27.9 C
Madrid
miércoles, julio 29, 2026

Enrique Villalba, profesor e historiador: «La geopolítica es una disciplina fundamental para entender el complejo mundo en el que vivimos»

Debe leer

Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

Enrique Villalba es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), titulado superior en Edición de Contenidos en Medios Digitales por el Centro Universitario Villanueva y graduado en Geografía e Historia por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Posee también un Máster en Formación del Profesorado en Secundaria (especialidad en Geografía e Historia) por la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y otro Máster en Altas Capacidades y Desarrollo del Talento por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Es, igualmente, postgraduado en Diagnóstico y Educación de Alumnado con Altas Capacidades por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), postgraduado en gamificación y storytelling por la Fundación UNED, experto universitario en trastorno del espectro autista por la UNIR, monitor de Ajedrez Educativo por la UNED y suma un Diploma de especialización en Inteligencia, también por la UNED. A este último se suma en esta misma universidad un Diploma de experto universitario en Conflictos bélicos y seguridad internacional, y un Diplomado en Estudios Polares por la Universidad Complutense.

Como periodista, he desempeñado diversas funciones en Madridiario.es, La Razón, Cadena Ser, Cadena Cope, TVE, RNE y La Guía del Ocio, entre otros medios. He ganado el Premio Periodístico de la Guardia Civil de 2014 y la Antena de Plata 2015 con el equipo de Madridiario. Actualmente, es redactor en Nuevo Sureste, Diario de Rivas y Vida Nueva.

En el ámbito educativo, he trabajado como profesor de Secundaria y Bachillerato en varios centros educativos, como voluntario en el programa Includ-ED de la comunidad de aprendizaje del CEIP Mario Benedetti, en el Centro Universitario Villanueva como profesor asociado, en la Universidad a Distancia de Madrid como profesor colaborador, en la Academia de Policía de la CAM y como ponente en varias universidades. Es colaborador del proyecto EtnoCAM de la Comunidad de Madrid y escribe libros, como el que explica esta entrevista concedida a Delta13News. ‘Enseñar geopolítica en Educación Secundaria Obligatoria‘, su último ensayo, se ha convertido en uno de los libros educativos más vendidos en Amazon desde su lanzamiento.

¿Por qué considera que es importante enseñar geopolítica en los colegios?

Porque es una disciplina fundamental para entender el complejo mundo en el que vivimos. Hoy en día, su impacto es innegable en ámbitos políticos, académicos y mediáticos. El alumno debe ser capaz de realizar análisis del entorno global y de tomar decisiones para el mundo real y no sólo para el mundo de las ideas que representa el colegio, entre los que dista un abismo que muy pocas veces se cubre con un aprendizaje que prepare para la vida y el trabajo.

¿De qué manera afecta la coyuntura política actual, como los conflictos globales o la globalización, a la forma en que se debe enseñar geopolítica?

La coyuntura es la espina dorsal de esta disciplina. Pero se trata de usar la geopolítica como una herramienta para aprender otras materias, no como una materia en sí misma. Es decir, por ejemplo, si aprendo religión, he de aprender la dimensión del conflicto entre religiones y cuál es la relación de estas con el poder. Si entiendo eso, aprendo mucho mejor la esencia del conflicto de Próximo Oriente que si me aprendo una lista interminable de eventos y fechas. Si aprendo los minerales, en geología, he de aprender su impacto en la sociedad y los conflictos que genera la minería a nivel mundial. Así voy a ser un consumidor mucho más responsable.

¿Cómo se puede ayudar a los estudiantes a entender el impacto de eventos actuales en sus vidas cotidianas?

Asomándoles a la realidad y haciéndoles que la analicen con datos y con herramientas, que saquen conclusiones por sí mismos. Los profesores cometemos el error de querer dar a los alumnos todas las respuestas para todas las preguntas. No se trata de eso. Se trata de conseguir que observen la realidad, se hagan las preguntas y busquen sus respuestas. Y digo sus respuestas. Ellos están dispuestos a escuchar y a ser escuchados, el problema es que la sociedad no está dispuesta a soportar que lo que dicen no sea lo que ella prescribe. Por eso hay una obstinación por politizar hasta la última coma de la educación, porque es un sistema pensado para la militancia y para el conocimiento industrializado. Ahora, es más grave todavía, porque se ha patologizado y emocionalizado el aprendizaje, poniendo el conocimiento por debajo de los sentimientos, lo que facilita que el alumnado se convierta en masa irracional que actúa por los impulsos que construye el poder.

¿Qué habilidades específicas considera que los estudiantes pueden desarrollar a través de la geopolítica?

El pensamiento estratégico, el liderazgo decisorio, el análisis multicausal pero, sobre todo, la confrontación con la realidad, que es la única competencia que verdaderamente sirve para salir adelante en la vida.

¿Cómo puede esta disciplina contribuir al fomento de la empatía, la tolerancia y la comprensión cultural entre los jóvenes?

La geopolítica es una herramienta de análisis. Trata de ser todo lo pragmática que le permite la ciencia social. La empatía, la tolerancia y la comprensión cultural no son contenidos educativos en sí, sino valores o presupuestos ideológicos, según el prisma desde el que se miren, que impregnan la legislación. Se aprenden en casa, en familia, en sociedad o en la iglesia. Son algo que se aplica a todo lo que aprendes y que mejoras al enriquecerte con otras materias. La geopolítica debe ayudar a afrontar estos conceptos morales desde un punto de vista realista y no ideal. Por ejemplo, en un tema tan sensible como la inmigración, los discursos que la idealizan o la demonizan hacen mucho daño. Un análisis ponderado, realista y responsable de sus causas y sus consecuencias permiten al estudiante, que es un futuro elector, decidir cómo abordar ese fenómeno con argumentos y a saber qué parte del discurso de los representantes y poderes fácticos quieren aceptar.

¿Qué tipo de recepción ha tenido el enfoque de enseñanza geopolítica entre los estudiantes? ¿Les resulta interesante y relevante?

Es que no se enseña geopolítica como parte de la materia. Se usa como una herramienta para aprender otros saberes prescriptivos. No enseño un glosario de geopolítica, la aplico cuando explico qué es la economía o el estado, por ejemplo. Cuando ludifico, cuando hago un diatopo o creo un mapa, cuando realizo una actividad de aprendizaje basado en problemas. Por tanto, está orientada a la práctica, pero no descuida el conocimiento teórico, que es fundamental para que el alumno sepa por qué hace las cosas.

¿Ha observado un cambio en la percepción de los estudiantes sobre temas globales después de introducir la geopolítica en el aula?

Sí. Empiezan a preguntar el porqué de lo que pasa en el mundo. Algunos, los más avanzados, incluso llegan a preguntarse para qué pasan las cosas y quién se beneficia de ellas. Ahí es donde se puede ver el germen de nuevos liderazgos.

La LOMLOE ya incluye en el currículum escolar la geopolítica. Es motivo para celebrarlo, ¿no?  

Sí, ya está integrado. Otra cosa es que sea una nota a pie de página entre una infinita perorata de chorradas inaplicables que sólo buscan satisfacer una agenda ideológica y unos lobbys políticos.

¿Qué cambios le gustaría ver en el sistema educativo en relación con la educación geopolítica?

Vayamos paso a paso. Primero, veamos si consigue implantarse y cómo lo hace. Si se hace bien y se consigue integrar el razonamiento geopolítico como parte del currículo, lo suyo sería que se apostase por la prospectiva, que es la principal herramienta y fin de la geopolítica, como eje de la valoración del rendimiento del alumno. Sería ideal que esta disciplina sirviera para que la mayor parte del alumnado pudiera recibir aprendizajes de alto rendimiento intelectual, tal y como muestra la taxonomía de Bloom. Y, por pedir, me gustaría que sirviera de ejemplo para acercar el mundo académico a la realidad del mundo social y del trabajo. Aunque el sistema educativo piense que es cercano al mundo al que vive, existe un abismo entre lo que se aprende en el colegio (y en la universidad) y lo que pide el mundo.

¿Cómo espera que su libro impacte en la educación geopolítica en el futuro?

Este libro es un experimento fruto de años de prueba y error. No pretendo sentar cátedra sino ofrecer un primer paso. Soy de los primeros en hacerlo a nivel mundial, si otros se unen, nuestro sistema educativo puede tomar una ventaja diferencial respecto a otros países. Y, aun así, iremos tarde. En Japón, por ejemplo, los servicios de inteligencia del Estado y de las grandes empresas van a reclutar entre los alumnos de los institutos futuros analistas y decisores. No podemos esperar a ver forjados los líderes del futuro, tenemos que ir a buscarles y enfrentarles a la realidad cuando su mente es todavía una tabla rasa.

spot_img

Publicidad

spot_img

Última Hora

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Aquí puede consultar nuestra Aviso Legal y Política de Privacidad