En 2024, se registraron 13 víctimas mortales en accidentes marítimos a nivel mundial que involucraron buques registrados en la UE, todos ellos ocurridos en aguas territoriales de países de la UE. Asimismo, se registraron 9 víctimas mortales en accidentes dentro de las aguas territoriales de la UE que involucraron buques registrados fuera de la UE, según datos de Eurostat.
Entre 2020 y 2024, en promedio, murieron 19 personas al año en todo el mundo en accidentes marítimos que involucraron buques registrados en la UE. Entre las 13 muertes en todo el mundo en accidentes que involucraron buques registrados en la UE en 2024, 7 ocurrieron en el Océano Atlántico, 5 en el Mar Mediterráneo y 1 en el Mar del Norte.
Al analizar el tipo de barco, se observó que 9 muertes reportadas involucraron barcos pesqueros, 2 barcos de carga y otros 2 barcos de pasajeros. Las 13 muertes ocurridas en 2024 fueron miembros de la tripulación.
En los últimos diez años, la navegación y el transporte marítimo en la Unión Europea han continuado siendo piezas clave del comercio global, consolidando a la región como uno de los actores más importantes en el transporte marítimo mundial pero enfrentando transformaciones profundas en volumen, rutas y sostenibilidad.
El transporte marítimo no sólo mueve la mayor parte de las mercancías que entran y salen de la UE, sino que también representa una actividad económica estratégica que responde a dinámicas geopolíticas, tecnológicas y medioambientales en constante cambio.
Según datos recientes de Eurostat, el transporte marítimo siguió dominando el comercio exterior de la UE en 2024, moviendo la inmensa mayoría del volumen de mercancías importadas y exportadas a nivel mundial: aproximadamente 75,6% de las importaciones y 73,7% de las exportaciones por peso se realizaron por vía marítima, con importaciones superiores a 1.100 millones de toneladas y exportaciones de alrededor de 500 millones de toneladas de bienes desde y hacia países no comunitarios.
Este papel preponderante confirma que el mar sigue siendo la arteria principal del comercio exterior europeo en un contexto globalizado, pese a la existencia de otros modos de transporte como el aéreo o terrestre.
La infraestructura portuaria y la red logística asociada han evolucionado notablemente en la última década. Aunque el volumen total de mercancías manejadas en puertos de la UE registró una ligera disminución en 2023 frente al año anterior —de aproximadamente 3,5 a 3,4 mil millones de toneladas— los principales puertos europeos como Rotterdam (Países Bajos), Amberes-Bruges (Bélgica) y Hamburgo (Alemania) continuaron desempeñando un papel central en el tránsito de contenedores, graneles y mercancías diversas.
Además, la actividad de pasajeros a través de los puertos de la UE mostró un crecimiento significativo en 2023, con casi 386 millones de embarques y desembarques, lo que representa una recuperación firme tras los efectos de la pandemia de COVID-19.
La última década también ha sido testigo de cambios estructurales en la composición de la flota europea y los patrones de navegación global. Los buques registrados bajo bandera de Estados miembros representan alrededor del 12% de la flota mercante mundial en términos de número, con una participación significativa en tipos de buques como los de pasajeros, roll-on/roll-off (RoPax) y portacontenedores. Estos datos reflejan la diversidad de la industria marítima europea y su capacidad de adaptación a distintos mercados y segmentos de transporte.
No obstante, la UE también ha tenido que lidiar con diversos desafíos. El comercio marítimo europeo sufrió contracciones importantes durante la pandemia de COVID-19, cuando el volumen de tráfico marítimo cayó más del 10% en 2020, afectando tanto a mercancías como a pasajeros y obligando a redes logísticas a reconfigurarse en respuesta a interrupciones globales.
Además, en términos medioambientales, el sector marítimo europeo enfrenta presiones crecientes para reducir emisiones. Aunque recientemente el régimen de comercio de emisiones (ETS) marino de la UE ha mostrado una efectiva tasa de cumplimiento, las emisiones totales del transporte marítimo en la UE se mantuvieron al alza en 2024, alcanzando un nuevo máximo impulsado sobre todo por buques portacontenedores que han aumentado sus distancias recorridas y velocidades operativas para satisfacer la demanda global.
Geopolítica, sostenibilidad y tecnología también han marcado la última década de la navegación europea. Desde sanciones a flotas vinculadas a conflictos internacionales hasta la búsqueda de combustibles alternativos y rutas más eficientes, la UE ha debido equilibrar la seguridad del comercio con la transición hacia una economía marítima más verde. En este contexto, la región ha promovido iniciativas de innovación, electrificación portuaria y, en algunos casos, proyectos de combustibles limpios, con el objetivo de reducir la huella ambiental del transporte marítimo en un escenario global competitivo.
En definitiva, la última década del transporte marítimo de la UE muestra una historia de liderazgo sostenido en el comercio global, una resiliencia frente a crisis abruptas y una transición hacia modelos más sostenibles, aunque todavía enfrentando retos importantes para asegurar la competitividad, la descarbonización y la seguridad de las rutas marítimas del futuro.



