España aprueba por fin su primera Estrategia Nacional contra la proliferación de armas de destrucción masiva. El Consejo de Seguridad Nacional dio luz verde al documento el 16 de diciembre de 2025, que ha sido publicado este lunes en el Boletín Oficial del Estado mediante la Orden PJC/892/2026.
Hito estratégico con vocación global
El texto marca un antes y un después al elevar la amenaza de las armas nucleares, radiológicas, biológicas y químicas (NRBQ) desde una mera mención en las Estrategias de Seguridad Nacional a un plan sectorial de segundo nivel. Alineada con la Estrategia de Acción Exterior 2025-2028 y la Directiva de Defensa Nacional, la hoja de ruta integra la no proliferación (con énfasis en el multilateralismo) y la contraproliferación operativa frente a actores no estatales como terroristas o las redes criminales.
Se proyecta como respuesta al deterioro del régimen internacional: la agresión rusa a Ucrania, los bloqueos de Rusia y China en foros clave, las crisis nucleares de Irán y Corea del Norte, o el uso de armas químicas en Siria. España se compromete a reforzar tratados como el TNP, la CAQ o la CABT, y regímenes de control de exportaciones como el Grupo de Suministradores Nucleares, pese a sus tensiones internas.
Aciertos que consolidan capacidades
La Estrategia brilla en su enfoque transversal. Conecta la amenaza ADM con el terrorismo, el crimen organizado, las estrategias híbridas y tecnologías disruptivas (inteligencia artificial, drones, biotecnología o impresión 3D), que facilitan la adquisición ilícita de materiales de doble uso.
Destaca la gobernanza nacional: el Comité Especializado de No Proliferación (CENP), el JEMAD, el SEPBLAC o planes como el de Biocustodia y el contra la financiación de la proliferación. Sus objetivos son claros: defender los intereses españoles en foros como la ONU, OTAN o UE, y blindar el territorio ante riesgos domésticos, desde los laboratorios hasta el sector químico.
Esta Estrategia supone un avance doctrinal imprescindible en un 2026 de tensiones geopolíticas y avances tecnológicos pérfidos. Consolida el compromiso español con la seguridad colectiva y dota de marco a capacidades ya probadas.



