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viernes, julio 31, 2026

El primer dron militar ‘made in spain’ echa a volar en 2026

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El Consejo de Ministros aprobaba este pasado martes el Acuerdo por el que se autoriza la celebración del contrato para las obras de construcción de tres plataformas con sus rodaduras en la Base Aérea de León/Aeropuerto de León que servirán de apoyo a la operación de la aeronave no tripulada SIRTAP a desplegar en dicha Base Aérea para el Ejército del Aire y del Espacio y el Ejército de Tierra.

El contrato tendrá un valor estimado de 19.421.487,60 euros, y tendrá una duración de doce meses desde la formalización del acta de comprobación del replanteo.

El SIRTAP (acrónimo de Sistema Aéreo Remotamente Tripulado Táctico de Altas Prestaciones) es un vehículo aéreo no tripulado (UAS) en desarrollo, diseñado y fabricado en España, destinado a misiones estratégicas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), tanto en tierra como sobre el mar. El proyecto representa un hito para la soberanía tecnológica y militar española: se trata del primer sistema aeronáutico de su clase (Clase II/III) diseñado íntegramente en España, con una participación industrial nacional muy elevada.

Para su fabricación y desarrollo cuentan como contratista principal con Airbus Defence and Space, que integra el sistema completo —aeronave, estación de control terrestre, sistemas de navegación, aviónica, sensores— con participación de múltiples proveedores nacionales, lo que impulsa la industria española de defensa.

El contrato firmado con el Ministerio de Defensa de España en noviembre de 2023 prevé nueve “sistemas” completos: cada sistema incluye tres aeronaves, una estación de control terrestre, y dos simuladores para entrenamiento. En total, eso implica 27 drones y nueve estaciones de control, así como un paquete de apoyo logístico y formación. El coste inicial del proyecto supera los 500 millones de euros, lo que refleja la ambición del programa y su naturaleza estratégica.

Características técnicas: qué puede hacer

El SIRTAP tiene unas dimensiones y prestaciones que lo sitúan en un segmento intermedio-alto de UAS tácticos. La aeronave mide unos 7,3 metros de longitud, tiene envergadura de alas de unos 11–12 metros (dependiendo de la configuración) y un peso máximo al despegue cercano a los 750 kg.

Está diseñado para portar una carga útil significativa superior a 150 kg, lo que permite integrar en su configuración sensores avanzados (torreta electro-óptica / infrarroja, radar multi-misión) y, en futuras versiones, incluso sistemas de defensa o armamento, conforme a los requerimientos operativos.

En cuanto a su autonomía, SIRTAP puede volar más de 20 horas y su alcance supera los 2.000 km, lo que le permite cubrir extensas zonas de vigilancia o misiones de largo alcance, esenciales para operaciones de inteligencia estratégica, patrulla marítima, vigilancia de fronteras, control de tráfico ilícito, etc.

Además, la aeronave está diseñada para operar en condiciones ambientales extremas —con un amplio rango de temperaturas (desde –40 °C hasta +50 °C), resistencia al clima adverso, posibilidad de despegue en pistas cortas o no pavimentadas — lo que le da una gran versatilidad operativa.

Su modularidad y versatilidad también la preparan para misiones variadas: vigilancia terrestre, patrulla marítima, inteligencia electrónica (SIGINT/ELINT/COMINT), reconocimiento de objetivos, apoyo en operaciones de rescate o control de fronteras, e incluso, en un futuro, misiones de escolta o defensa.

Los orígenes del proyecto SIRTAP se remontan a 2017, fruto de la colaboración entre Airbus España y socios internacionales (inicialmente también con actores extranjeros). Durante los años siguientes se definió el diseño, los requisitos técnicos y la arquitectura del sistema. En 2023 se firmó el contrato oficial de adquisición con el Ministerio de Defensa español, que consolidó la fabricación nacional del sistema.

En 2024–2025 el proyecto entró en su fase de producción inicial: en 2025 se finalizó el ensamblaje del primer prototipo en las instalaciones de Airbus Defense and Space en Getafe (Madrid).

El plan oficial prevé que este prototipo comience una campaña de pruebas en tierra primero, y posteriormente vuelos de prueba en 2026, en el centro autorizado para sistemas no tripulados, el Centro de Ensayos en Sistemas no Tripulados (CEUS), dependiente del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), ubicado en Huelva.

Las primeras entregas a las Fuerzas Armadas españolas (Ejército de Tierra y Ejército del Aire y del Espacio) están previstas entre finales de 2026 y principios de 2027. A partir de ese momento, se iniciará una producción progresiva hasta completar los nueve sistemas contratados, posiblemente hacia 2030.

Qué representa para España

El SIRTAP no es solo un dron más: es un símbolo de recuperación de capacidades industriales y tecnológicas españolas en el ámbito aeroespacial y de defensa. Su diseño y fabricación nacional representan un esfuerzo por reducir dependencia exterior y consolidar una base industrial estratégica que involucra múltiples empresas, centros tecnológicos y know-how avanzado.

Este tipo de programas fortalece la soberanía nacional, ofreciendo a las Fuerzas Armadas un sistema adaptado a sus necesidades geográficas, operativas y de doctrina. También permite asegurar el mantenimiento, la logística y la evolución del sistema íntegramente dentro del tejido industrial español, con beneficios en empleo, transferencia tecnológica y capacidades de exportación.

Además, el SIRTAP tiene el potencial de integrarse en redes mayores de plataformas no tripuladas y sistemas de defensa multi-dominio, encajando en estrategias modernas de “sistemas de sistemas”. Esto incluye interoperabilidad con otros vehículos, estaciones de mando, sistemas de radar, guerra electrónica, vigilancia marítima, etc.

Para la industria y la comunidad tecnológica, el programa representa un “laboratorio de alto nivel”: desarrollo de aviónica, comunicaciones seguras, sistemas de navegación avanzados, materiales compuestos, software de registro y control, integración de sensores, lo que supone un impulso al ecosistema I+D nacional.

A pesar de su importancia y ambición, el SIRTAP todavía debe superar varias etapas críticas antes de consolidarse como un sistema operativo. En la actualidad, el prototipo ha completado su ensamblaje y se encuentra en fase de pruebas en tierra. Las pruebas de vuelo aún deben realizarse.

El éxito del programa depende de varios factores: certificación aeronáutica, validación operativa en escenarios reales, integración con otros sistemas, mantenimiento logístico, formación de personal, etc. También hay retos técnicos inherentes a cualquier UAS de alta gama: robustez de sensores, autonomía, confiabilidad de comunicaciones, resiliencia ante interferencias, capacidad de operación en entornos civiles o mixtos, riesgo de dependencia tecnológica externa en componentes sensibles.

Por otro lado, aparece la dimensión política y estratégica. Con un contexto internacional cada vez más tenso, la adquisición de drones con capacidades ISR avanzadas genera debates públicos sobre la militarización, los usos en misiones interiores, la vigilancia, los derechos civiles y la transparencia.

Finalmente, para maximizar su valor industrial y estratégico, será fundamental mantener el compromiso con la participación nacional, evitar deslocalizaciones, asegurar formación especializada y potenciar exportaciones, sin perder de vista las regulaciones internacionales sobre sistemas no tripulados y restricciones de armamento.

Si el programa supera con éxito esta fase, España estará en condiciones de comenzar a recibir sus primeros sistemas en 2027. Con ello, el dron podrá incorporarse gradualmente a las fuerzas armadas, primero en funciones de ISR, vigilancia y patrulla.

A medio plazo, esto es, a finales de la década, el SIRTAP podrá sentar las bases para nuevos desarrollos nacionales: versiones con sensores especializados, vigilancia marítima avanzada, guerra electrónica, integración en redes de defensa y, posiblemente, configuraciones armadas, según evoluciones del programa y de la doctrina defensiva. Para la industria española, el programa puede consolidar un ecosistema aeroespacial de drones —desde diseño y fabricación hasta mantenimiento, formación y exportación— con efectos positivos en capacidad tecnológica, empleo especializado y retorno económico.

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