Silvia Gamo Perucha nació en Madrid en 1978. Se licenció en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y completó un máster en Digital Business Executive Program (Dibex) impartido por ISDI. Con una clara vocación por el ámbito internacional y de seguridad, también formó parte del programa “Defensa y Sociedad Civil” del Ceseden y realizó el curso de Corresponsal de Guerra en la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra.
Silvia desarrolló gran parte de su carrera periodística centrada en temas de Defensa. Fue enviada especial a zonas de conflicto como Irak y Líbano, reportando sobre la realidad en primera persona y aportando una perspectiva profunda y analítica sobre los desafíos militares y geopolíticos de la región. Antes de su actual rol, trabajó en el Ministerio de Economía y en la entidad pública Red.es, donde llegó a ocupar el cargo de directora de Comunicación y Relaciones Institucionales. Durante ese periodo, fortaleció sus habilidades en gestión de grandes proyectos y coordinación entre gobiernos, empresas y medios.
En noviembre de 2021 fue nombrada directora general de la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad, sucediendo a Marisol Martínez Tirado después de 25 años de liderazgo en la organización. Desde entonces, dirige sus actividades enfocadas en fomentar iniciativas y proyectos de I+D en defensa y seguridad; organizar eventos, jornadas y actividades de networking, y potenciar la colaboración entre administración pública, universidad e industria tecnológica
En diciembre de 2023, Silvia Gamo fue nombrada Embajadora de Marca Ejército, un reconocimiento otorgado por el teniente general Fernando García y García de las Hijas. Este galardón la distingue como una de las principales voces públicas que promueven los valores del Ejército de Tierra entre la ciudadanía. A su lado, se unió al grupo de más de 170 embajadores procedentes de diversos sectores comprometidos con la defensa y la seguridad nacional. En marzo de 2023, fue la encargada de clausurar el evento “Mujer, ingeniería y defensa” en la Universidad de Jaén (CETEDEX), una jornada que reunió a más de 450 asistentes y buscó visibilizar el papel femenino en las áreas STEM dentro del ámbito militar y de seguridad. Con ello, enfatizó su compromiso en fomentar vocaciones y visibilidad para las mujeres en sectores tradicionalmente masculinizados.
En definitiva, Silvia Gamo combina experiencia en periodismo especializado, estrategias comunicativas en organismos públicos y liderazgo en una fundación clave para la modernización tecnológica de la defensa española. Su perfil abarca conocimiento de campo, habilidades directivas, visión estratégica y una mirada transversal que enlaza instituciones, academia e industria. Es, además, miembro del Consejo Editorial de Delta13News.
Silvia, ¿cuál es la razón de ser de la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad?
La Fundación Círculo nace hace 42 años como un lugar de encuentro entre las administraciones, la academia y la industria tecnológica de la defensa y la seguridad. Entre nuestros objetivos está el promover el intercambio de información en el sector, fomentar el desarrollo de tecnologías de defensa y seguridad, actuar de catalizador entre personas, organismos, instituciones y empresas y fomentar la formación especializada. En definitiva, perseguimos la soberanía tecnología nacional y europea en nuestro sector, articulando el ecosistema.
Actualmente, ¿cuál es, a su juicio, el estado de la cuestión de la industria de defensa y la tecnología asociada a ella en España?
Hoy la industria de la defensa es eminentemente tecnológica y aporta una gran inversión en I+D+I. Según los últimos datos del informe que la consultora PwC ha elaborado para TEDAE, ‘Impacto económico y social de la Industria de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio’ en 2023 estas cuatro industrias alcanzaron una facturación conjunta de 13.900 millones de euros, un 15% más que en 2022, y en total, generaron una inversión total en I+D+I, directa e indirecta, de 2.403 millones de euros en 2023, equivalente al 27% del total de la inversión de la Industria española.
Creo que se trata de muy buenas cifras que, además, se están incrementando. La industria de la defensa es altamente competitiva, sostenible y está a la vanguardia tecnológica. Además, no debe olvidarse que trabaja por un objetivo que está al servicio de todos: la autonomía estratégica. En España tenemos empresas, grandes y pequeñas, que están desarrollando una tecnología increíble, en tiempo récord, con un gran capital humano y que va a tener un gran impacto en los próximos años.
¿Cuál es el papel que va a jugar, o que ya está jugando, la Inteligencia Artificial en el ámbito de la defensa?
La Inteligencia Artificial será clave en el desarrollo y despliegue de las futuras capacidades requeridas en el ámbito de la Defensa y Seguridad. No será la única tecnología clave, pero si la más transversal y extendida en prácticamente todos los sistemas militares permitiendo mantener la superioridad de la información y responder con éxito a ataques hostiles, físicos o en el ciberespacio, mediante operaciones autónomas con muy poca o ninguna supervisión humana.
De hecho, existen iniciativas de todo tipo para introducir IA en numerosos sistemas de armas, mando y control, guerra electrónica, ciberseguridad, transporte, logística… La IA implica técnicas conocidas hace bastante tiempo, pero es ahora cuando la potencia de cálculo de los dispositivos electrónicos y las cantidades masivas de datos disponibles permiten su aplicación en casi todos campos de actividad realizando funciones que en estos momentos sólo puede hacer un operador humano. Una nueva revolución tecnológica que se caracteriza por su dualidad y en la que sus desarrollos más innovadores estarán impulsados por las aplicaciones civiles. Pero no podemos perder de vista el impacto de los aspectos éticos de su empleo en determinadas misiones.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, no deja de insistir desde hace meses a los países miembros que aumenten su aportación a defensa. Estas medidas suelen ser socialmente impopulares ¿Está cambiando la percepción de la sociedad sobre invertir en defensa, a raíz de la guerra en Ucrania o Gaza?
Creo que estamos ante un cambio de paradigma, pero las percepciones son complejas y dependen de muchos factores. Europa se construyó para la paz y de repente tenemos una guerra en nuestro territorio. A esto se suma el factor de aceleración que ha supuesto la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Lo que me parece importante destacar es que no debemos olvidar que el ministerio de Defensa, nuestras Fuerzas Armadas, la industria de la defensa y seguridad y toda la cadena que les sustenta y apoya trabaja para la paz, para garantizar un derecho fundamental como es el de nuestra libertad y seguridad.
¿Las guerras del mañana en el frente van a ser entre drones y robots o el cuerpo a cuerpo seguirá siendo lo relevante?
Estamos ante escenarios híbridos. Desde comienzos de siglo, las capacidades tecnológicas de las plataformas autónomas aéreas se han desarrollado muy rápidamente. Mientras su empleo en aplicaciones civiles se ha visto frenado por una necesaria regulación que restringe mucho su uso generalizado, si se dan situaciones de conflicto, seguridad o emergencia, su aplicación es mucho más inmediata. La guerra de Ucrania ha puesto de manifiesto que este tipo de plataformas son un elemento clave para determinar el curso de un conflicto moderno. Pero no es el único, ni definitivo. Los enjambres y la colaboración entre plataformas tripuladas y no tripuladas, a su vez, han emergido como nuevas formas de abordar determinado tipo de misiones, sin precedentes en cuanto a su potencial.
Por otro lado, en la medida que aumenta la eficacia de los UAV, se convierten en una amenaza que es necesario mitigar. Son muchas las técnicas y tecnologías que se están proponiendo para poder detectarlos y neutralizarlos sin que, por ahora, su eficacia esté plenamente demostrada.
En nuestro país existe una importante actividad de I+D en ambos lados de este enfrentamiento y tanto nuestras Fuerzas Armadas, como nuestra Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado requerirán disponer en los próximos años de un gran número estos sistemas, si es posible, basados en tecnologías propias que aseguren la autonomía tecnológica en esta área.



