El Ejército de Chile ha puesto en marcha una licitación pública para la enajenación de 123 lotes de vehículos, vestuario, maquinaria y diverso equipamiento que han sido dados de baja por la institución debido a obsolescencia técnica o al cumplimiento de su vida útil. El procedimiento corresponde a la Licitación Pública N.º 08/2026 “Valdivia” y se desarrolla mediante propuestas económicas presentadas en sobre cerrado.
La operación afecta a material distribuido en diferentes unidades y recintos militares del país. Entre las localidades en las que se encuentran los bienes figuran Santiago, Valdivia, Arica, Iquique, Temuco, Concepción, Antofagasta, Osorno y Punta Arenas, entre otras. La diversidad del material refleja el carácter amplio de la enajenación, que abarca desde vehículos y maquinaria hasta vestuario y elementos de intendencia.
Entre los lotes figuran camiones, tractocamiones, semirremolques, Jeeps, motocicletas, neumáticos, remolques, cocinas de campaña, vestuario y otros equipos. También aparecen vehículos de fabricantes como Mercedes-Benz, DAF, Honda, Toyota, Hino, AIL Storm y Bombardier.
Uno de los vehículos incluidos en el procedimiento es un Mercedes-Benz Unimog 1300 L fabricado en 1985, cuyo precio mínimo se ha fijado en 6.569.982 pesos chilenos. También se incluyen Jeeps AIL Storm del año 2001, con precios mínimos desde 675.806 pesos, así como diferentes camiones y semirremolques.
El lote con el precio mínimo más reducido corresponde a un conjunto de neumáticos, con un valor de partida de 3.960 pesos chilenos. Los importes establecidos para cada lote constituyen el mínimo que deben superar las ofertas para poder ser consideradas.
Material fuera de servicio
El Ejército chileno ha precisado que los bienes fueron retirados de su utilización institucional porque dejaron de resultar adecuados para sus necesidades debido a la obsolescencia tecnológica o al cumplimiento de su ciclo de vida. En el caso de los vehículos, algunos acumulan varias décadas de servicio y presentan diferentes grados de operatividad.
El jefe del Departamento de Enajenaciones de la Dirección de Logística del Ejército, coronel Claudio Pichara, explicó que el procedimiento no constituye técnicamente un remate tradicional, ya que no existe una puja sucesiva entre participantes. El sistema establece un precio mínimo y la adjudicación se realiza entre las ofertas que cumplen los requisitos, tomando como referencia la propuesta económica más elevada.
La propia institución contempla que parte de los vehículos pueda ser adquirida para repuestos o procesos de refacción, debido a que algunos de ellos no se encuentran operativos. Las condiciones de cada unidad y sus posibles averías se tienen en cuenta a la hora de establecer el precio mínimo correspondiente.
La presentación de los oferentes y de las propuestas se realizará este 1 de octubre, entre las 08:30 y las 09:00 horas, en el Cuartel General de la III División de Montaña, situado en Valdivia. La apertura de las ofertas tendrá lugar ese mismo día. El acta correspondiente deberá publicarse el 2 de octubre y la resolución de adjudicación tiene como fecha límite el 9 de octubre.
La participación está abierta a personas naturales y jurídicas que cumplan los requisitos establecidos en las bases, aunque existen incompatibilidades para determinados funcionarios y personas vinculadas directamente con las unidades y órganos que intervienen en el procedimiento. Los participantes deben presentar, entre otros documentos, una declaración jurada sobre posibles conflictos de intereses y un certificado de conformidad y conocimiento de las bases.
Las ofertas deben ir acompañadas además de una garantía de seriedad equivalente, como mínimo, al 10% del valor ofertado. Una vez adjudicado el lote, el comprador deberá abonar el importe correspondiente y cumplir los trámites establecidos para proceder posteriormente a su retirada.
La operación supone así la salida del inventario del Ejército chileno de más de un centenar de lotes de material que ha dejado de ser utilizado por la institución. El procedimiento permite transformar esos activos dados de baja en recursos económicos mediante un proceso público de enajenación, al tiempo que facilita su eventual reutilización, recuperación o aprovechamiento por los nuevos propietarios.



