Sí, pero no, o al menos no ahora. El presidente ruso, Vladimir Putin, en una comparecencia esta tarde en Moscú, tras mantener una reunión con el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, no tiene claro si el actual es el mejor momento para él para aprobar un alto el fuego. La razón es que se siente seguro en todos los frentes, ve probable recuperar Kursk y dar pasos hacia adelante en el resto de frente en territorio ucranio.
Así se ha expresado en su comparecencia pública en compañía de un Lukashenko que había ya le ha advertido de que no se fíe de los estadounidenses. A Putin no le parece mal cesar la guerra, pero el alto el fuego parece poco para él y piensa más a medio y largo plazo, en una “paz duradera”, según sus propias palabras.

Pero sobre todos sus “serias dudas”, como las definió, están vinculadas al desarrollo en tiempo presente del conflicto, pues empieza a verse ganador, después de tres años de un tikitaka que apenas ha supuesto cambios geográficos y geopolíticos relevantes, pero sí innumerables víctimas a un lado y otro del frente.
Lo que sí parece ser que desea Putin es que sin con alguien quiere tratar un posible alto el fuego, en los términos acordados esta semana por una delegación estadounidense y ucrania en Arabia Saudita, es con el propio presidente Trump. Así lo dejó caer en su comparecencia, en concreto, con un lacónico “quizá” con él.

Para Putin hay “causas profundas” que deben aclararse antes de plantearse firmar un acuerdo de alto el fuego, al tiempo que dio casi por recuperado el territorio ruso de Kursk tomado en su día inesperadamente por las fuerzas armadas ucranianas.
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