El Ministerio de Defensa británico ha respaldado el desarrollo de un parapente militar propulsado y lanzado a pie que podría proporcionar a las Fuerzas Armadas una nueva capacidad para introducir efectivos en territorio hostil sin necesidad de utilizar pistas de aterrizaje, helicópteros o aeronaves de transporte. El sistema ha sido desarrollado por la empresa británica Blakcro con el apoyo de UK Defence Innovation (UKDI), la plataforma del Ministerio de Defensa destinada a facilitar la incorporación de innovaciones de pequeñas empresas al ámbito militar.
La iniciativa, presentada por el Gobierno británico este verano, contempla el empleo de sistemas de parapente que pueden plegarse hasta ocupar aproximadamente el espacio de una mochila grande. El aparato puede ser montado en menos de ocho minutos y en completa oscuridad, una característica concebida para facilitar su utilización en operaciones en las que la discreción sea prioritaria.
La principal diferencia respecto a los sistemas tradicionales de movilidad aérea es precisamente que el soldado puede iniciar el vuelo por sus propios medios. El operador comienza la carrera de despegue y el motor del parapente proporciona la propulsión necesaria, eliminando la dependencia de una aeronave que deba transportar al militar hasta el punto de lanzamiento.
Hasta 200 millas de autonomía
Según el Ministerio de Defensa británico, el sistema puede recorrer hasta 200 millas —unos 322 kilómetros— mediante su propia propulsión. La plataforma ha sido diseñada además para transportar equipamiento militar, incluyendo protección corporal, dispositivos de visión nocturna y soportes para armamento.
El aparato incorpora un bastidor de titanio fabricado en Reino Unido y ha sido concebido específicamente para aplicaciones militares. Su diseño busca reducir las firmas acústica, visual y radar, un aspecto que el Gobierno considera relevante para las denominadas infiltraciones discretas.
No se trata, por tanto, simplemente de adaptar un parapente civil al ámbito militar, sino de desarrollar una plataforma de movilidad individual diseñada desde el principio para las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas.
Los Royal Marines y el Parachute Regiment estudiarán su utilización
La tecnología ya se encuentra en uso operativo, según el Ministerio de Defensa, que señala además que Blakcro mantiene contratos tanto en Reino Unido como con aliados de la OTAN. Ahora, los Royal Marines y el Parachute Regiment tienen previsto realizar pruebas de esta modalidad de movilidad aérea individual durante los próximos meses.
Estas pruebas serán especialmente importantes para determinar hasta qué punto el concepto puede integrarse en operaciones reales. El sistema permitiría, en principio, disponer de una alternativa entre la infiltración terrestre y las operaciones aéreas convencionales, con un medio ligero que puede transportarse hasta el punto de partida y desplegarse sin una infraestructura aeroportuaria.
La capacidad podría resultar especialmente atractiva para unidades que necesiten desplazarse rápidamente por terrenos donde el acceso terrestre sea complicado o donde el empleo de helicópteros pueda incrementar la exposición de la operación.
Una capacidad pensada para operar con discreción
Uno de los elementos centrales del proyecto es su baja firma acústica, visual y radar. La combinación de estas características pretende dificultar la detección del sistema durante una infiltración.
El hecho de que pueda prepararse durante la noche y despegar sin infraestructura adicional amplía también las posibilidades de empleo en escenarios donde la sorpresa constituya un elemento fundamental.
La propuesta se sitúa así dentro de una tendencia más amplia de las Fuerzas Armadas occidentales hacia sistemas de movilidad más pequeños, distribuidos y difíciles de detectar, frente a plataformas tradicionales que requieren grandes infraestructuras o una cadena logística más compleja.
De tres empleados a contratos con Reino Unido y la OTAN
El proyecto también se ha convertido en un ejemplo de la estrategia británica para impulsar su industria nacional de defensa, especialmente las pequeñas y medianas empresas tecnológicas.
Blakcro comenzó su relación con UKDI a través de una convocatoria abierta de innovación. Posteriormente recibió apoyo para otros dos proyectos, uno de ellos mediante un préstamo de innovación en defensa que permitió a la compañía pasar de un único producto a una producción a mayor escala.
El crecimiento de la empresa resulta significativo: según el Ministerio de Defensa, ha pasado de tres a once empleados desde que comenzó a recibir apoyo de UKDI y actualmente dispone de tres contratos principales con Reino Unido y países aliados de la OTAN.
El Gobierno británico presenta el caso como un ejemplo de cómo pretende acelerar el recorrido de determinadas tecnologías desde la fase experimental hasta su utilización militar.
De la innovación al campo de batalla
El ministro británico para Preparación de la Defensa e Industria, Luke Pollard, ha utilizado el proyecto para defender un cambio en la relación entre el Ministerio de Defensa y las pequeñas empresas tecnológicas. Según el Ejecutivo, UK Defence Innovation pretende acompañar a las compañías desde el diseño inicial hasta el despliegue de sus productos.
La estrategia tiene además una dimensión industrial. Londres pretende incrementar la capacidad de su propia cadena de suministro de defensa y reducir determinadas dependencias exteriores, al tiempo que facilita que empresas de menor tamaño puedan acceder al mercado militar.
En este caso, una tecnología desarrollada por una pequeña empresa británica ha pasado en aproximadamente dos años desde una base tecnológica inicial hasta contratos y utilización operativa, según explica el fundador y director ejecutivo de Blakcro, Sam Wedgwood.
Una nueva forma de entender la movilidad de las tropas
El interés militar del proyecto no reside únicamente en el vehículo aéreo. El concepto introduce una idea diferente de movilidad individual de las tropas.
Los sistemas tradicionales de inserción aérea permiten trasladar a grupos de soldados mediante helicópteros, aviones o lanzamientos paracaidistas. El parapente propulsado plantea una alternativa en la que el propio combatiente puede disponer de un medio aéreo ligero, con capacidad para desplazarse a gran distancia y sin depender directamente de una plataforma aérea tripulada.
Esto podría proporcionar una mayor flexibilidad a determinadas unidades, aunque serán las pruebas previstas por los Royal Marines y el Parachute Regiment las que deberán determinar su utilidad real, las limitaciones operativas y las condiciones en las que puede emplearse.
La iniciativa también muestra cómo el Reino Unido está explorando soluciones que combinan bajo coste relativo, movilidad, autonomía y discreción, características especialmente valoradas en un escenario de creciente vigilancia mediante sensores, drones y sistemas de detección.
En definitiva, el proyecto de Blakcro representa una de las propuestas más singulares de la actual innovación militar británica: un sistema aéreo individual que cabe en una mochila, puede prepararse en menos de ocho minutos, recorrer hasta 322 kilómetros y permitir a un soldado desplazarse sin depender de helicópteros o aeronaves de transporte. Su futura evaluación por los Royal Marines y el Parachute Regiment determinará si esta llamativa tecnología puede convertirse en una capacidad militar efectiva y escalable.



