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martes, julio 28, 2026

La sociedad confía con ‘aprobado alto’ en policías, militares y jueces

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El último gran estudio de opinión de la Fundación BBVA revela una sociedad española que se aferra al conocimiento técnico y al Estado de Derecho como pilares de estabilidad. Mientras científicos y médicos lideran el ranking de prestigio, los cuerpos de seguridad y la judicatura consolidan una imagen positiva como garantes de la convivencia, alejándose del polo de desconfianza que hoy ocupan políticos e influencers.

La confianza se ha convertido en la divisa más valiosa de la arquitectura institucional moderna. En una era marcada por la desinformación, el 3er Estudio de Cultura Científica de la Fundación BBVA ofrece una radiografía nítida de a quién creen los españoles cuando se trata de competencia técnica y valores éticos.

Los resultados, extraídos de un exhaustivo trabajo de campo con más de 4.000 entrevistas telefónicas, dibujan un país que valora el esfuerzo, el prestigio académico y, de manera muy significativa, la labor de las instituciones que sostienen el orden democrático.

Los garantes del Estado de Derecho: Policía, militares y jueces

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la sólida posición que ocupan los profesionales encargados de velar por el cumplimiento de la ley y la seguridad nacional. En un contexto social donde la polarización suele dominar el debate, los policías, militares y jueces se sitúan en la franja media y media-alta del mapa de confianza, superando con claridad el umbral del aprobado.

La Policía aparece como punta de lanza. Entre los grupos profesionales que actúan como garantes del Estado de derecho, la policía es la que mayor confianza inspira, con una nota media de 6,8 sobre 10. Un 44% de la población les otorga los niveles más altos de confianza (puntuaciones entre 8 y 10).

Por su parte, militares y jueces comparten una valoración idéntica de 6,0, consolidándose como figuras respetadas por la ciudadanía. El 35% de los españoles expresa una confianza alta en los militares, mientras que un 34% hace lo propio con los jueces.

En todos estos grupos, la distribución de respuestas muestra una ausencia de rechazo masivo, predominando las valoraciones intermedias y altas que certifican su papel fundamental en la estructura social.

A pesar del buen desempeño de las instituciones de seguridad, el «olimpo» de la confianza española sigue reservado para la comunidad médica y científica. Cerca del 80% de la población expresa niveles máximos de confianza en estos colectivos, con medias de 8,4 para los médicos y 8,3 para los científicos.

Esta valoración no es unidimensional. El estudio desglosa la confianza en dos vertientes: la competencia técnica (capacidad y conocimientos) y la ética (actuar en beneficio de la sociedad). El 94% de los españoles percibe a los científicos como profesionales competentes, el 86% cree que actúan de forma ética y un 74% considera que tienen en cuenta los intereses de la mayoría de la sociedad. Además, un 78% asocia a la ciencia con la objetividad y la imparcialidad.

El estudio de la Fundación BBVA revela que no todos los entornos científicos se perciben igual. La naturaleza de la institución modula la confianza. Así, los hospitales son el entorno más confiable, con una media de 8,5. Por su parte, la universidad y el CSIC mantienen niveles muy elevados con 7,8 y 7,6 respectivamente. En cuanto a defensa y seguridad, los científicos que operan en este ámbito obtienen un notable 7,1.

La sociedad española proyecta una imagen del científico mayoritariamente positiva, alejándose de los clichés del «científico loco» o peligroso. Un 89% los asocia con la inteligencia, un 85% con la curiosidad y un 82% con la creatividad. Sin embargo, existe una clara conciencia de la dureza de esta carrera. Los españoles consideran que graduarse en ciencias es «muy difícil» (7,7) y que exige un esfuerzo superior al de la mayoría de las profesiones (6,6). Aunque se percibe como un trabajo de alto prestigio (7,3), la población se muestra dividida sobre si estos profesionales reciben salarios atractivos (5,1).

El estudio cierra con un contraste sombrío para otras esferas de la vida pública. En el extremo inferior del mapa se sitúan los religiosos (3,4), los políticos (2,6) y, en la base de la pirámide de desconfianza, los influencers (2,0). En estos casos, las puntuaciones de rechazo (de 0 a 2) son mayoritarias, reflejando una profunda brecha entre estos colectivos y la ciudadanía.

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