Por Henry Vargas Polania, vocal presidente AIMCSE capítulo Colombia
Colombia, nación rica en diversidad cultural y recursos naturales, actualmente enfrenta una compleja realidad geopolítica debido al nefasto proceso de toma de decisiones y constantes escándalos protagonizados por el mismo presidente de la República, como sus desmesuradas “notas diplomáticas” escritas en su canal preferido (redes sociales) X, e incoherentes intervenciones a nivel nacional e internacional; su círculo familiar (hijos, esposa y hermano), y los constantes desaciertos generados por su equipo de gobierno, quienes en ocasiones se sienten dictadores en los diferentes ministerios, direcciones y cargos en los que han sido nombrados.
Se evidencia un panorama donde prevalece la crisis institucional, un gobierno que no quiere entender las diferentes necesidades y prioridades de la Nación, a cambio se prioriza e impone intereses ideológicos por sobre los principios democráticos de Colombia, sin que hasta el momento y después de más de un año y medio de gobierno, se haya podido consolidar una idea de Gobierno.
Durante décadas, Colombia ha intentado manejar las relaciones internacionales buscando abrir puertas e ir posicionándose en el escenario internacional, en ocasiones con políticas internacionales no acertadas, en otras, corrigiendo errores del pasado buscando siempre el acercamiento de potencias mundiales industrializadas, que faciliten la comercialización de nuestros diferentes productos, en busca de un comercio exterior fuerte, permanente y seguro.
En un país que no cuenta con una proyección geopolítica definida y continua, que se convierta en una política de Estado, sin importar quién o qué partido o tinte político llegue al poder, y se continúe desarrollando en pro del desarrollo nacional, lo que encontramos son gobiernos de turno (4 años) que llegan a imponer sus criterios, sus ideologías, sus “políticas” de gobierno, que no son otra cosa que, promesas hechas en campaña, de esta manera solo podemos esperar unas relaciones internacionales con más desaciertos que aciertos, y que quien llegue al poder, se disponga a corregir los errores, reestablecer relaciones internacionales rotas y de esta manera nunca avanzaremos hacia una verdadera internacionalización o liderazgo en la región.
Hoy los colombianos, miramos con reserva el manejo que se le ha venido dando a las relaciones internacionales por parte del actual gobierno, una izquierda radical, socialista, populista, y porque no decirlo, con base en las decisiones y actitudes, demagogo y totalitario. Sin embargo, como dice un adagio popular, “quien no conoce la historia está condenado a repetirla”, por ello, es importante recordar hechos puntuales y que de una u otra forma fueron llevando a nuestro país en ese giro brusco y desproporcionado a la izquierda, hasta alinearlo con países que, pese a sus fracasos en las políticas internas y externas, fueron objeto de inspiración para el actual gobierno.
Así entonces, empecemos por recordar que en octubre del año de 1995, el entonces presidente de Colombia Ernesto Samper Pizano (partido liberal colombiano), sí, la misma persona que conforma actualmente el grupo de coordinadores políticos del “Grupo de Puebla”, foro político fundado en julio de 2019 en la ciudad de Puebla – México, de ideología izquierdista, cuyo objetivo principal es crear y articular ideas, programas y políticas de Estado de carácter progresista (Izquierda socialista y/o marxista).
Este presidente, estuvo al frente durante su gobierno, del Movimiento de Países NO Alineados “NOAL”, decisión que en el afán de consolidar a Colombia como líder internacional, buscando acercarnos a países con los que nuca habíamos tenido relaciones cercanas (países afroasiáticos), y de los que también hacían parte la antigua Unión Soviética como aliado natural y por supuesto Cuba en cabeza de Fidel Castro, nos alejó en su momento de nuestros aliados cercanos, y desde entonces se escuchaban los discursos progresistas que hoy se repiten, como son la lucha por los objetivos de vida independiente, respeto por las etnias y culturas, la soberanía de las naciones, discursos usados durante y poco después de la guerra fría, y que han vuelto a ser tomados con tintes revanchistas, de polarización de la ciudadanía y atizar lucha de clases sociales, con una inversión de valores y principios, donde lo bueno pasó a ser malo y lo malo ahora es bueno.
Por otra parte, el conflicto armado interno por más de 50 años, ahora combinado con narcotráfico y diferentes formas de lucha, la inseguridad ciudadana que se ha tomado las principales ciudades del país y el poco o nulo interés demostrado por el actual gobierno, afectan en buena forma el equilibrio interno, la buena imagen ante el mundo y por ende la estabilidad de la geopolítica nacional.
Las negociaciones con el “ELN” y el Estado Mayor Central de las FARC, no ha sido prenda de garantía para el programa “Paz Total”, afectando la imagen y credibilidad de los procesos de negociación con estos grupos terroristas, tan es así que el cese bilateral de hostilidades con la FARC se terminó unilateralmente por parte del gobierno a raíz de los incumplimientos de este grupo terrorista, al generar la muerte de lideres sociales, que entre otras, no ha sido una preocupación del gobierno actual, pero si caballo de batalla cuando realizaba oposición siendo congresista.
El aumento de la violencia, el control y la disputa territorial entre los grupos terroristas y el crimen organizado transnacional, los delitos de alto impacto como son la extorsión y el secuestro, el homicidio de, que sigue en aumento, sin llamar la atención del actual gobierno, con la misma vehemencia que lo hacía cuando era oposición al anterior gobierno.
¿Qué pasa con las relaciones internacionales en el actual gobierno?
La falta de un liderazgo estratégico a nivel nacional, regional y mundial, por parte del actual gobierno y su equipo, en los diferentes escenarios de la política internacional, ha inmerso al país en una cadena de desaciertos, que han conllevado a “enfrentamientos” verbales y escritos con mandatarios de la región, como lo sucedido con el presidente de Argentina, Javier Milei, al enviar sus desmesurados trinos en “X”, con comentarios desatinados e intrusivos desde su ideología socialista, y siendo incoherente con lo que tanto promulga hacerla de las libertades de los pueblos, lo que le valió fuertes críticas de diferentes sectores políticos.
No solo ha realizado sus, ya fuera de tono, mensajes “diplomáticos” con el presidente de Argentina, sino que también los ha enviado a diferentes mandatarios de la región, creyéndose un adalid, mejor diría, un “cabecilla” de causas perdidas, en donde se han dado cuenta que el socialismo solo conlleva a la destrucción y se han convertido en el muro que no podrá pasar durante su mandato, como son los escritos desobligantes que ha enviado al pueblo chileno cuando dijeron NO a la nueva constitución, Petro tuiteó un desconcertante: “Revivió Pinochet”, también al presidente de El salvador, Nayib Bukele, por la construcción de las mega cárceles, para el caso de Ecuador, al ganar las elecciones presidenciales Daniel Noboa, no fue muy placentero toda vez que había puesto su voto de confianza en Luisa González, candidata de Rafael Correa, viendo cerrada otra puerta en su afán de contaminar de socialismo países con los que se tiene frontera y que son impedimento para sus ideologías socialistas, de igual forma, las relaciones internacionales con Perú se encuentran rotas en razón al desconocimiento del actual gobierno de Dina Boluarte, al destituir a su antecesor Pedro Castillo, por un auto golpe de estado y quien es amigo personal y de la misma ideología del hoy presidente de Colombia, utilizando escenarios internacionales para manifestar abiertamente su inconformismo por las decisiones del pueblo de Perú en la aplicación de las leyes y nuevamente realizando actos de intromisión en la libre determinación de los pueblos, siendo incoherente como ya es costumbre.
Cómo todo lo anterior no fuera suficiente para darnos cuenta de una geopolítica para nada planeada, aterrizada y en busca de un verdadero posicionamiento internacional, se presenta una situación muy particular con el dictador nicaragüense Daniel Ortega, quien lo ha señalado de “traidor” por haber apoyado de manera pública a Gioconda Belli Pereira, perseguida por esa dictadura. Para terminar y no hacer extensa esta lista de problemáticas en las relaciones internacionales del actual gobierno colombiano, obligatoriamente se debe tocar la crisis diplomática internacional entre el gobierno actual de Colombia e Israel, en cabeza del primer ministro Benjamín Netanyahu y su embajador en Colombia Gali Dagan, tras el conflicto generado por el ataque del 07 de octubre de 2023 por el grupo terrorista “Hamas” en la Franja de Gaza, el presidente Petro trino en “X” comparando la respuesta de Israel con el holocausto Nazi de la 2ª WW, queriendo manifestar que Israel buscaba el exterminio del pueblo palestino, lo que el gobierno de Israel ha descrito como hostil y antisemita, ubicando a Colombia en una posición opuesta al mayor socio comercial del país que es Estados Unidos, quien apoya a Israel.
En las únicas relaciones internacionales en que se puede decir que la política del actual gobierno ha sido “para él” bien conducida ha sido con el régimen de Nicolás Maduro, pero ya todos conocemos en que se fundamenta este régimen dictatorial, y de una forma no muy completa, con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, quien en ocasiones y públicamente ha manifestado su oposición a planteamientos del gobierno Petro.
Todo lo anteriormente relacionado, ha creado un panorama gris, falta de visión estratégica y una dinámica diplomática que conlleve a la búsqueda de oportunidades en el ámbito regional e internacional para nuestro país, por el contrario, se pudiera leer entre líneas, el afán por desestabilizar la nación y llevarla a un estado de crisis, por el manejo de una política personalista, poco institucional, donde se pueda erigir como el salvador de lo que él mismo ha creado, el caos para Colombia.
Conclusiones
La geopolítica colombiana desde el contexto de las relaciones internacionales, en la actualidad está marcada por una serie de desaciertos, errores y falta de lineamientos nacionales que deben ser emanados desde el mismo presidente de la república, pero como lo hemos visto, desde allí empieza realmente la crisis.
Siendo banderas del actual gobierno, Colombia potencia mundial de la vida, la paz total, la renovación de energías, el vivir sabroso, con las que encontraríamos una estabilidad geopolítica de Colombia en los 4 años de gobierno Petro, podemos concluir fácilmente que, el gobierno colombiano no está preparado para alcanzarlo, ni siquiera para dejarlo iniciado.
Las diferentes investigaciones acerca del financiamiento, la violación de topes, el ingreso de dineros procedentes de presuntas fuentes ilegales a la campaña con la que Petro llegó a la presidencia de Colombia, en agosto del 2022, los cambios constantes de los miembros de su gabinete, la mala y apartada relación con los partidos tradicionales y la oposición, la derrota sufrida en las elecciones regionales, la captura y judicialización de Nicolás Petro Burgos, hijo del presidente Gustavo Petro, por los presuntos delitos de enriquecimiento ilícito y lavado de activos, dineros que ingresaron a la campaña presidencial, las denuncias y sentencias donde tribunales judiciales tumban los nombramientos con sesgo político, de la nómina diplomática, por el favorecimiento de personas cercanas tanto al canciller como al presidente, sin cumplir el pleno de los requisitos constitucionales y legales, han generado una pérdida de credibilidad y confianza en el actual gobierno y su equipo de ministros, directores y demás funcionarios con cargos representativos, por parte de más del 60% de los colombianos, incluyendo aquellas personas que votaron por sus propuestas, considerando que las relaciones internacionales y la geopolítica colombiana es la peor en varios periodos presidenciales.
Este tipo de diplomacia (trinos en X), puede llegar a la estigmatización, aislamiento y repudio internacional, como el que se ha sufrido por décadas, a causa del narcotráfico y la violencia generada por el conflicto armado, por una actitud ideológica radical, inquisitiva y beligerante del actual gobierno.
El actual gobierno de Colombia deberá identificar con claridad los asuntos internacionales sobre los cuales existe un dilema de interés común y los que sean de aversión común para que, con base en esto, se pueda proponer una agenda selectiva, puntual, realizable y medible en su avance.
https://es.rollingstone.com/colombia-los-momentos-sociopoliticos-mas-importantes-de-2023/
https://www.vozdeamerica.com/a/tension-diplomatica-israel-colombia-conflicto-gaza-/7315098.html



