El Instituto Elcano detecta un «fallo funcional» del Sistema de Seguridad Nacional ante la crisis de Ceuta

Debe leer

El Real Instituto Elcano ha identificado un «fallo funcional» en el Sistema de Seguridad Nacional español en la gestión preventiva de la crisis de Ceuta, al considerar que la información y las señales de alerta existentes antes de la entrada masiva de migrantes no llegaron a convertirse en una valoración estratégica transversal que permitiera anticipar el alcance de la situación. El análisis ha sido elaborado por Félix Arteaga, investigador principal del Real Instituto Elcano especializado en seguridad y defensa.

El diagnóstico de Arteaga parte de una cuestión central: el problema no habría sido necesariamente la ausencia de información, sino la dificultad del sistema para integrar las diferentes informaciones disponibles y transformarlas en una alerta estratégica capaz de activar mecanismos preventivos. Según la reconstrucción realizada por el investigador, distintos organismos disponían de indicadores relacionados con el incremento de la presión sobre la frontera, pero esos datos no terminaron generando una evaluación conjunta de la amenaza dentro de la arquitectura de Seguridad Nacional.

Uno de los elementos destacados en el análisis es el papel del Departamento de Seguridad Nacional (DSN), órgano permanente de apoyo al Consejo de Seguridad Nacional y encargado, entre otras funciones, del seguimiento de riesgos y amenazas y de la alerta temprana. La documentación desclasificada posteriormente por el Gobierno permitiría comprobar que existieron informes y comunicaciones procedentes de organismos como la Policía Nacional, la Guardia Civil y los servicios de inteligencia. Sin embargo, Arteaga señala que el DSN no aparece como destinatario o emisor en los informes desclasificados analizados, un hecho que considera especialmente relevante para explicar las dificultades de coordinación.

El análisis presta asimismo atención al Comité de Situación, uno de los mecanismos previstos dentro del Sistema de Seguridad Nacional para apoyar la gestión de las crisis. El comité se reunió el 27 de julio, apenas tres días antes de los acontecimientos del 30 y 31 de julio, pero no existe constancia pública de que aquella reunión abordara la amenaza que posteriormente se materializó en Ceuta.

Para Arteaga, esta circunstancia pone de manifiesto una de las principales debilidades del sistema: disponer de órganos y procedimientos de coordinación no garantiza que estos sean activados ante señales que, consideradas conjuntamente, puedan adquirir una dimensión de Seguridad Nacional.

La cuestión adquiere especial importancia por la magnitud de la entrada registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio. Según datos difundidos posteriormente por las autoridades, decenas de miles de personas atravesaron la frontera desde Marruecos, generando una situación que desbordó la capacidad ordinaria de respuesta de la ciudad y obligó a desplegar mecanismos extraordinarios de coordinación estatal. El Consejo de Seguridad Nacional analizó posteriormente la situación y el Gobierno declaró el 25 de agosto la situación de interés para la Seguridad Nacional en Ceuta.

Precisamente, el Real Decreto 681/2026, de 25 de agosto, formalizó la declaración de situación de interés para la Seguridad Nacional y estableció mecanismos específicos de coordinación. La norma contempla la participación de numerosos departamentos ministeriales, de la Ciudad de Ceuta, de la Delegación del Gobierno, del Centro Nacional de Inteligencia y de otros organismos. También establece una Célula de Coordinación permanente y atribuye al Departamento de Seguridad Nacional funciones de apoyo al Consejo de Seguridad Nacional, al Comité de Situación y a dicha célula.

Para el investigador del Instituto Elcano, el episodio constituye, por tanto, un caso de estudio sobre la diferencia entre tener información y disponer de capacidad efectiva de anticipación estratégica. El Sistema de Seguridad Nacional está concebido precisamente para integrar información procedente de diferentes administraciones y organismos y permitir que las autoridades puedan evaluar situaciones susceptibles de afectar a la seguridad nacional.

El propio Departamento de Seguridad Nacional define entre las funciones del sistema la evaluación de factores y situaciones de riesgo, la recopilación y análisis de información y la coordinación de la respuesta ante las crisis.

La cuestión resulta especialmente relevante porque la Estrategia de Seguridad Nacional 2021 ya establecía la necesidad de reforzar los mecanismos de alerta temprana y de gestión integral de crisis. Entre sus líneas de actuación figura el desarrollo de un modelo de gestión integral que incluye precisamente un sistema de alerta temprana basado en indicadores, además de planes de preparación y ejercicios de respuesta. La propia estrategia identifica a Ceuta y Melilla como territorios que requieren una atención especial por su localización geográfica y por su condición de fronteras españolas y europeas.

El análisis de Félix Arteaga introduce así una cuestión que trasciende la gestión concreta de la crisis migratoria: la capacidad del Estado para detectar con suficiente antelación una acumulación de indicadores procedentes de ámbitos diferentes —frontera, inmigración, seguridad pública, inteligencia y política exterior— y convertirlos en una evaluación única de riesgo. En este sentido, el caso de Ceuta plantea un debate sobre el funcionamiento práctico de los mecanismos de alerta y coordinación previstos por el Sistema de Seguridad Nacional.

Una demora con consecuencias

Arteaga también introduce una cautela importante: no puede determinarse que una activación anticipada del Sistema de Seguridad Nacional hubiera evitado necesariamente la entrada masiva. Lo que, a su juicio, sí puede analizarse es si los mecanismos disponibles permitieron aprovechar adecuadamente las señales existentes antes de que la crisis se materializara. El diagnóstico apunta a que la demora en integrar esas señales redujo el margen disponible para adoptar medidas preventivas.

El episodio de Ceuta se convierte así, según el análisis del Real Instituto Elcano, en una oportunidad para revisar el funcionamiento del sistema de Seguridad Nacional, especialmente en materia de alerta temprana, intercambio de información, coordinación interadministrativa y evaluación transversal de amenazas. La cuestión central no sería únicamente cuánta información recibe el Estado, sino cómo se procesa, quién la integra y en qué momento esa información desencadena una respuesta coordinada.

La conclusión de Arteaga sitúa el foco, por tanto, en la arquitectura preventiva del Estado. La crisis de Ceuta habría puesto de manifiesto una brecha entre la existencia de múltiples fuentes de información y la capacidad del Sistema de Seguridad Nacional para convertirlas en una valoración estratégica común antes de que la situación alcanzara una dimensión crítica.

El análisis plantea así la necesidad de extraer lecciones institucionales para evitar que futuras acumulaciones de señales de riesgo vuelvan a quedar fragmentadas entre organismos sin alcanzar a tiempo el nivel de coordinación requerido por una crisis de Seguridad Nacional.

Aquí se puede consultar el análisis original del Real Instituto Elcano

spot_img

Publicidad

spot_img

Última Hora