Integrasys es una empresa española de alta tecnología especializada en soluciones avanzadas para los sectores espacial, satelital, defensa y guerra electrónica. Fundada en 1990, la compañía se ha consolidado como un referente internacional en el desarrollo de sistemas de monitorización, gestión y protección de redes de comunicaciones por satélite, trabajando con agencias espaciales, operadores satelitales, fuerzas armadas y grandes empresas tecnológicas de todo el mundo.
Su apuesta por la innovación, la automatización y la inteligencia artificial le ha permitido participar en proyectos estratégicos de alcance global, incluyendo iniciativas vinculadas a la exploración espacial, la seguridad de las comunicaciones y la protección del espectro electromagnético, posicionándose como una de las empresas españolas más destacadas en el ámbito de la tecnología espacial y de defensa. No en vano, la compañía fue distinguida con el Premio Delta13News 2026 a la “Innovación Tecnológica”, en la primera edición de los galardones convocados por este diario, un reconocimiento que pone en valor su contribución al desarrollo de soluciones avanzadas en el ámbito de las comunicaciones satelitales, la defensa y la inteligencia. Álvaro Sánchez es su consejero delegado, a quien entrevistamos.
Integrasys ha pasado de ser una compañía especializada en comunicaciones satelitales a convertirse en un actor relevante en los sectores espacial, de defensa y guerra electrónica. ¿Cuáles han sido las claves de esa evolución y qué hitos considera más determinantes en la historia reciente de la empresa?
Si tuviera que destacar un elemento que define y diferencia a Integrasys de otras compañías del sector sería la apuesta mantenida por la innovación. Este hecho, unido a la atención constante a las necesidades tecnológicas del mercado y de nuestros clientes, explica bastante bien la evolución que ha experimentado la compañía a lo largo de estos casi 35 años de historia. En cuanto a los hitos, hay uno determinante. Este no es otro que el inicio de la Guerra de Ucrania en 2022, que ha puesto a la Defensa en el centro de los intereses de la industria. Desde entonces la defensa ha dejado de percibirse únicamente como un gasto para convertirse en una inversión estratégica con impacto directo en innovación, empleo, espacio, ciberseguridad y tecnologías duales.
La prueba más evidente de esto es el aumento está en los números. Desde el inicio de la guerra de Ucrania, el gasto militar mundial ha crecido cerca de un 30%, pasando de aproximadamente 2,1 a 2,7 billones de dólares anuales, según datos del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI). Se trata de uno de los mayores ciclos de inversión en defensa desde el final de la Guerra Fría y refleja cómo la seguridad y la autonomía estratégica han vuelto a ocupar un lugar central en las prioridades de los Estados.
Junto a la Defensa, destacaría el Espacio, un sector que ha experimentado un desarrollo extraordinario en los últimos años, acelerando la economía espacial y el desarrollo de tecnologías asociadas. El Espacio se ha consolidado como un dominio estratégico clave, impulsado por el despliegue de constelaciones LEO, las misiones a la Luna y el impulso de la economía lunar y más adelante, a Marte, la digitalización de las comunicaciones satelitales y la creciente dependencia de infraestructuras espaciales para servicios críticos, tanto civiles como gubernamentales.
La compañía trabaja con tecnologías relacionadas con la protección frente a interferencias, el seguimiento satelital y la gestión de redes multi órbita. ¿Cómo está transformando la irrupción de las constelaciones LEO y el nuevo escenario espacial las necesidades de gobiernos y operadores?
Con la llegada de las constelaciones LEO se está transformando completamente la arquitectura de las comunicaciones espaciales. Los miles de satélites, más de 15.000, que orbitan la Tierra en LEO han introducido cambios radicales en la gestión de este volumen tan grande de dispositivos, en los datos que transmiten y en la basura espacial que generan.
En Integrasys desarrollamos tecnologías destinadas a gestionar este ingente tráfico espacial, que no va a parar de crecer, orientadas a la protección operativa de los sistemas satelitales, combinando capacidades de conciencia del entorno espacial y resiliencia de comunicaciones. Con OrbiSat, por ejemplo, integramos y procesamos datos orbitales para detectar, predecir y analizar posibles acercamientos entre satélites y otros objetos en órbitas LEO, MEO y GEO, apoyando la toma de decisiones para evitar colisiones.
Estas capacidades se complementan con sistemas como CleanRF e InterGEO, que identifican y mitigan interferencias en enlaces satelitales, y con soluciones de control y telemetría como LPX TT&C, que aseguran la continuidad de las comunicaciones críticas necesarias para ejecutar maniobras de evasión. Nuestro objetivo es lograr un enfoque que en su conjunto se basa en proporcionar inteligencia, detección temprana y fiabilidad de comunicaciones para reducir el riesgo de colisiones y mejorar la seguridad operacional en el entorno espacial.
Integrasys fue seleccionada para colaborar con la NASA en la misión Artemis II. ¿Qué supone para una empresa española participar en un proyecto de esta magnitud y qué oportunidades abre para la industria espacial nacional?
Participar en una misión vinculada al programa Artemis II de la NASA representa un reconocimiento extraordinario a la capacidad tecnológica y al nivel de excelencia de la industria española. Para Integrasys supone la oportunidad de contribuir a uno de los proyectos espaciales más ambiciosos de nuestra generación y demostrar que la innovación desarrollada en España puede desempeñar un papel relevante en iniciativas globales de primer nivel.
Más allá de nuestra compañía, este tipo de colaboraciones fortalecen el posicionamiento internacional del ecosistema espacial español, generan oportunidades para nuevas empresas tecnológicas y favorecen la participación de la industria nacional en futuras misiones científicas, de exploración y de seguridad espacial.
Los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo han puesto de manifiesto la importancia estratégica de la guerra electrónica y de la protección del espectro electromagnético. ¿Qué lecciones está extrayendo el sector de defensa de estos conflictos y cómo se reflejan en los desarrollos tecnológicos de Integrasys?
La Guerra de Ucrania ha supuesto un vuelco y un cambio radical en los conflictos bélicos. Antes, lo importante eran los tanques y los aviones. Ahora, el protagonista, lo que hay que dominar sí o sí es el espectro electromagnético. Este se ha convertido en la nueva frontera de la defensa moderna. Las capacidades de interferencia, detección, geolocalización y protección de comunicaciones son hoy tan relevantes o más incluso que los sistemas convencionales.
Ucrania primero, y en la actualidad el conflicto de Oriente Medio, han venido a demostrar la necesidad de disponer de soluciones capaces de detectar amenazas en tiempo real, adaptarse rápidamente a entornos cambiantes y mantener la continuidad operativa de las comunicaciones críticas.
En Integrasys lo sabemos hace tiempo y desde entonces venimos reforzando nuestras capacidades en el dominio del espectro, monitorización automatizada, análisis basado en inteligencia artificial y protección de infraestructuras satelitales y terrestres. El objetivo es proporcionar a nuestros clientes una conciencia situacional completa del entorno electromagnético y herramientas para responder con rapidez y eficacia.
La compañía está reforzando su presencia internacional con nuevas inversiones y centros de excelencia, como el anunciado en Francia. ¿Cuáles son los mercados con mayor potencial de crecimiento para Integrasys durante los próximos años y qué papel jugará Europa en esa expansión?
El Grupo Integrasys tiene una clara dimensión internacional, no en vano representa el 90% de la facturación. Estamos en 9 países con 14 oficinas, con una destacada presencia en EE UU, donde el grupo factura un 33%, en Europa, con centros de excelencia en Reino Unido, Luxemburgo, Ucrania, Francia y Alemania, o en Asia (Arabia Saudí, India y Omán). Son mercados donde coinciden varios factores: incremento de inversiones en defensa, aceleración de los programas espaciales y creciente necesidad de proteger infraestructuras críticas de comunicaciones.
España está adquiriendo un protagonismo especial también debido a la creciente importancia de los presupuestos destinados a la Defensa y a la búsqueda de una mayor autonomía estratégica y al desarrollo de nuevas capacidades espaciales y de defensa.
En un contexto de creciente competencia tecnológica entre grandes potencias, se habla cada vez más de soberanía tecnológica y autonomía estratégica. ¿Está Europa preparada para reducir su dependencia de tecnologías críticas desarrolladas fuera del continente?
Europa ha tomado conciencia de la importancia estratégica de controlar tecnologías críticas y está avanzando en esa dirección. Sin embargo, alcanzar una autonomía plena requerirá tiempo, inversión sostenida y una mayor coordinación entre gobiernos, instituciones y empresas. La clave no es únicamente desarrollar tecnología propia, sino también construir cadenas de suministro resilientes, fomentar la innovación industrial y acelerar la transferencia tecnológica desde la investigación hasta los mercados operativos.
Europa cuenta con talento, capacidad científica y una base industrial sólida. El reto consiste en transformar esas fortalezas en liderazgo tecnológico sostenible en áreas como espacio y defensa. No obstante, hay dos aspectos relevantes que no quiero dejar de mencionar. Europa está ahora apostando por grandes programas dirigidos a grandes empresas que están olvidando a las pequeñas y medianas como Integrasys. Las grandes compañías como Airbus, Thales, Leonardo, etcétera, no lo pueden hacer todo. El ecosistema las necesita a ellas, pero también es vital que cuenta con las otras. Si no lo hacemos, corremos el peligro de destruir una parte esencial del ecosistema. Y el segundo elemento que no debemos pasar por alto es que Europa necesita coordinación para que cada país no haga la guerra por su cuenta y también acelerar en la toma de decisiones.
Si tuviera que identificar las tres tecnologías que marcarán el futuro del sector espacial y de defensa durante la próxima década —inteligencia artificial, guerra electrónica, observación terrestre, comunicaciones cuánticas u otras—, ¿cuáles serían y por qué?
La primera es la guerra electrónica y la gestión avanzada del espectro electromagnético. A medida que aumenta la dependencia de las comunicaciones y los sistemas conectados, la capacidad para proteger, monitorizar y controlar el espectro en el campo de batalla es y será un elemento crítico en cualquier conflicto. La segunda es la inteligencia artificial, porque permitirá automatizar operaciones complejas, analizar grandes volúmenes de información en tiempo real y mejorar la toma de decisiones tanto en el ámbito espacial como en defensa. Y la tercera está en el espacio, un dominio cada vez más disputado, donde habrá que ir cada vez más hacia la integración de las arquitecturas espaciales multi órbita, combinando satélites GEO, MEO y LEO con capacidades terrestres y aéreas. Esta convergencia permitirá construir redes más resilientes, flexibles y seguras para aplicaciones civiles, gubernamentales y militares.
Le voy a añadir una cuarta, la referida a las comunicaciones cuánticas. Estas, que se encuentran en un desarrollo aún incipiente, van a tener sin duda un enorme impacto en las comunicaciones y las capacidades avanzadas de observación terrestre, que tendrán un impacto.



