Tomás Torroba, Andrea Revilla e Irene Abajo, investigadores pertenecientes al grupo SUPRABUR de la Universidad de Burgos (UBU), en colaboración con los expertos en robótica y programación Ricardo Fernández y Jhonniffer Santana, han desarrollado un robot capaz de detectar la presencia de explosivos en el aire.
Se trata de un innovador vehículo autónomo capaz de detectar triperóxido de triacetona (TATP), un explosivo altamente peligroso y difícil de rastrear mediante los métodos convencionales, es la nueva invención desarrollada en la UBU.
Esta invención, gestionada a través de la OTRI-OTC de la UBU, protegida mediante patente P202530170, se enmarca en el campo de la detección de explosivos, aportando una solución segura y eficiente para la identificación de este compuesto en situaciones de riesgo, sin necesidad de intervención directa del personal especializado.
El TATP es uno de los explosivos más utilizados en la fabricación de artefactos explosivos improvisados (IED), debido a su fácil síntesis a partir de productos de uso común y su baja detectabilidad incluso por perros entrenados. En respuesta a esta amenaza creciente, el nuevo vehículo desarrollado por los investigadores incorpora un compuesto químico específico, diseñado previamente por el mismo equipo (patente P202530169), capaz de reaccionar de forma rápida y selectiva ante la presencia de TATP.
Este vehículo autónomo cuenta con una estructura compacta y fácilmente adaptable a distintos entornos, incluso de difícil acceso. Su principal innovación radica en un sistema de detección integrado que emplea un soporte impregnado con un compuesto sensible al TATP.
Este soporte se introduce automáticamente en un pequeño compartimento dentro del robot, donde una luz ultravioleta y un detector óptico miden su fluorescencia antes de la exposición al aire. Después, el soporte es expuesto al ambiente que se quiere analizar y se vuelve a medir. Si la fluorescencia cambia significativamente, el sistema confirma la presencia de TATP.
El procedimiento completo es rápido, seguro y permite actuar directamente en el lugar de la sospecha, reduciendo tiempos y riesgos frente a los métodos tradicionales de laboratorio.
Para mejorar la eficacia, el robot cuenta con un sistema de ventilación que fuerza la entrada de aire al compartimento de análisis, asegurando que las partículas explosivas, si las hay, lleguen al sensor. Todos los componentes están protegidos por una cubierta que dirige el flujo de aire y permite renovar el ambiente entre mediciones.
El control del robot puede hacerse de forma remota, y los resultados se envían a un dispositivo móvil o a un ordenador, lo que permite al usuario mantenerse a salvo mientras se realiza la detección. Su diseño compacto le permite moverse por terrenos complejos y acceder a zonas difíciles, siendo ideal para su uso en situaciones reales donde cada segunda cuenta.
Este innovador sistema fue presentado en la Feria Internacional de Defensa y Seguridad de España (FEINDEF 25).



