Motorola Solutions culmina la compra de D-Fend Solutions

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Motorola Solutions ha completado la adquisición de D-Fend Solutions, una operación valorada en 1.500 millones de dólares que refuerza la posición de la compañía estadounidense en el mercado de seguridad del espacio aéreo y sistemas contra aeronaves no tripuladas (C-UAS). La operación, anunciada inicialmente el pasado mes de junio, se ha cerrado finalmente el 20 de agosto de 2026.

La incorporación de D-Fend supone para Motorola Solutions ampliar su oferta destinada a organismos de seguridad pública, infraestructuras críticas y clientes empresariales con una tecnología diseñada para hacer frente a drones no autorizados. La compañía pretende integrar las capacidades de D-Fend dentro de su ecosistema de comunicaciones, centros de mando, vídeo, inteligencia y seguridad para proporcionar una respuesta coordinada frente a las amenazas procedentes del espacio aéreo.

La adquisición se produce en un momento de fuerte expansión del mercado de sistemas antidrones. El incremento del empleo de drones comerciales y de sistemas no tripulados en actividades ilícitas, operaciones de vigilancia, sabotaje y conflictos armados está impulsando la demanda de tecnologías capaces no solo de detectar y localizar aeronaves, sino también de neutralizarlas.

Del bloqueo de la señal al control del dron

El elemento tecnológico que diferencia a D-Fend se encuentra en su utilización de una tecnología de toma de control cibernético mediante radiofrecuencia. Su sistema puede identificar un dron no autorizado, intervenir sobre sus comunicaciones y asumir el control de la aeronave para dirigirla posteriormente hacia una zona de aterrizaje segura.

Este planteamiento se diferencia de los sistemas antidrones tradicionales basados en la interferencia o jamming. En lugar de bloquear indiscriminadamente las frecuencias utilizadas en una determinada zona, la tecnología de D-Fend pretende actuar de forma selectiva sobre el dron considerado una amenaza.

La compañía sostiene que este enfoque permite mantener operativas las comunicaciones legítimas y los drones autorizados que se encuentren en el área protegida. La posibilidad de neutralizar una aeronave sin generar una interrupción generalizada de las comunicaciones constituye uno de los principales argumentos comerciales de la tecnología adquirida por Motorola Solutions.

También existe una diferencia respecto a los sistemas cinéticos. Estos últimos pueden recurrir a diferentes métodos físicos para derribar o destruir un dron. El inconveniente de este tipo de soluciones en entornos urbanos o próximos a infraestructuras sensibles es el riesgo asociado a la caída de la aeronave, sus componentes o la carga que pudiera transportar.

El sistema desarrollado por D-Fend plantea, en cambio, llevar el dron hasta una zona previamente determinada para su aterrizaje, reduciendo potencialmente los riesgos asociados a una neutralización física. Motorola Solutions describe esta capacidad como una herramienta de mitigación precisa de amenazas aéreas.

Una operación de 1.500 millones de dólares

El importe de la operación asciende a 1.500 millones de dólares, una cifra que refleja la importancia estratégica que Motorola Solutions atribuye al mercado de la seguridad frente a drones.

Cuando anunció el acuerdo de adquisición en junio, Motorola Solutions señaló que D-Fend había registrado un crecimiento anual de sus ingresos superior al 50% durante los tres años anteriores y que esperaba alcanzar unos ingresos de aproximadamente 185 millones de dólares en 2026. La compañía también indicó entonces que la tecnología de D-Fend contaba con miles de despliegues en más de 30 países.

La operación permite así a Motorola Solutions incorporar a su catálogo una capacidad tecnológica que ya dispone de implantaciones operativas, en lugar de desarrollar desde cero una solución propia para la neutralización de drones.

La tecnología de D-Fend se ha utilizado en diferentes tipos de escenarios en los que la aparición de un dron no autorizado puede generar riesgos de seguridad o interrupciones operativas. Según Motorola Solutions, sus sistemas han sido desplegados en aeropuertos, infraestructuras críticas, estadios, bases militares y fronteras de más de 30 países.

Estos escenarios comparten una característica: requieren proteger un espacio aéreo determinado sin interferir necesariamente en todas las comunicaciones y operaciones legítimas que se desarrollan dentro de él.

Un aeropuerto, por ejemplo, necesita mantener operativos sus sistemas de comunicaciones y navegación mientras identifica posibles aeronaves no autorizadas. Un estadio puede necesitar garantizar la seguridad del público durante un evento multitudinario sin afectar a otros sistemas de comunicación. Una infraestructura crítica puede requerir una vigilancia permanente del espacio aéreo circundante. El mercado potencial es, por tanto, considerablemente más amplio que el estrictamente militar.

El salto hacia la seguridad «aire-tierra»

Motorola Solutions pretende que la adquisición no se limite a incorporar una nueva herramienta antidrones a su catálogo. La compañía plantea integrar las capacidades de D-Fend en su ecosistema de seguridad pública para crear una arquitectura que conecte la vigilancia aérea con los sistemas utilizados por los equipos que operan en tierra.

Esta integración podría permitir que la detección de un dron sospechoso genere información directamente en los centros de mando y control utilizados por policías, servicios de emergencia y otros organismos de seguridad.

La estrategia responde a una evolución del concepto de seguridad pública: el dron deja de ser exclusivamente un elemento aeronáutico para convertirse en una amenaza que debe integrarse dentro de la misma estructura de inteligencia, comunicaciones y respuesta utilizada frente a otros incidentes.

Motorola Solutions dispone de tecnologías de comunicaciones críticas, vídeo, centros de mando y sistemas de gestión de emergencias. La incorporación de D-Fend añade la capacidad de actuar sobre una amenaza aérea dentro de ese ecosistema.

El responsable de D-Fend dirigirá la división antidrones

La integración empresarial mantendrá al frente de D-Fend a su actual consejero delegado, Zohar Halachmi, quien continuará como CEO de la compañía y asumirá además el puesto de vicepresidente sénior de Counter-Drone Solutions de Motorola Solutions.

La decisión muestra la intención de Motorola Solutions de conservar el conocimiento especializado acumulado por D-Fend en el ámbito de los sistemas C-UAS. Halachmi ha señalado que la integración permitirá combinar la tecnología de radiofrecuencia de D-Fend con la presencia internacional y las relaciones de Motorola Solutions con organismos de seguridad pública, gobiernos y empresas.

La operación también refleja un cambio en el mercado antidrones. Durante años, las soluciones C-UAS se concentraron principalmente en detectar aeronaves, identificar su posición y, posteriormente, interferir sus comunicaciones. La evolución de la amenaza está llevando a desarrollar sistemas capaces de ejecutar una secuencia completa: detectar, identificar, evaluar, seguir y neutralizar. La adquisición de D-Fend aporta a Motorola Solutions precisamente esa última capacidad.

La empresa estadounidense considera que la simple detección ya no resulta suficiente frente a determinadas amenazas. El objetivo es que los operadores puedan disponer de información sobre el dron y, cuando la legislación y las circunstancias operativas lo permitan, intervenir para neutralizarlo. La compañía destaca además que las capacidades de D-Fend permiten preservar la continuidad de las operaciones legítimas de otros drones.

Una tecnología con aplicación en seguridad pública

Uno de los aspectos relevantes de la adquisición es que Motorola Solutions no presenta D-Fend únicamente como una tecnología militar. Su principal mercado declarado incluye seguridad pública, organismos gubernamentales e infraestructuras empresariales.

Esto amplía considerablemente el ámbito de utilización de los sistemas antidrones. Las policías pueden utilizarlos para proteger determinados acontecimientos; los operadores aeroportuarios, para proteger instalaciones; las autoridades fronterizas, para vigilar espacios sensibles; y los responsables de infraestructuras críticas, para controlar el espacio aéreo alrededor de sus instalaciones.

En todos estos escenarios existe una característica común: la necesidad de distinguir entre drones autorizados y aeronaves potencialmente hostiles.

 

 

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