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domingo, agosto 9, 2026

Messi o Cristiano Ronaldo: Un estudio internacional vincula la preferencia futbolística con la ideología política

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La rivalidad entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, considerada una de las mayores disputas deportivas de la historia del fútbol, podría tener una dimensión que va más allá de los goles, los títulos y los estilos de juego. Una investigación científica internacional en la que participa la Universidad Carlos III de Madrid ha encontrado una relación estadística entre la ideología política de los aficionados y su preferencia por uno u otro jugador.

El trabajo, titulado Political Identity Beyond Politics: The Messi-Ronaldo Preference Across 26 Countries, ha sido elaborado por investigadores de la UC3M, la National University of Singapore y la Nanyang Technological University. Sus autores analizaron las respuestas de 10.661 participantes de 26 países pertenecientes a seis continentes, con el objetivo de estudiar si las preferencias culturales y deportivas pueden estar relacionadas con valores políticos y sociales.

La principal conclusión apunta a una tendencia clara: los participantes que se identificaban con posiciones más liberales o progresistas mostraban una mayor preferencia por Messi, mientras que quienes se situaban en posiciones más conservadoras tendían a decantarse por Cristiano Ronaldo. Según los investigadores, la ideología política fue el predictor individual más sólido de la preferencia entre ambos futbolistas después de controlar otros factores como la edad, el género, la personalidad, la cognición y los hábitos de consumo de medios de comunicación.

El estudio también detecta que la relación entre ideología y preferencia futbolística no es igual en todas las generaciones. El efecto resulta más intenso entre los participantes jóvenes y se debilita progresivamente con la edad hasta perder significación estadística en los grupos de mayor edad. Esta diferencia sugiere que la identificación política puede tener una influencia mayor sobre determinadas preferencias culturales entre las generaciones más jóvenes.

Los autores, sin embargo, subrayan que sus resultados no deben interpretarse como una fórmula automática. Elegir a Messi o a Cristiano Ronaldo no convierte a nadie en progresista o conservador, ni significa que la ideología política determine inevitablemente los gustos deportivos. La investigación identifica una asociación estadística, no una relación causal directa.

El estudio no es un veredicto sobre el gusto de nadie”, explica Saifuddin Ahmed, uno de los autores del trabajo. Según su interpretación, la preferencia por uno de los dos jugadores puede estar relacionada con experiencias personales, recuerdos, partidos y estilos de juego, pero bajo esa dimensión individual podría existir también una conexión con valores y disposiciones que influyen en otros ámbitos de la vida social y política.

La investigación parte precisamente de la idea de que las identidades políticas no se expresan únicamente en las elecciones, los partidos o los debates parlamentarios. También pueden influir, de forma más sutil, en la manera en que las personas interpretan determinados fenómenos culturales, deportivos o sociales.

En este sentido, la rivalidad entre Messi y Ronaldo constituye un caso especialmente útil para los investigadores. Ambos jugadores han construido trayectorias extraordinarias, pero representan perfiles deportivos y personales diferentes. La comparación entre los dos ha generado durante años una intensa división entre aficionados de todo el mundo, lo que ha permitido analizar si detrás de esa preferencia aparentemente deportiva pueden existir otros factores.

Para realizar el estudio, los participantes puntuaron a Messi y Ronaldo en una escala de favorabilidad del 1 al 7, con el orden de presentación de los jugadores alterado aleatoriamente. Los investigadores compararon posteriormente la diferencia entre las valoraciones concedidas a ambos futbolistas y relacionaron ese resultado con la ideología política y otras características personales.

La encuesta internacional se realizó entre abril y mayo de 2026 y utilizó muestras equilibradas por edad y género en cada país para aproximarse a la composición de la población adulta. Además de la preferencia futbolística, el cuestionario incluyó preguntas sobre ideología, consumo de medios, personalidad y capacidades cognitivas.

El alcance internacional del estudio permite analizar el fenómeno en contextos políticos y culturales muy diferentes. Los países fueron seleccionados teniendo en cuenta factores como la cultura futbolística, el desarrollo económico y los sistemas políticos, con el objetivo de evitar que las conclusiones dependieran exclusivamente de una única realidad nacional.

La investigación también abre una reflexión sobre la creciente relación entre identidad política y cultura popular. En las sociedades contemporáneas, las preferencias deportivas, musicales, culturales o mediáticas pueden convertirse en elementos de identificación colectiva. Las personas no solo apoyan a un jugador por su rendimiento, sino que pueden asociar determinadas figuras públicas con valores, estilos de vida o narrativas con las que se sienten identificadas.

Eso no significa que el fútbol deje de ser un espacio de entretenimiento o que toda preferencia deportiva tenga necesariamente una dimensión política. El propio estudio insiste en que los gustos personales mantienen un peso decisivo. Sin embargo, sus resultados sugieren que las preferencias aparentemente individuales pueden estar influidas también por patrones sociales más amplios.

La investigación, publicada como preprint en la plataforma SSRN, aún se encuentra en una fase previa a la revisión por pares y a la publicación formal en una revista científica. Este aspecto resulta relevante a la hora de interpretar sus conclusiones, ya que los resultados todavía deberán someterse al proceso habitual de evaluación académica.

En definitiva, el estudio plantea que la pregunta “¿Messi o Cristiano Ronaldo?” puede tener una respuesta más compleja de lo que parece. Para la mayoría de los aficionados, la elección seguirá dependiendo de los goles, el talento, los recuerdos y las emociones asociadas a cada jugador. Pero los investigadores sostienen que, bajo esa capa personal, pueden existir también valores y predisposiciones que conectan las preferencias deportivas con la forma en que las personas se sitúan en el mundo.

La conclusión no es que el fútbol determine la política ni que la política decida automáticamente qué jugador debe gustar a cada persona. La aportación del estudio es más sutil: las fronteras entre las identidades políticas y las preferencias culturales podrían ser menos rígidas de lo que habitualmente se piensa. Y una rivalidad futbolística tan global como la protagonizada durante años por Messi y Cristiano Ronaldo ofrece, según sus autores, una oportunidad privilegiada para observar esa conexión.

 

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