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miércoles, julio 29, 2026

El rebote hidroclimático, clave en incendios extremos como los de California y posible también en el sureste español

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Una investigación internacional en la que participa la Universidad de Murcia (UMU) ha identificado un mecanismo climático que puede desempeñar un papel clave en la generación de incendios extremos, incluso fuera de la temporada estival. El estudio, publicado en la revista científica Global Change Biology, demuestra cómo el llamado “rebote hidroclimático”, esto es, periodos de lluvias intensas que favorecen el crecimiento de vegetación y que después, con la sequía y olas de calor, se seca rápidamente y se convierte en combustible, fue determinante en los incendios extremos registrados en Los Ángeles el pasado mes de enero, en plena zona urbana.

El trabajo ha sido desarrollado por investigadores del European Centre for Medium-range Weather Forecasts (ECMWF) y del Departamento de Física de la UMU, en el marco del Campus de Excelencia Internacional Mare Nostrum. Los resultados no solo ayudan a comprender los incendios extremos en California, sino que también ofrecen herramientas útiles para mejorar la predicción y prevención de incendios en regiones de clima similar, como el sureste español.

“El caso de Los Ángeles es un ejemplo claro de lo que también puede ocurrir aquí: incendios en invierno que se acercan a áreas urbanas, afectando a la interfaz urbano-forestal, la zona más vulnerable y expuesta”, señala Marco Turco, investigador del Departamento de Física de la Universidad de Murcia y coautor del estudio. “La lección es clara: con el cambio climático no podemos bajar la guardia fuera de la temporada clásica de verano. Debemos estar preparados para gestionar incendios peligrosos en cualquier época del año”.

El estudio muestra que, en ecosistemas donde la vegetación suele ser escasa —como matorrales, zonas áridas o semiáridas—, las lluvias intensas pueden generar un rápido crecimiento de biomasa que, al secarse bruscamente, se convierte en combustible disponible para el fuego. Esto puede ocurrir en diversas zonas del sureste español, donde los investigadores destacan que las lluvias otoñales o invernales pueden elevar significativamente el peligro de incendios en los meses posteriores.

La investigación también ha comprobado que los modelos de predicción que integran datos meteorológicos junto con información sobre la acumulación de combustible mejoran sustancialmente las previsiones. “Esta información nos permite anticipar escenarios de riesgo y adaptar mejor los sistemas de alerta y respuesta”, añade Turco.

La investigación remarca que los efectos del cambio climático, es decir, mayor variabilidad y fenómenos extremos, están alterando los patrones tradicionales de peligro. Por ello, los autores insisten en la necesidad de actualizar las estrategias de prevención y gestión forestal. “Los métodos que tengan en cuenta la disponibilidad de combustible van a ser cada vez más importantes”, apunta Francesca Di Giuseppe, coordinadora de predicción de incendios del ECMWF y coautora del trabajo.

El artículo se titula Hydroclimate Rebound Drives Extreme Fires y lo firman Joe McNorton (ECMWF), Marco Turco (UMU), Alberto Moreno (UMU), Jessica Keune (ECMWF) y Francesca Di Giuseppe (ECMWF).

 

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