Los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, exparejas o familiares continúan siendo una de las expresiones más extremas y persistentes de la violencia de género en la Unión Europea. Lejos de tratarse de episodios aislados, estos crímenes dibujan un patrón estructural que atraviesa fronteras, sistemas legales y niveles de desarrollo. Cada año, decenas de mujeres pierden la vida en el ámbito que debería ser el más seguro, el hogar, lo que evidencia la dimensión profunda y compleja de este problema.
Aunque las cifras y la visibilidad mediática varían entre países, los organismos europeos coinciden en que la violencia letal contra las mujeres afecta, en mayor o menor medida, a todos los Estados miembros.
La diversidad cultural o jurídica no ha impedido que se repitan factores de riesgo comunes: relaciones de control, antecedentes de maltrato, rupturas conflictivas o fallos en los sistemas de protección. Esta realidad ha impulsado a instituciones comunitarias y gobiernos nacionales a reforzar marcos legales, protocolos policiales y recursos de atención a las víctimas.
Sin embargo, expertos y organizaciones sociales advierten de que la respuesta sigue siendo insuficiente si no se acompaña de un cambio social más profundo. La prevención temprana, la educación en igualdad y la mejora de la coordinación institucional se perfilan como elementos clave para frenar una violencia que, pese a los avances normativos, continúa cobrándose vidas en toda la Unión Europea. Reconocer que se trata de un desafío compartido es, para muchos analistas, el primer paso imprescindible para abordarlo con eficacia y de forma sostenida.
En 2023, 4,1 mujeres de cada millón de mujeres fueron víctimas de homicidio intencional por parte de familiares o parejas íntimas en la UE, casi el doble de la tasa de los hombres, 2,2 por millón de hombres.
Entre 2015 y 2023, la tasa de homicidios intencionales de mujeres en este contexto íntimo en la UE osciló entre 3,9 por millón de mujeres en 2019, el valor más bajo, y 4,4 en 2022, el más alto en este período.
En cambio, la tasa de la UE correspondiente a víctimas masculinas asesinadas por familiares o parejas íntimas se mantuvo notablemente más baja, oscilando entre 1,9 en 2016 y 2021 y 2,3 por millón de hombres en 2015 y 2020. En 2023, la tasa aumentó a 2,2 desde 2,0 en 2022.



