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martes, julio 28, 2026

La guerra con drones y la seguridad del espacio aéreo en Europa: incursiones y el «Muro de Drones»

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Jordi Sandalinas
Jordi Sandalinas
Abogado, especializado en Derecho espacial y de drones; Derecho marítimo, medioambiental y de propiedad intelectual, piloto de drones y profesor adjunto de derecho espacial y de drones.

El registro de vuelos: ¿hacia una mayor seguridad nacional?

Europa se enfrenta a un aumento de amenazas relacionadas con los drones que incluso está afectando a la seguridad de los aeropuertos más importantes a nivel europeo. Esta realidad ha obligado a los Estados de la Unión Europea a plantear nuevas medidas. Sin duda, una de las más comentadas es el drone wall o «Muro de Drones», una iniciativa que recuerda al Iron Dome israelí, aunque no tendría (esperemos) una actividad tan intensa como el sistema defensivo que Israel ha debido implementar frente al elevado número de ataques recibidos desde Yemen, Líbano, Hamás e Irán, según afirmó Netanyahu, en los últimos años.

El propio Netanyahu llegó a poner sobre la mesa en Naciones Unidas, hace unos días, la «llave de la paz» en el conflicto de Gaza, condicionada a la liberación de 48 prisioneros israelíes por parte de Hamás.

La situación relativa a las incursiones de la aviación no tripulada en distintos aeropuertos europeos requiere ahora un nuevo planteamiento. Medidas de protección militar a nivel de inhibidores de sistemas de navegación de RPAS (Remotely Piloted Aircraft Systems) son necesarias, incluidas aquellas que permitan anular los sistemas de vuelo mediante ondas electromagnéticas. La tecnología sigue evolucionando y cada vez existen drones más pequeños, como el Black Hornet 3, un nanodrón del tamaño de una libélula con una autonomía de vuelo de 25 minutos que permite observar sin ser observado.

La importante repercusión de estos sistemas de vuelo obliga a que las medidas sean más exhaustivas, no solo a nivel militar, sino también en el ámbito civil. Es conocida la obligación de registrar la aeronave y al operador del dron ​ante la​ ​Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA​), pero no tanto el registro de la actividad o de la maniobra en sí.

Últimamente quizás sería necesario el registro de cada vuelo ante una entidad independiente que controle el espacio aéreo. No olvidemos que la seguridad aérea es una cuestión de seguridad nacional. El sistema de vuelos comerciales ya cuenta con EUROCONTROL. ¿Podríamos plantearnos un EUROCONTROL para drones o un nuevo brazo de ENAIRE que no solo señale rutas y zonas de prohibición de vuelo, sino que también registre cada vuelo? De ese modo siempre quedaría constancia de la actividad aérea no tripulada y se podría discernir cualquier otra que no cumpla con los requisitos de transparencia necesarios.

Es evidente que los drones han dejado de ser instrumentos periféricos de guerra o espionaje para situarse en el centro de los desafíos de seguridad europeos. Los incidentes recientes en Polonia, Noruega y Dinamarca nos obligan a plantear un nuevo paradigma para proteger nuestro espacio aéreo de cualquier vuelo no declarado. Polonia incluso ha  llegado a invocar consultas urgentes entre aliados (Artículo 4 del Tratado de la OTAN).

El aumento de estos incidentes coincidió con las medidas propuestas por los ministros europeos de Defensa relativas a la creación de un «Muro de Drones» en la Unión Europea, desde el Báltico hasta el Mar Negro. Dicho muro integraría radares y sensores de radiofrecuencia con sistemas ópticos de seguimiento, técnicas de guerra electrónica, armas de energía dirigida como láseres y microondas, y sistemas de mando basados en inteligencia artificial capaces de gestionar enjambres y priorizar amenazas. Aunque aún se encuentra en fase de planificación, el Muro de Drones tiene una gran carga simbólica y política: representa el paso de Europa hacia una defensa colectiva y proactiva frente a una nueva forma de guerra.

Quizás aún no conocemos la verdadera dimensión que pueden alcanzar estos eventos si los ministros y gobernantes ​de todos los países​​de la Comunidad Internacional​ no adoptan medidas para promover la paz y el cese de cualquier actividad hostil. Este tipo de noticias pone de manifiesto el daño potencial que pueden provocar a nivel humano, por lo que es preferible que estas incursiones sigan siendo hechos aislados.

Las guerras pueden adoptar nuevas formas. Los ciberataques a infraestructuras fundamentales para la sociedad y las incursiones con drones para neutralizar objetivos concretos evidencian que el panorama ha cambiado. Aún estamos a tiempo de minimizar estas amenazas si existe voluntad de consenso y de cooperación internacional orientada a la paz mundial.

Jordi Sandalinas es Profesor Derecho de Drones (UOC) y de Derecho Internacional del Espacio (UDIMA), y Piloto de Drones.

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