El coronel del Ejército de Tierra en situación de reserva y autor de decenas de ensayos sobre geopolítica, Pedro Baños, augura un “cambio radical”, ya en tiempo presente, con relación al ‘modus operandi’ militar, las guerras y cómo afrontarlas, sin que ya sea tan relevante el tamaño de un país como su capacidad para atacar, o defenderse, en el ciberespacio, el nuevo campo de batalla.
“Hoy es tan importante tener soldados como tener cibersoldados, y si me apuran, en ciertos escenarios y pensando en el día de mañana, probablemente sea más importante tener cibersoldados que tener soldados”. De este modo se despachó Pedro Baños en el reciente II Congreso Internacional de Ciberseguridad y Fraude Digital, organizado por la World Compliance Association y del que Delta13News fue media partner.
Baños explicó que los dispositivos que ahora se van a implementar en los diferentes campos de batalla “van a estar regidos por inteligencia artificial”, en un entorno en el que “cada vez va a haber menos soldados físicos”.
Prueba de ello es el reciente festival aéreo en China cuyo Gobierno presentó su prototipo de avión de combate de sexta generación, en el que también trabaja Estados Unidos, y que está pilotado por inteligencia artificial. Es más, trajo a colación el también reciente comentario de Elon Musk en un tuit en el que se preguntaba “para qué queremos ni siquiera los aviones F-35”, que, a día de hoy, es el avión más avanzado estadounidense, y acompañaba su formulación con la imagen de “cientos de drones regidos por inteligencia artificial” sobre la que escribía que “este es el futuro de la guerra aérea”.
Baños hace suyo el presagio de Musk y subraya que “un avión de combate, por avanzado que sea, pilotado por un ser humano, por una persona, podrá hacer frente a otro avión, a dos, a tres, a seis, pero no va a poder hacer frente a 200 o 300 drones suicidas que van a destruirle”. “Pero igual va a pasar con los barcos y con todo lo demás, incluso con los satélites”, agregó.
No tiene duda alguna el coronel español de que “hoy se puede hacer más daño en el ciberespacio que actuando de manera física”. No en vano, es creciente que lo normal es que se actúe de una manera híbrida y no solo las grandes potencias, como Estados Unidos, China o India, un país, este último, “muy interesante y avanzado tecnológicamente, y del que hablamos muy poco o prácticamente nada”, apunta.
En este marco surge la desinformación, que siempre existió, pero que ahora amplifica el ciberespacio, permitiendo que se difunda de manera instantánea y prácticamente universal. Llegado a este punto, Baños recuerda la capacidad de difusión de las redes sociales, con respecto a las cuales, “obviamente, hay interés por parte de los ejércitos y de los servicios de inteligencia para influir” en ellas por medio de “determinadas palabras, comentarios, vídeos o memes, que se viralicen para dañar a su enemigo, bien sea el actual o el potencial”.
En términos militares, Pedro Baños asegura que “hoy es tan importante ganar en el campo de batalla como vencer en la mente de las personas. Tanto del adversario como, incluso y principalmente, de la propia población. Y entraríamos dentro de lo que se llama la guerra cognitiva que se libra en el ciberespacio”.
Detalló que, al respecto, en España hay un regimiento que afronta este tipo de actividades, lo que se conoce como maniobras de guerra cognitiva en el ciberespacio, que no son solo las operaciones psicológicas o manipulación mediática tradicional, como la propaganda, “sino de procedimientos mucho más avanzados y sofisticados, que es lo que se llaman operaciones de influencia, precisamente para influirnos a los ciudadanos, de uno y otro lado, y convencernos, por ejemplo, de la bondad de las medidas que están adoptando nuestros gobiernos y, por supuesto, convencernos de la maldad, de lo malos, perversos y demoníacos que son los adversarios”.
Esto, compartió con su audiencia el coronel Baños, se realiza de forma constante y alcanza hasta plataformas tan populares como Wikipedia, “donde los servicios de inteligencia también batallan, en páginas que constantemente se cambian los unos a los otros a lo largo de todo el día, para que la información que aparezca, obviamente, beneficie a su país y perjudique, una vez más, a los adversarios actuales o futuros, a los que se creen que son los adversarios potenciales”.
Descrito este nuevo panorama surge la computación cuántica, de desarrollo casi infinito. “Apenas estamos empezando de todo lo que significa la inteligencia artificial y de lo que va a significar la computación cuántica, donde hay que tomar medidas de ciberseguridad mucho más estrictas, porque la diferencia con la computación convencional, por así llamarla, es la velocidad”.
“Estamos hablando”, dice Baños, de un computador cuántico que ya no funciona con el 0 y el 1, “sino con todo el espectro entre el 0 y el 1, estamos hablando de millones o cientos de millones de veces más rápidos que un ordenador convencional”. Eso, explica, significa que, a base de combinaciones y permutaciones realizadas de forma instantánea, “pueden romper cualquier sistema de cifrado, por sofisticado que sea”



