El Gobierno ha decidido intensificar la lucha contra el narcotráfico en Andalucía con una batería de nuevas medidas destinadas a frenar la expansión de las organizaciones criminales que utilizan el río Guadalquivir como una de las principales vías de entrada de droga hacia Europa.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció en el Congreso la incorporación de doce nuevas patrulleras y la instalación de barreras flotantes de alta resistencia en varios puntos estratégicos del estuario del Guadalquivir y de algunos de sus caños, una actuación que forma parte del Plan Especial de Seguridad del Campo de Gibraltar y del futuro Plan Nacional Integral contra el Narcotráfico.
Las nuevas embarcaciones reforzarán las capacidades del Servicio Marítimo de la Guardia Civil y se sumarán a las unidades de alta velocidad ya desplegadas en la costa andaluza. Según explicó Marlaska, desde 2024 se han incorporado cuatro patrulleras medias de aluminio y el buque oceánico «Duque de Ahumada», mientras que durante este año se entregarán otras dos patrulleras adicionales, cinco embarcaciones semirrígidas y un patrullero de navegación sostenida.
El Ministerio del Interior subraya que estos medios permitirán responder con mayor rapidez a las persecuciones en alta mar y en las aguas interiores utilizadas por las mafias.
El refuerzo llega después de que las autoridades detectaran un creciente uso del Guadalquivir por parte de las redes dedicadas al tráfico de cocaína. Desde 2022, el río se ha convertido en una auténtica autopista de la droga, aprovechando su navegabilidad y la complejidad de sus ramificaciones para ocultar alijos y facilitar la huida de las narcolanchas.
En la desembocadura del río operan de forma permanente varias embarcaciones de la Guardia Civil, aunque los agentes reconocen que la presión de las organizaciones criminales ha ido aumentando en los últimos años.
Como complemento al despliegue marítimo, Interior ha autorizado una inversión millonaria para la instalación de tres barreras fluviales flotantes de alta resistencia que impedirán el acceso de las narcolanchas al interior del Guadalquivir. El proyecto, desarrollado junto con la Autoridad Portuaria de Sevilla, contempla una inversión superior a los ocho millones de euros y prevé que las estructuras estén operativas durante la primera mitad de 2027. Anteriormente, el Ministerio había anunciado un presupuesto global superior a los doce millones para el desarrollo de sistemas móviles similares en distintos puntos del río.
La estrategia, sin embargo, no está exenta de debate. Asociaciones profesionales y sindicatos de la Guardia Civil recuerdan que experiencias anteriores en Cádiz, como las barreras instaladas en el río Guadarranque, sufrieron actos de sabotaje y acabaron perdiendo eficacia. Por ello, las organizaciones reclaman que estas infraestructuras se acompañen de un aumento de plantillas, más medios tecnológicos y un reconocimiento especial para los agentes destinados en las zonas más castigadas por el narcotráfico.
Desde la puesta en marcha del Plan Especial del Campo de Gibraltar en 2018, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han desarrollado más de 48.000 operaciones, con más de 31.000 detenidos o investigados, la incautación de más de 2,2 millones de kilos de droga y el decomiso de unas 2.000 embarcaciones utilizadas por las organizaciones criminales. El Ministerio del Interior considera que la nueva ofensiva sobre el Guadalquivir constituye uno de los pilares fundamentales para impedir que el principal río andaluz siga consolidándose como una de las puertas de entrada de la cocaína hacia el continente europeo.



