La OTAN ha difundido una Declaración de solidaridad en nombre del Consejo del Atlántico Norte ante las actividades cibernéticas maliciosas contra la República Checa, cuyo origen ha sido identificado en China.
La República Checa acaba de ser víctima de una cibercampaña maliciosa contra su Ministerio de Asuntos Exteriores. Las autoridades de este país atribuyen la responsabilidad a la República Popular China, concretamente a APT31, vinculada al Ministerio de Seguridad del Estado.
Esta campaña tuvo como objetivo una red no clasificada del Ministerio de Asuntos Exteriores checo, causando daños e interrupciones.
La OTAN condena “enérgicamente” las actividades cibernéticas maliciosas que, denuncia, “buscan socavar nuestra seguridad nacional, nuestras instituciones democráticas y nuestra infraestructura crítica”.
Recuerda en su Declaración que la actividad cibernética maliciosa dirigida contra la República Checa pone de relieve la “constante disputa en el ciberespacio”, al tiempo que observa con “creciente preocupación” el, a su vez, “creciente patrón de actividades cibernéticas maliciosas provenientes de la República Popular China”.
“Los actores de ciberamenazas buscan persistentemente desestabilizar la Alianza”, advierte la OTAN, que asegura mantener su compromiso de “exponer y contrarrestar la sustancial, continua y creciente ciberamenaza, incluso contra nuestros sistemas democráticos e infraestructuras críticas”.
En este sentido, concluye la Declaración, la OTAN asegura su decisión de “seguir mejorando nuestras capacidades y resiliencia, y a emplear las capacidades necesarias para disuadir, defendernos y contrarrestar todo el espectro de ciberamenazas, apoyándonos mutuamente”.
Recuerda que la Alianza promueve un ciberespacio libre, abierto, pacífico y seguro e insta a todos los Estados, incluida la República Popular China, a abstenerse de actividades cibernéticas maliciosas, a respetar el derecho internacional, a cumplir sus declaraciones públicas y compromisos internacionales, y a actuar dentro del marco de la conducta estatal responsable en el ciberespacio, tal como lo afirman todos los miembros de las Naciones Unidas.



