Menos da una piedra, podría decirse. Estados Unidos, en sendas reuniones y por separado con representantes de los gobiernos ucranios y ruso desplazados a Arabia Saudí, país que ejerce de sede de una mediación que no termina de poner fin a la guerra, sí logró este martes que las partes en conflicto dejen en paz al Mar Negro.
La administración Trump hubo de redactar y difundir dos comunicados por separado informando, básicamente, de lo mismo: que se ha acordado “garantizar una navegación segura, eliminar el uso de la fuerza y evitar el uso de buques comerciales con fines militares en el Mar Negro”.
Estados Unidos ayudará a restablecer el acceso de Rusia al mercado mundial de exportaciones agrícolas y de fertilizantes, reducirá los costos de los seguros marítimos y mejorará el acceso a los puertos y los sistemas de pago para dichas transacciones.
En la otra mesa, Estados Unidos y Ucrania acordaron que el gobierno que lidera Donald Trump “sigue comprometido a ayudar a lograr el intercambio de prisioneros de guerra, la liberación de detenidos civiles y el regreso de los niños ucranianos transferidos por la fuerza”.
De Rusia, eso sí, Estados Unidos aún no ha logrado arrancar un compromiso en firme que implemente, de verdad de la buena, el acuerdo entre el presidente Trump y el presidente Putin de prohibir los ataques contra las instalaciones energéticas de Rusia y Ucrania. No hay que olvidar que aquello fue, a las pocas horas, casi papel mojado. Los ataques siguen, ciertamente, por ambas partes, aunque más por parte de Rusia.
Muy satisfecho y agradecido con Trump, Zelenski mostró, sin embargo, esta tarde en su habitual discurso a la nación, sus reticencias respecto a Putin. Elo presidente ucranio mantuvo todo el día las líneas abiertas con su ministro de Defensa, Rustem Umerov, jefe de la delegación técnica en las conversaciones en Arabia Saudita.
De los últimos dos encuentros, Zelenski se limitó a señalar que se alcanzaron “acuerdos muy específicos”, empezando por que “hoy puede comenzar un alto el fuego en nuestro sector energético”, aquel encuentro ya cerrado con EE.UU., pero que Rusia no termina de ver, por alguna razón.
“Ucrania”, afirmó, una vez más Zelenski, “está dispuesta a trabajar con la mayor celeridad posible y absoluta transparencia para poner fin a la guerra”, pero advirtió que, “lamentablemente, ahora mismo, hoy mismo, el mismo día de las conversaciones, vemos cómo los rusos ya han empezado a manipular. Ya intentan distorsionar los acuerdos y engañar a nuestros mediadores y al mundo entero”.
Recuerda el líder ucranio que la Casa Blanca ha publicado “declaraciones absolutamente claras” las apuntadas en esta información, pero Zelenski denuncia que “hay algo sobre lo que el Kremlin vuelve a mentir: que supuestamente el silencio en el Mar Negro depende de la cuestión de las sanciones, y que supuestamente la fecha de inicio del silencio en el sector energético es el 18 de marzo. Moscú siempre miente. Y depende del mundo, de todos aquellos que realmente necesitan la paz, si se le permitirá a Moscú volver a mentir”.
“En Ucrania haremos todo lo posible para garantizar que los acuerdos funcionen y que no haya ataques”, asegura Zelenski, “pero los rusos deben saber y comprender”, avisa, que “si atacan, se enfrentarán a una respuesta contundente. Y asumirán la responsabilidad. Y si luego intentan inventar cuentos, alegando que los ataques no fueron contra infraestructuras energéticas ni civiles, todos verán la verdad”.



