Bruselas ha dado un giro decisivo en su política de defensa con la publicación, este 16 de octubre de 2025, de la comunicación conjunta “Preserving Peace – Defence Readiness Roadmap 2030”, un documento de la Comisión Europea y del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. El texto constituye la hoja de ruta más ambiciosa que jamás adoptara la Unión Europea para dotarse de capacidad militar propia, interoperable y tecnológicamente avanzada antes de final de la década.
Un cambio de paradigma en la seguridad europea
El plan reconoce que la seguridad del continente dependerá de las decisiones que se adopten en esta década. Las lecciones de la guerra en Ucrania y la creciente inestabilidad global han impulsado una doctrina de disuasión industrial y tecnológica, orientada a consolidar una Europa capaz de defenderse por si misma sin depender de terceros, aunque plenamente coordinada con la OTAN.
La hoja de ruta detalla objetivos, hitos y métricas concretas para construir una defensa común, reforzar la industria armamentística y modernizar las fuerzas europeas. El documento subraya que la inversión en defensa en la UE ha pasado de 218.000 millones de euros en 2021 a casi 400.000 millones en 2025, con un horizonte de gasto coordinado del 3,5 % del PIB en 2035.
Cuatro proyectos insignia para blindar Europa
En el texto se identifican las prioridades claras para cerrar las principales brechas de capacidades, creando coaliciones entre los Estados miembros que desarrollarán sistemas conjuntos. Entre las iniciativas emblemáticas destacan los cuatro buques insignia de defensa paneuropeos:
- European Drone Defence Initiative: red continental de detección, interceptación y neutralización de drones, interoperable con la OTAN.
- Eastern Flank Watch: dispositivo integral de vigilancia terrestre, aérea y marítima desde el Báltico al Mar Negro.
- European Air Shield: escudo antiaéreo y antimisiles común, basado en tecnología compartida.
- European Space Shield: sistema de protección de activos espaciales, comunicaciones y satélites europeos.
Reindustrialización y autonomía tecnológica.
El texto propone un impulso sin precedentes a la Base Industrial y Tecnológica de Defensa Europea (EDTIB), con inversiones conjuntas, la formación de 600.000 trabajadores y la creación de alianzas tecnológicas. La UE invertirá 131.000 millones a través del Fondo de Competitividad y otros 150.000 millones mediante el instrumento SAFE (Security Action for Europe), diseñados para acelerar la producción, innovación y adquisición de capacidades críticas.
Se apuesta además por fortalecer la innovación en IA aplicada a sistemas de mando y control, nubes seguras, defensa cibernética, sensores, drones y robótica militar, integrando las capacidades industriales y tecnológicas de Ucrania en el entramado europeo.
Ucrania, eje de la defensa continental
El texto define a Ucrania como “la primera línea de defensa de Europa” y propone su integración progresiva en la arquitectura militar e industrial de la Unión. Esto incluye un “préstamo de reparación” financiado con activos rusos inmovilizados, la Alianza de Drones UE‑Ucrania y su participación en los programas industriales europeos. La UE adopta así la filosofía ucraniana de la rápida innovación en tiempos de guerra.
Infraestructuras, movilidad y legislación común
Más allá de la dimensión militar, la hoja de ruta impulsa la creación de un Mercado Interior de Defensa para 2030, simplificando la contratación, los traslados y la certificación de material. También se establece una “Zona Europea de Movilidad Militar” antes de 2027, que agilizará el transporte de tropas y equipos por todo el continente, con fuerte inversión en corredores logísticos y duales.
Evaluación y control anual
El plan será revisado cada mes de octubre mediante un Informe Anual de Preparación en Defensa, que medirá avances, inversiones e interoperabilidad de capacidades. Su seguimiento estará bajo la supervisión del Consejo Europeo, en coordinación con la Agencia Europea de Defensa y el Estado Mayor Militar de la UE.
Un proyecto de rearmamento político e industrial
La “Defence Readiness Roadmap 2030” representa una reconfiguración total del modelo de seguridad europea, que combina la tecnología, la disuasión industrial y la gobernanza supranacional. Si se cumple el calendario, Europa llegará a 2030 con una defensa autónoma, integrada con la OTAN y basada en la soberanía tecnológica.
Como se señala en su introducción, “lo que haga Europa en esta década marcará la seguridad del siglo”. El reloj estratégico europeo ya está en marcha.



