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martes, julio 28, 2026

¿Por qué ha fallado la ‘cúpula de hierro’ israelí ante los ataques de Irán?

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Las recientes ofensivas iraníes sobre Israel han empleado un volumen sin precedentes: entre 150 y más de 200 misiles balísticos y drones, lanzados en varias oleadas coordinadas. Aunque la Cúpula de Hierro y sistemas complementarios (David’s Sling, Arrow) tienen altas tasas de éxito individuales, fueron diseñados para amenazas limitadas y de corto alcance. Esto explicaría las víctimas que se están sucediendo en Israel, un país cuya defensa aérea es notable cualitativamente hablando, no tanto, parece ser, cuantitativamente.

Un aluvión sincronizado supera la capacidad de respuesta: los interceptores tardan en recargar, y las defensas quedan momentáneamente saturadas. Así, algunos misiles lograron penetrar y causar daños en Tel Aviv, Haifa y zonas residenciales.

Además, Irán ha empleado misiles de mayor alcance y velocidad, probablemente optimizados deliberadamente para poner a prueba las defensas israelíes. Los misiles de tipo balístico tienen trayectorias más abruptas, reduciendo el tiempo de reacción de los interceptores. Además, fuentes iraníes afirman haber usado un “método nuevo” que comprometió las defensas israelíes, posiblemente mediante misiles de trayectoria variable o misiles diseñados especialmente para eludir sistemas de radar y seguimiento.

Efecto sorpresa y desplazamiento táctico

La ofensiva iraní vino tras una serie de ataques israelíes sobre objetivos nucleares y mandos del IRGC el 13 de junio, que tomaron a Teherán por sorpresa y mermaron su capacidad de defensa y respuesta rápida. Sin sistemas activados ni tiempo para reacciones coordinadas, la defensa aérea iraní no funcionó eficazmente, pero el efecto también fue doble: llegó con menor expectativa y máxima eficacia tras la ofensiva israelí, complicando la anticipación de la Cúpula de Hierro.

Expertos indican que Irán enfrenta limitaciones en su inventario: aunque posee hasta 3.000 misiles, solo unos 1.000 estarían operativos, con posible rápido agotamiento si se lanzan en grandes cantidades. Esto no impide el daño táctico inmediato, pero sugiere que el ataque reciente ha implicado un esfuerzo calculado para probar y sobrepasar las defensas, más que un plan sostenido de desgaste prolongado.

La Cúpula de Hierro ha demostrado eficacia en múltiples conflictos, interceptando más del 90 % de amenazas de corto alcance. Sin embargo, no está diseñada para repeler una avalancha de misiles balísticos simultáneos. Además, su uso puede ser selectivo: prioriza amenazas a zonas urbanas densas, mientras que las que apuntan a infraestructuras militares pueden recibir menos atención, lo cual explica en parte las grietas en defensa vistas.

No debe olvidarse que cada interceptor de la Cúpula de Hierro cuesta decenas de miles de dólares, y los sistemas de mayor alcance aún más; bajo una lluvia de misiles, el coste es inmenso. Aunque el Estado israelí cuente con respaldo internacional —incluyendo ayuda militar y defensas adicionales de los EEUU—, la presión financiera y logística por mantener tales niveles de alerta es elevada, lo que también podría incidir en la eficiencia operativa.

En cualquier caso, pese a las brechas detectadas, Israel está logrando interceptar la mayoría de proyectiles, entre 70–90 % según distintas fuentes. No obstante, los impactos sufridos —varios edificios dañados, decenas de muertos y de heridos, entre civiles y personal militar— revelan que el sistema puede ser desbordado en situaciones de alto volumen y sofisticación táctica enemiga

Así que, la Cúpula de Hierro ha cumplido su función principal, pero su narrativa de invulnerabilidad queda cuestionada por tres factores combinados: saturación, esto es, ataques de gran escala en oleadas múltiples; tecnología de misiles: trayectorias y diseño adaptados para evadir defensa aérea; y contexto táctico, sobre la base de la efectividad del ataque tras arrasar defensas iraníes previas y resistir en caliente contra el reloj.

Las lecciones derivadas conducen a fortalecer la red de defensa (Iron Beam, David’s Sling, Arrow), reforzar la inteligencia satelital y cibernética, y mejorar la capacidad de recarga y despliegue rápido ante ataques masivos. Estos elementos serán claves para garantizar que la Cúpula de Hierro resista el siguiente ensayo de resistencia que Irán o sus aliados puedan preparar.

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