España es, a día de hoy, el país con menos mujeres asesinadas por violencia de género en Europa Occidental en proporción a la población. Entre los países de Europa Occidental que reportan a Eurostat los asesinatos de mujeres por parte de su pareja, España es, en efeceto, el que tuvo la menor tasa media por millón de habitantes entre 2014 y 2023, según refleja el informe ‘Demografía de la delincuencia en España’ de CEU-CEFAS.
En España hay legalmente dos clases de delitos de violencia doméstica o intrafamiliar. Una es la llamada ‘violencia de género‘, legalmente más grave, y que se considera oficialmente como una manifestación de machismo, ejercida por un hombre contra una mujer que es o ha sido su esposa o pareja (con o sin convivencia).
Se entiende esta como una manifestación de la discriminación y desigualdad por razón de sexo. Conlleva penas más graves y medidas de protección específicas (órdenes de alejamiento, casas de acogida, asistencia jurídica gratuita, juzgados especializados en violencia sobre la mujer). Ser declarada oficialmente víctima de esa violencia puede favorecer a la mujer en caso de divorcio y también dar algunas ventajas materiales. Y si la víctima es inmigrante ilegal, a más fácil acceso a la regularización de su situación.
Por otra parte, está la ‘violencia doméstica‘ a secas, que es la que se da en el ámbito familiar entre cualquier miembro de la familia, y se considera legalmente menos grave. Sus víctimas, aunque sufran el mismo daño físico o psíquico que las de ‘violencia de género’, tienen menos protección y reparación legal.
Al mismo tiempo, según Eurostat, en España murieron 66 hombres asesinados por sus parejas o ex-parejas entre 2014 y 2023, por 506 mujeres en esos diez años. Las muertes de mujeres por este tipo de homicidios son muchas más (7,7 veces), pero también hay hombres a los que matan sus parejas o ex-parejas.
En el homicidio, el tipo de delito de violencia de género más grave que hay, los inmigrantes tienen tasas mucho más altas que los españoles, y en especial los africanos y los americanos.
A diferencia de otros delitos violentos, que son, sobre todo, cosa de adultos jóvenes (por debajo de 40-50 años), no hay una caída tan clara con la edad de la posibilidad de ser homicida ‘de género’. Así, en 2024, el 39,5% de los homicidas era mayor de 50 años, y un 8%, mayores de 70 (10,3% en 2023, y el 12% en 2022).



