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miércoles, agosto 19, 2026

Victoria Pascual: “Los hijos buscan la validación del padre y si es un criminal y exige colaboración, muchos terminan participando”

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La criminóloga y vocal de Formación del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid (CPCM), Victoria Pascual, acaba de presentar ‘Familias asesinas. Los casos oscuros cometidos por clanes homicidas a la luz de la Criminología’, una obra que profundiza en el papel de la familia como posible origen, contexto o cómplice de conductas criminales.

Pascual, autora también de ‘Asesinas’, explica que su nuevo trabajo nace de una inquietud por comprender cómo la familia, un entorno normalmente vinculado al cuidado y la protección, puede convertirse en un núcleo criminal. En su intervención en la sede del CPCM donde presentó su trabajo editorial, destacó que la familia no solo influye en la formación de la personalidad, sino que también puede reforzar comportamientos delictivos, sobre todo cuando actúan como grupos cohesionados.

‘Familias asesinas’ se estructura en torno a tres grandes bloques temáticos que agrupan distintos tipos de criminalidad en el ámbito familiar. El primero de ellos aborda las familias jerarquizadas con un líder dominante que dirige y organiza actividades delictivas, como en el caso del clan Puccio en la Argentina postdictatorial.

Según explicó la autora, en estos contextos la figura patriarcal ejerce un fuerte control sobre los miembros del grupo, quienes muchas veces actúan por lealtad, dependencia o miedo. “Los hijos buscan la validación del padre. Si ese padre es un criminal y exige colaboración, muchos de ellos terminan participando en delitos para recibir aprobación”, dijo.

El segundo bloque del libro se centra en parejas sentimentales que cometen crímenes juntas, con un enfoque especial en los móviles de tipo sádico-sexual. Victoria analizó el caso de Michel Fourniret y Monique Olivier, pareja francesa que durante décadas secuestró, torturó y asesinó a menores y jóvenes, utilizando incluso a sus propios hijos como señuelo. En estos casos, según Pascual, se da una dinámica de dominación y sumisión, pero también de complicidad activa. “Ella buscaba a las víctimas, las identificaba, y en algunos casos participaba directamente en los crímenes”, detalló.

El tercer bloque se centra en familias que reaccionan violentamente ante amenazas reales o simbólicas contra su estructura, como ocurre en los crímenes de honor. Uno de los casos que incluye el libro es el asesinato de una joven en Reino Unido por parte de su familia, tras iniciar una relación sentimental que ellos consideraban inaceptable.

Pascual analizó también el fenómeno de la histeria colectiva o contagio emocional dentro de grupos familiares muy cohesionados, como en el caso de las hermanas Papin en la Francia de entreguerras. “Estas hermanas compartían un aislamiento absoluto, una historia traumática común y una relación simbiótica que derivó en un acto brutal de violencia contra su empleadora”, relató.

La escritora contextualizó históricamente la evolución del concepto de familia, desde la antigüedad hasta la actualidad, para comprender cómo han cambiado las dinámicas internas y el rol social de esta institución. Destacó que la familia sigue siendo, en cualquier contexto cultural, un agente primario de socialización que puede influir decisivamente en el desarrollo de conductas prosociales o desviadas.

La autora de ‘Familias Asesinas’ explicó teorías criminológicas como la del control social o la asociación diferencial para argumentar cómo los comportamientos delictivos pueden ser aprendidos y transmitidos dentro del núcleo familiar. “Una familia desestructurada no se define por su forma externa, sino por la ausencia de roles, normas claras y vínculos afectivos seguros”, afirmó. Y añadió que en muchos de los casos estudiados se repiten factores de riesgo como la exposición a violencia, negligencia, carencia de límites o modelos delictivos como referencia.

Asimismo, Pascual profundizó en los estilos de apego inseguros y su relación con la aparición de conductas criminales en la edad adulta. El libro combina el análisis criminológico con una cuidada investigación documental y entrevistas, en un formato que busca tanto informar como provocar la reflexión crítica del lector.

“Vivimos rodeados de contenidos relacionados con la criminología, pero pocas veces se ofrece una visión rigurosa y didáctica. Mis libros quieren llenar ese vacío”, señaló Victoria, quien alertó sobre la banalización del delito en los medios y la proliferación de voces sin formación especializada que comentan casos criminales. “Hay una fascinación legítima por el crimen, pero también una responsabilidad en cómo se cuenta”, advirtió.

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