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martes, julio 28, 2026

¿Qué daños reales ha sufrido el programa nuclear iraní tras la intervención militar israelo-estadounidense?

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El director de la CIA, John Ratcliffe, se mostraba contundente hace unos días a la hora de evaluar el estado en que había quedado el programa nuclear de Irán tras el bombardeo ordenado por Donald Trump. En una declaración pública afirmaba que «la CIA puede confirmar que un conjunto de información fidedigna indica que el programa nuclear iraní ha resultado gravemente dañado por los recientes ataques selectivos».

«Esto incluye nueva información de una fuente y un método históricamente fiables que indican que varias instalaciones nucleares iraníes clave fueron destruidas y que deberán reconstruirse a lo largo de los años«, añadía, al tiempo que daba cuenta de que el organismo que dirige «continúa recopilando información adicional de fuentes fiables para mantener plenamente informados a los responsables de la toma de decisiones y a los organismos de supervisión pertinentes». «Siempre que sea posible,», añadía, «también proporcionaremos actualizaciones e información al público estadounidense, dada la importancia nacional de este asunto y en todo lo posible por garantizar la transparencia».

Entre el 13 y el 22 de junio de 2025, Israel y Estados Unidos lanzaron una serie de ataques aéreos —con apoyo de misiles de crucero lanzados por submarinos— sobre tres de las principales instalaciones nucleares de Irán: Natanz, Fordow e Isfahán. La operación estadounidense, denominada Midnight Hammer, involucró siete bombarderos B‑2 Spirit proveyendo en total 14 bombas «bunker-buster» GBU‑57 (de 30 000 lb) y 30 misiles Tomahawk, según datos del Departamento de Defensa de EE. UU.

En Natanz, la principal instalación de enriquecimiento de uranio con 1. 700 centrifugadoras avanzadas, los ataques destruyeron la sala de enriquecimiento visible y dañaron su subestación eléctrica, dejando sin energía la planta. Expertos creen que el apagón causó daños severos o la destrucción de centrifugadoras bajo tierra. Sin embargo, el estado de los niveles más profundos sigue incierto.

Fordow, ubicado bajo una montaña y protegido contra ataques convencionales, fue impactado con 12 bombas MOP. Mandos israelíes aseguran que la infraestructura crítica ha sido “obliterada” y que la planta es inoperable. La OIEA y autoridades iraníes han confirmado daños “muy significativos”, aunque admiten que la dimensión completa aún se desconoce, especialmente en las zonas más profundas.

Por último, la planta de conversión de uranio en Isfahán sufrió impactos graves. Tanto Israel como EE. UU. declararon haber dañado instalaciones clave para convertir uranio enriquecido para armas. Imágenes satelitales confirman que la mayoría de estructuras están inoperativas, aunque también se ignora el estado de los túneles profundos.

Impacto mixto en el programa: meses o años de retraso

El presidente Trump y altos oficiales estadounidenses afirmaron que las instalaciones fueron “completamente obliteradas” y que el programa nuclear iraní quedó destruido. La CIA, la OIEA y la inteligencia israelí respaldaron que el daño es extenso y que la reconstrucción podría requerir años.

Contrariamente, un informe preliminar de la DIA sugiere que los ataques solo retrasaron el programa “varios meses, no años”, y que Irán habría movido sus reservas de uranio antes del bombardeo. Además de la infraestructura, ambos países abatieron de manera selectiva más de una decena de científicos nucleares iraníes en el marco de la llamada «Guerra de los 12 días«, debilitando la capacidad técnica iraní. A pesar de ello, existen indicios de que Irán mantiene centrifugadoras funcionales, minas y instalaciones no identificadas públicamente, lo que podría permitir una rápida reactivación del programa.

La OIEA alertó sobre posibles fugas radiactivas en Fordow e Isfahán y urgió al cese inmediato de hostilidades para evaluar los daños. También ha cuestionado si los ataques violan normativas internacionales, especialmente en zonas civiles y bajo tierra.

Los impactos de los bombardeos no se limitan al terreno militar: Han erosionado la confianza en el Tratado de No Proliferación Nuclear; Irán amenaza con abandonarlo y el OIEA ha limitado el acceso a inspectores. La escalada militar ha disparado la tensión regional y podría incitar a una carrera armamentística en Oriente Medio.

La narrativa evidenciada por filtraciones de inteligencia, divergentes entre la CIA y la DIA, genera incertidumbre global y alimenta debates entre los defensores de bombardeos preventivos y los partidarios de la diplomacia.

Está claro que las instalaciones de Natanz, Fordow e Isfahán han sufrido daños serios y que el programa nuclear iraní ha retrocedido. No obstante, la magnitud exacta, si es de meses o años, sigue siendo objeto de debate entre agencias. Irán conserva un inventario significativo de uranio enriquecido y capacidad científica, lo que sugiere que la pausa operativo podría ser temporal, dependiendo también del nivel de presión internacional y sanciones futuras.

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