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miércoles, julio 29, 2026

Jesús Narciso Núñez reivindica el decisivo papel de la Guardia Civil española en la creación de la Guardia Civil del Perú

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

El coronel de la Guardia Civil e y doctor en Historia Jesús Narciso Núñez Calvo ha reivindicado la profunda huella que dejó la Guardia Civil española en la organización de las fuerzas de seguridad peruanas durante la primera mitad del siglo XX. Lo hizo en el marco del discurso que pronunció como nuevo Académico de Número de la Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras.

Bajo un enfoque histórico y documental, la intervención reconstruye la misión enviada por España a Perú en 1921 para reorganizar sus cuerpos policiales y de seguridad, una iniciativa que, según el autor, marcó el nacimiento de la Guardia Civil peruana y sentó las bases de la futura formación policial del país.

A lo largo de su intervención, el nuevo académico explicó que el Gobierno peruano decidió solicitar el asesoramiento de España para modernizar sus instituciones policiales, tomando como referencia el prestigio internacional alcanzado por la Guardia Civil. La misión estuvo encabezada por el teniente coronel Pedro Pueyo España, acompañado por un grupo de oficiales y especialistas que asumieron la tarea de diseñar una nueva organización policial, elaborar reglamentos, preparar planes de estudio y formar a las primeras promociones de agentes peruanos.

Imagen: Real Academia Hispano Americana

El discurso destaca que el proyecto no se limitó a una mera labor de asesoramiento técnico, sino que supuso la implantación en Perú de buena parte del modelo doctrinal, disciplinario y organizativo de la Guardia Civil española. Fruto de ese trabajo, el 3 de julio de 1922 se aprobó el decreto que dio vida a la Escuela de la Guardia Civil y Policía de la República, institución llamada a convertirse en el principal centro de formación de las nuevas fuerzas de seguridad peruanas.

Según expuso el académico, aquella escuela nació con un triple objetivo claramente definido: crear un Cuerpo de la Guardia Civil del Perú inspirado en el modelo español, organizar un nuevo cuerpo encargado del mantenimiento del orden público y constituir un moderno Cuerpo de Investigación y Vigilancia dedicado a la investigación criminal y al esclarecimiento de los delitos. El proyecto pretendía, por tanto, dotar al Estado peruano de unas fuerzas policiales especializadas y estructuradas siguiendo criterios modernos para la época.

Uno de los momentos más simbólicos relatados durante la intervención fue la inauguración oficial de la nueva escuela, celebrada el 1 de noviembre de 1922 tras varios meses de obras de adaptación del edificio elegido como sede. El autor recordó que fue el propio teniente coronel Pueyo quien impulsó la colocación, en la entrada del centro, del histórico lema «El honor es su divisa«, completado por el presidente peruano con la expresión «como en la Madre Patria«, una frase que simbolizaba la estrecha vinculación existente entonces entre ambas instituciones.

El acto inaugural reunió a las principales autoridades políticas y militares del Perú, representantes diplomáticos acreditados en Lima y miembros de la colonia española. Durante la ceremonia fue entregada a la nueva Guardia Civil peruana una Bandera de Guerra donada por la comunidad española residente en el país, mientras el teniente coronel Pueyo tomó juramento de fidelidad a los primeros alumnos formados en el nuevo centro.

En uno de los pasajes más significativos de su discurso, el académico recordó que la primera promoción de la escuela comenzó sus actividades el 4 de noviembre de 1922, integrada por oficiales del Ejército, alumnos destinados al futuro Cuerpo de Investigación y Vigilancia y más de un centenar de aspirantes de tropa, reflejando la ambición del proyecto de modernización impulsado conjuntamente por ambos países.

El orador subrayó asimismo el reconocimiento que recibió el teniente coronel Pedro Pueyo por su labor organizadora. Recordó que, tras concluir la primera fase de la misión, fue nombrado director general de la Guardia Civil y Policía del Perú, y posteriormente distinguido con la encomienda de la Orden El Sol del Perú, concedida por el Gobierno peruano «en atención a los servicios que allí prestó, ‘como organizador de la Guardia Civil Peruana'».

Durante la segunda parte de su intervención, el académico amplió el contexto histórico recordando el papel desempeñado por el entonces coronel peruano César Landázuri Patrón, enviado a España para estudiar de primera mano el funcionamiento de la Guardia Civil. La visita incluyó diversas unidades, academias y centros docentes del Instituto Armado, cuya organización causó una profunda impresión al militar peruano.

Como muestra de esa admiración, el conferenciante reprodujo uno de los documentos históricos más relevantes conservados sobre aquella misión: la carta remitida por Landázuri al director general de la Guardia Civil española tras finalizar su recorrido por los cuarteles y centros de enseñanza. En ella escribía: «La impresión que me ha causado la Institución que V.E. tan sabiamente rige, es altamente satisfactoria para todos los que la forman. Es admirable el orden, disciplina y corrección que he notado; todos los servicios con gran esmero y metodizados».

El discurso también puso de relieve que la cooperación entre ambos países no terminó con la creación de la Guardia Civil peruana. Según explicó el nuevo académico, durante décadas numerosos miembros de ese cuerpo continuaron ampliando su formación en los centros docentes de la Guardia Civil española, fortaleciendo unos vínculos profesionales que se mantuvieron incluso tras las posteriores reformas policiales desarrolladas en Perú.

En la parte final de su intervención recordó que la Guardia Civil del Perú desapareció oficialmente en 1988, cuando una reforma legislativa dio lugar a la creación de la actual Policía Nacional del Perú, fruto de la integración de la Guardia Civil, la Guardia Republicana y la Policía de Investigaciones. No obstante, el académico aseguró que el legado histórico de aquella institución continúa muy presente entre numerosos ciudadanos peruanos. «Puedo asegurarles que existe un gran sentimiento, entre muchos peruanos, para que algún día vuelva a restaurarse el Cuerpo de la Guardia Civil del Perú», afirmó durante su discurso.

El nuevo académico concluyó destacando que, pese a las transformaciones organizativas experimentadas durante las últimas décadas, la cooperación entre las fuerzas de seguridad de ambos países sigue plenamente vigente. Recordó que miembros de la actual Policía Nacional del Perú continúan realizando cursos de especialización en los centros de enseñanza de la Guardia Civil española, manteniendo una relación basada, según sus propias palabras, en «la amistad y el compañerismo».

Con ello, el discurso no solo reivindicó un episodio poco conocido de la historia compartida entre España y Perú, sino también la vigencia de unos lazos institucionales que, más de un siglo después de aquella misión fundacional, continúan unidos por la formación, la cooperación y el intercambio profesional.

Imagen: Real Academia Hispano Americana

El discurso de ingreso como Académico de Número de Núñez Calvo lo pronunció el pasado 17 de junio, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Cádiz, titulado «La Benemérita española en la Guardia Civil del Perú«.

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