España trabaja en la modernización de sus sistemas de defensa antiaérea, lo que podría llamarse, salvando naturalmente las distancias, su propia ‘cúpula de hierro‘, que tan buenos resultados está ofreciendo a Israel en sus enfrentamientos con los grupos terroristas asentados en Oriente Próximo y aquellos países que los acogen y respaldan.
Indra ha firmado recientemente con el Ministerio de Defensa un acuerdo marco para dotar los sistemas de defensa antiaérea del Ejército de Tierra, responsables de dar una respuesta ante cualquier amenaza aérea, con las capacidades más vanguardistas para identificar si una plataforma aérea es amiga o enemiga (sistema IFF), lo que contribuye a reforzar la protección del espacio aéreo e incrementar la seguridad de las aeronaves aliadas, evitando el fuego amigo.
El proyecto, adjudicado a Indra en el mes de junio en competición abierta con los principales proveedores del sector y cuya firma se ha cerrado ahora, contempla la implantación de sistemas radar IFF Modos 5/S que facilitan una identificación positiva mejorada de las aeronaves propias. El IFF es un radar secundario que envía una interrogación encriptada que solo aquellas plataformas que conocen las claves pueden descifrar y responder, lo que permite confirmar que es amiga, según explica la compañía española.
El modo 5 implantado por la OTAN y aliados viene a sustituir el modo 4, que ya está en desuso, por lo que contar con él resulta imprescindible para poder participar en misiones conjuntas. Este modo es más difícil de interceptar por el adversario, tanto por la forma de la señal emitida como por su encriptación, que realiza el dispositivo criptográfico integrado en el interrogador, en el que se cargan unas claves que van variando periódicamente.
Además de identificar si la aeronave es amiga o enemiga, el nuevo modo 5 proporcionan mayor información sobre la aeronave que los modos tradicionales, permitiendo no solo identificarla con precisión, sino también conocer su posición, número de identificación e indicativo, entre otros datos, todo ello mediante interrogaciones selectivas que evitan cualquier emisión radioeléctrica innecesaria, favoreciendo una operación más sigilosa y segura.
Para aquellos sistemas de defensa aérea de alta movilidad, o que requieren una capacidad de rápido despliegue y repliegue, Indra entregará un modelo de IFF de última generación (Interrogador I50D) con un diseño ligero y compacto.
La compañía integrará los nuevos IFF con los centros directores de tiro de los actuales centros de operaciones de artillería antiaérea ligero y medio a través de sus respectivos radares de corto y medio alcance. También renovará los terminales inteligentes asociados a los puestos lanzadores de misiles MISTRAL de corto alcance, incorporando también los nuevos IFF a las direcciones de tiro Skydor, las baterías HAWK de medio alcance y su centro de operaciones.
Los sistemas radar IFF son una de las soluciones que forman parte de la cartera de sistemas terrestres de defensa aérea que Indra ha identificado como claves para su negocio dentro del Plan Estratégico Leading the future. Indra ha implantado estos sistemas en todo tipo de plataformas aéreas, terrestres y navales de ejércitos de todo el mundo.
En paralelo, Indra ha completado también la implantación y pruebas del nuevo radar de largo alcance Lanza 3D que empleará el Escuadrón de Vigilancia Aérea 2 (EVA-2) del Ejército del Aire y del Espacio español, ubicado en la provincia de Toledo y responsable de la vigilancia de la zona centro de la península.
El proyecto en ejecución por Indra, se enmarca en el proceso continuo de modernización del sistema de vigilancia y control aéreo del Ejército del Aire y del Espacio y tiene por objeto sustituir los sistemas que han finalizado su vida operativa por otros de última generación.
En total, Indra implantará cinco radares: cuatro radares de largo alcance fijos Lanza 3D LRR (Long Range Radar) y un radar desplegable Lanza 3D LTR-25 (Long-range Tactical Radar). Además, dentro del programa se abordarán desarrollos tecnológicos que permitirán actualizar en el futuro los sistemas Lanza 3D en servicio en los Escuadrones de Vigilancia Aérea y extender su vida operativa, mejorando sus prestaciones operativas para hacer frente a las nuevas amenazas.
La mayor parte de la vigilancia del espacio aéreo en España se lleva a cabo desde hace años con radares Lanza 3D de Indra. Una vez completada la entrega de estos nuevos sistemas, todos los escuadrones EVA que protegen nuestro espacio aéreo operarán con radares de la compañía, que están dotados de las últimas tecnologías para detectar aeronaves, drones y misiles con una sección radar más reducida, aquellos que utilizan nuevos materiales y tecnologías para pasar inadvertidos.

Estos sistemas se integran y son un elemento clave, a su vez, del Sistema Integrado de Defensa Aérea y Antimisil de la OTAN (NATINAMDS), que protege a los países europeos de la Alianza Atlántica.
El director de Desarrollo de Negocio de Sistemas de Defensa de Indra, Francisco Jiménez, señala que “el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas apostaron hace décadas por impulsar el desarrollo de esta tecnología con la industria española y hoy podemos decir que somos uno de los países más avanzados del mundo en este terreno. Las tecnologías que se utiliza en el desarrollo de un radar encuentran además infinidad de aplicaciones civiles y son estratégicas para el desarrollo de las sociedades de la información en las que vivimos”.
La protegida Israel
La Cúpula de Hierro (en inglés, Iron Dome) es un sistema de defensa antimisiles desarrollado por Israel, diseñado para interceptar y destruir cohetes y proyectiles de corto alcance antes de que impacten en zonas pobladas. Fue creado por la empresa israelí Rafael Advanced Defense Systems en colaboración con la agencia de defensa de misiles de Estados Unidos, y se convirtió en operativo en 2011.
Su principal objetivo es proteger a la población civil israelí de ataques con cohetes lanzados desde zonas cercanas, como Gaza o Líbano, donde operan grupos militantes como Hamas y Hezbolá. La bautizada como ‘Cúpula de Hierro’ es capaz de interceptar cohetes, morteros y proyectiles de artillería de corto y mediano alcance, generalmente entre 4 y 70 kilómetros.
Técnicamente, se compone de un rádar que detecta los cohetes entrantes y calcula su trayectoria. Si determina que el cohete caerá en una zona poblada o crítica, activa la intercepción. Desde el centro de control y comando se evalúa los datos del radar y se decide si se necesita una intercepción. Solo activa el sistema cuando los cohetes representan una amenaza real, lo que evita costos innecesarios. Por último, los lanzadores de misiles Tamir disparan misiles interceptores que destruyen los cohetes enemigos en el aire, antes de que lleguen a su objetivo. Cada batería de Cúpula de Hierro puede cubrir un área de 150 kilómetros cuadrados.
La Cúpula de Hierro ha mostrado una efectividad notable, con tasas de éxito de entre el 85% y el 90% en la intercepción de cohetes dirigidos a áreas pobladas. Sin embargo, no está diseñada para interceptar todos los cohetes, sino aquellos que representan un peligro significativo. El sistema ha sido un componente esencial en la defensa de Israel, reduciendo considerablemente el número de víctimas civiles y daños a la infraestructura durante conflictos con grupos militantes en Gaza y el sur del Líbano.
Además, ha cambiado la dinámica de los enfrentamientos, permitiendo a Israel mayor flexibilidad en su respuesta militar sin enfrentar tanta presión pública para acciones inmediatas.
A pesar de su éxito, la ‘Cúpula de Hierro’ tiene un costo elevado. Cada misil interceptor puede costar decenas de miles de dólares, mientras que los cohetes lanzados por grupos militantes suelen ser mucho más baratos. Así mismo, aunque es efectivo para proteger áreas contra ataques de corto alcance, es menos adecuado contra misiles de mayor alcance o ataques masivos que saturen el sistema.
En cualquier caso, la ‘Cúpula de Hierro’ es una defensa crítica para Israel contra ataques de cohetes de corto y mediano alcance, y ha tenido un impacto significativo en la protección de su población civil en situaciones de conflicto.



