las políticas exteriores y actividades económicas de otros países. La expansión de BRICS podría dar lugar a la creación de un nuevo sistema financiero global, menos dependiente del dólar estadounidense y de los bancos occidentales (aunque este escenario no parece que se vaya a dar en el futuro cercano, debemos tenerlo en cuenta en el largo plazo).
El futuro de la economía de los BRICS en el contexto de la elección de Trump
La reciente elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos ha introducido nuevas incertidumbres sobre el desarrollo de la economía global, particularmente en relación con los países que conforman el bloque BRICS. Las posturas y amenazas de Trump hacia esta alianza emergente podrían determinar la trayectoria económica y política de este grupo en los próximos años.
- Aranceles y la Amenaza al Dólar
Uno de los puntos más controversiales ha sido la amenaza de Trump de imponer aranceles del 100% a los países BRICS si avanzan en la creación de una moneda alternativa al dólar estadounidense. A través de su plataforma Truth Social, Trump declaró que cualquier nación que respalde la creación de una nueva moneda enfrentaría graves repercusiones económicas, incluyendo la pérdida de acceso al mercado estadounidense. Estas declaraciones subrayan la postura proteccionista y agresiva de su administración hacia cualquier intento de reducir el predominio del dólar en el comercio internacional.
Esta posible respuesta de Estados Unidos refleja tanto la fortaleza como la vulnerabilidad del dólar. Si bien la economía estadounidense sigue siendo incomparablemente fuerte y sus bonos del Tesoro son percibidos como el refugio más seguro para el capital, la creciente presión política podría, irónicamente, acelerar los esfuerzos de los BRICS para reducir su dependencia del dólar.
Actualmente, los BRICS no parecen capaces de desafiar la hegemonía del dólar. Los intentos de crear una moneda alternativa han sido infructuosos, ya que, a diferencia de la Unión Europea, el bloque no cuenta con una divisa común para el comercio. Aunque algunos países han acordado realizar transacciones en sus monedas locales e incluso en yuanes, la idea de que esta moneda reemplace al dólar sigue siendo poco realista.
Existen varios obstáculos que dificultan la desdolarización. Primero, las políticas económicas de China priorizan su crecimiento interno y han sido acusadas de manipulación monetaria, lo que genera desconfianza en el yuan como alternativa viable. Segundo, los países BRICS+ poseen enormes reservas en dólares, con China liderando con 3.1 billones y la India con aproximadamente 600 mil millones, lo que hace difícil prescindir de la moneda estadounidense. Tercero, el sistema financiero global está dominado por la red SWIFT, controlada en gran parte por Estados Unidos, lo que impide una transición fácil a otro sistema monetario. Finalmente, la rivalidad estratégica entre India y China hace improbable que India acepte el yuan como moneda común, ya que fortalecería la influencia de su competidor dentro del grupo.
En conclusión, sin una moneda común como el euro, los BRICS seguirán dependiendo del dólar, lo que limita su capacidad para desafiar el liderazgo financiero de Estados Unidos en el corto y mediano plazo.
- Iniciativas dentro del Bloque BRICS
Vladimir Putin ha liderado los esfuerzos para promover un sistema de pagos internacionales alternativo, diseñado para limitar el control de Estados Unidos sobre las finanzas globales. Sin embargo, no todos los miembros del bloque comparten la misma visión. Algunos temen que un alejamiento del dólar provoque represalias severas por parte de Estados Unidos, afectando tanto su comercio como sus relaciones diplomáticas. Esta falta de consenso interno podría dificultar los avances hacia una moneda común o un sistema financiero alternativo.
Por otro lado, las amenazas de Trump podrían incentivar la cooperación entre los países BRICS. Según Brad Setser, miembro senior del Consejo de Relaciones Exteriores, estas acciones «elevan indirectamente la estatura de una amenaza percibida y reflejan una falta de confianza en el dólar». Este contexto podría motivar a los BRICS a intensificar sus esfuerzos para establecer un frente más unido.
- Perspectivas Futuras
Aunque el dominio del dólar parece asegurado en el corto plazo, las perspectivas a largo plazo son menos claras. La creciente polarización en las relaciones internacionales y el uso reiterado de los aranceles como herramienta de negociación por parte de Estados Unidos podrían erosionar la confianza global en el dólar. Países como Brasil y China ya han firmado acuerdos bilaterales para reducir el uso del dólar en sus transacciones comerciales, marcando una tendencia que podría consolidarse si el bloque BRICS logra superar sus diferencias internas.
En conclusión, la elección de Trump introduce una dinámica compleja para los BRICS y su ambición de reformar el orden económico mundial. Mientras algunos consideran que las amenazas de Trump son una barrera insalvable, otros ven en ellas un catalizador para un cambio estructural en las finanzas globales. Lo que está claro es que el futuro de la economía de los BRICS estará profundamente influenciado por las políticas de la nueva administración estadounidense.
Conclusión
El crecimiento y la expansión de BRICS han consolidado al bloque como un actor clave en la economía global, desafiando la hegemonía de las potencias occidentales y promoviendo un modelo económico más inclusivo. La reciente ampliación del grupo refuerza su influencia geopolítica y económica, con un impacto significativo en sectores como la energía, la inversión y el comercio. Sin embargo, la diversidad de sus miembros, las diferencias en sus estructuras económicas y las tensiones internas representan desafíos para su cohesión y toma de decisiones.
A pesar de los esfuerzos por reducir la dependencia del dólar y reformar el sistema financiero internacional, BRICS sigue enfrentando obstáculos estructurales y estratégicos que dificultan una transición rápida hacia un orden multipolar. La incertidumbre en el panorama global, junto con las políticas de Estados Unidos, seguirán influyendo en la evolución del bloque. En este contexto, el futuro de BRICS dependerá de su capacidad para fortalecer la cooperación entre sus miembros, superar sus diferencias y consolidar una visión común que le permita convertirse en una alternativa real dentro del orden económico mundial.




Muy buen artículo.
Deja claro que el mundo que conocíamos ya no existe y que el cambio lleva un ritmo vertiginoso.
Tenemos que prepararnos.
Artículo bien fundamentado en el que se explican los beneficios y riesgos de la relación con los países Brics. Enhorabuena por el trabajo
Gracias por este artículo tan pedagógico que nos da.a conocer el rumbo de la geopolítica a medio y largo plazo. Hace falta la difusión de este tipo de análisis entre el público general.
Artículo muy interesante que recoge muy bien el desafío al orden mundial de occidente.
El poder de los Brics + los 5 nuevos miembros en especial en lo referenciado a la energía (minerales raros, litio, cobre, petróleo, gas,…) puede hacer cambiar completamente el tablero. Ya han creado las instituciones para desarrollar, ahora les falta la moneda para triunfar.
Aunque las diferencias de sus miembros son enormes para ser que están en aras de superarlas.Ya lo decía Pepe Mujica el expresidente de Uruguay “ los países piden entrar en el Bric, porque es el sueño de tener una alternativa”
Creo, nada más discordante que la UNION EUROPEA y han conseguido logros superando diferencias, en principio nada es fácil habiendo diferencias ideológicas y económicas grandes pero, la inteligencia y el respeto mutuo se logra buscando este gran fin común con conocimiento de causa mayor … porque sabemos cuál es el real y verdadero objetivo.