El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, convirtió su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas en una defensa de la estrategia militar israelí y de la necesidad, según su Gobierno, de mantener la presión sobre Hamás, Irán y las demás organizaciones y actores que considera amenazas para la seguridad de Israel.
Netanyahu comenzó su discurso recordando el compromiso que adquirió hace catorce años, desde esa misma tribuna de Naciones Unidas, de impedir que Irán desarrollara armas nucleares. El dirigente israelí defendió las operaciones contra las instalaciones nucleares iraníes y calificó la decisión de atacar esos objetivos como una de las decisiones más importantes adoptadas durante su mandato.
El primer ministro sostuvo que la actuación israelí no habría servido únicamente para proteger a su propio país, sino también a otros Estados frente a la amenaza que, según su Gobierno, representa el programa nuclear iraní. En este punto reivindicó especialmente la cooperación militar y política con Estados Unidos y agradeció públicamente el respaldo del presidente Donald Trump.
El recuerdo de Entebbe como hilo conductor
Uno de los elementos centrales del discurso fue la referencia a Jonathan Netanyahu, hermano del primer ministro y comandante de la unidad israelí que participó en la operación de rescate de rehenes de Entebbe, en Uganda, en 1976. Jonathan Netanyahu murió durante aquella operación.
El primer ministro utilizó una frase atribuida a su hermano como lema de su intervención: “Vamos a ganar. No tenemos otra alternativa”.
Netanyahu relacionó ese mensaje con la situación actual de Israel y con la guerra iniciada tras los ataques del 7 de octubre de 2023, que calificó como el día más oscuro de la historia de Israel.
Durante su intervención, describió los ataques de Hamás como la mayor matanza de judíos desde el Holocausto y recurrió a una comparación con el impacto que tendría una matanza de decenas de miles de personas en Estados Unidos en un periodo de apenas unas horas.
Defensa de la ofensiva israelí
Netanyahu defendió la respuesta militar desarrollada por Israel desde el 7 de octubre y afirmó que el país ha tenido que hacer frente simultáneamente a amenazas procedentes de diferentes frentes.
Entre los actores mencionados por el primer ministro estuvieron Hamás, Hezbolá, los hutíes, Irán, milicias activas en Irak y Siria y grupos armados palestinos en Cisjordania.
El dirigente israelí sostuvo que estos actores pretendían eliminar a Israel y aseguró que la estrategia militar de su Gobierno ha impedido ese objetivo. Netanyahu presentó las operaciones como una cuestión de supervivencia nacional y afirmó que sus adversarios no han conseguido «borrarnos de la faz de la tierra».
La intervención estuvo marcada por una defensa del derecho de Israel a utilizar la fuerza para garantizar su seguridad y por la reivindicación de la alianza con Washington como uno de los principales pilares de su estrategia.
Uno de los momentos centrales del discurso fue el rechazo frontal de Netanyahu a las acusaciones de genocidio contra Israel relacionadas con sus operaciones militares en Gaza.
El primer ministro cuestionó la calificación y preguntó ante la Asamblea General: “¿Qué régimen genocida da vacunas de polio a la población enemiga?”, utilizando las campañas de vacunación y la asistencia humanitaria como argumento para rechazar las acusaciones formuladas contra Israel.
Las acusaciones de genocidio y las denuncias sobre posibles violaciones del derecho internacional humanitario han generado un intenso debate internacional. Israel rechaza esas acusaciones y sostiene que sus operaciones están dirigidas contra Hamás y no contra la población palestina.
La situación humanitaria en Gaza, sin embargo, continúa siendo uno de los principales puntos de controversia internacional en torno al conflicto.
Críticas a Qatar y Turquía
Netanyahu también dirigió buena parte de su discurso contra Qatar y Turquía, así como contra el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
El primer ministro israelí acusó a Erdogan de mantener posiciones contradictorias respecto a diferentes conflictos internacionales y mencionó expresamente el genocidio armenio y la situación del norte de Chipre.
Netanyahu extendió sus críticas a los representantes de países que abandonaron la sala durante su intervención. Los calificó de «delegados hipócritas» y cuestionó que abandonaran el recinto mientras Israel, según su exposición, se enfrenta a amenazas procedentes de diferentes organizaciones armadas.
Otro de los ejes de su discurso fue el aumento del antisemitismo, que Netanyahu situó en diferentes ciudades occidentales, entre ellas Nueva York, Londres, París y Sídney.
El primer ministro sostuvo que Israel ya no permitirá que los judíos vuelvan a encontrarse en una situación de indefensión y afirmó: “Los días en que los judíos eran víctimas indefensas se han terminado”.
Esta afirmación fue presentada como una consecuencia directa de la experiencia histórica del pueblo judío y, especialmente, del Holocausto. Netanyahu vinculó esa memoria histórica con la política de seguridad que mantiene actualmente Israel.
El gesto con Starlink y el mensaje a Irán
Uno de los momentos más llamativos de la intervención se produjo cuando Netanyahu mostró ante la Asamblea General un dispositivo de comunicación por satélite Starlink.
El primer ministro afirmó que lo ponía a disposición del presidente de la Asamblea para que pudiera entregárselo a la delegación iraní. El gesto pretendía simbolizar, según su intervención, que la población iraní terminará teniendo acceso a una mayor libertad y comunicación con el exterior.
Netanyahu aseguró que la llegada de ese momento sería únicamente una cuestión de tiempo y dirigió parte de su mensaje directamente al pueblo iraní, diferenciándolo del régimen político del país.
La utilización de Starlink como elemento simbólico añadió una dimensión tecnológica al discurso y sirvió al primer ministro para reforzar su mensaje de que la confrontación no se limita al ámbito militar, sino que también incluye la comunicación y el acceso a la información.
Netanyahu cerró su intervención recurriendo nuevamente al lema que había utilizado a lo largo del discurso: “Vamos a ganar. No tenemos otra alternativa”.
El primer ministro citó además al escritor estadounidense Mark Twain para reivindicar la persistencia histórica del pueblo judío y concluyó con una afirmación sobre la continuidad de Israel.
Su discurso ante la Asamblea General estuvo, por tanto, marcado por tres grandes mensajes: la defensa de la estrategia militar israelí frente a sus adversarios regionales, el rechazo de las acusaciones de genocidio y la reivindicación de la alianza estratégica con Estados Unidos.
La intervención se produjo en un contexto de fuerte división internacional sobre la guerra de Gaza, el futuro de los territorios palestinos, el papel de Irán en Oriente Próximo y el alcance de las operaciones militares israelíes. Las declaraciones de Netanyahu vuelven a situar en el centro del debate de Naciones Unidas la cuestión de cómo compatibilizar las necesidades de seguridad de Israel con las obligaciones derivadas del derecho internacional humanitario y la búsqueda de una solución política al conflicto.



