El terrorismo en la Unión Europea, y por ende en España, en 2024 continúa siendo una amenaza compleja, dinámica y multifacética, influida por factores geopolíticos, tecnológicos y socioculturales. El conflicto en Gaza y la guerra en Ucrania han amplificado narrativas extremistas, favoreciendo la radicalización y movilización interna.
La caída del régimen de Bashar al-Asad en Siria y el ascenso de Hay’at Tahrir al-Sham plantean incertidumbres sobre la seguridad regional y el posible retorno de combatientes extranjeros.
La implicación de menores y jóvenes en actividades terroristas y extremistas violentas ha aumentado preocupantemente. Factores como la salud mental, el aislamiento social y la dependencia digital son determinantes en los procesos de radicalización.
Las comunidades online extremistas, como las redes “764” o “Com”, promueven la hibridación ideológica entre yihadismo, extrema derecha, aceleracionismo y satanismo, dificultando su categorización y combate. De todo ello trata el ‘Informe sobre la situación y las tendencias del terrorismo en la UE. 2025’, elaborado y recién publicado por Europol.
Los datos permiten dibujar un mapa del estado de la cuestión. En 2024 se registraron 58 atentados terroristas en 14 Estados miembros (34 consumados, 5 fallidos, 19 frustrados). El terrorismo yihadista fue el más letal (24 ataques, 5 muertos, 18 heridos), seguido de la extrema izquierda/anarquista (21 ataques) y la extrema derecha (1 ataque). El terrorismo etnonacionalista y separatista experimentó un descenso significativo (4 ataques)1.
En cuanto a resultados policiales, un total de 449 personas fueron detenidas en 20 Estados miembros, la mayoría por terrorismo yihadista (289), seguido de extrema derecha (47), extrema izquierda/anarquista (28) y etnonacionalista/separatista (27). España destacó con 90 arrestos, la cifra más alta de la UE.
Así mismo, se concluyeron 427 procesos judiciales por delitos de terrorismo en 16 Estados miembros, con 485 condenas y absoluciones. La pena media fue de seis años de prisión.
Incidencia en España
España mantiene un papel destacado en la lucha contra el terrorismo dentro de la UE, especialmente en el ámbito yihadista. De este modo, fue el país con más arrestos por yihadismo (78), cifra estable respecto a 2023.
Las operaciones judiciales incluyeron condenas por financiación del terrorismo (tres individuos condenados a cinco años por enviar fondos a Siria mediante hawala) y por reclutamiento y adoctrinamiento en prisión (dos individuos condenados a siete años y medio).
Así mismo, España reportó una detención relacionada con un ataque yihadista frustrado y participó activamente en operaciones internacionales, como la desarticulación de la red I’LAM Foundation, donde la Guardia Civil arrestó a nueve radicalizados vinculados a la infraestructura de propaganda de Estado Islámico.
En cuanto al terrorismo de extrema izquierda y anarquista, España registró al menos una detención relacionada con este tipo de terrorismo, vinculada a investigaciones internacionales, aunque no se reportaron ataques consumados relevantes.
Sobre terrorismo etnonacionalista y separatista, España informó de tres arrestos, vinculados principalmente al PKK, sin ataques consumados en territorio nacional.
A día de hoy, España enfrenta el reto de la radicalización juvenil y el uso de nuevas tecnologías para propaganda y reclutamiento, con un aumento de la influencia de comunidades online extremistas. La colaboración con Europol, Eurojust y otros países ha sido clave para la desarticulación de redes de financiación y propaganda, y para la gestión de casos judiciales complejos.
Tendencias emergentes
De acuerdo con el informe, los terroristas explotan cada vez más tecnologías emergentes, como son la inteligencia artificial generativa para propaganda y discurso de odio, plataformas inmersivas (metaverso, videojuegos) para reclutamiento y entrenamiento, y herramientas de financiación como criptomonedas y “hawala digital”.
Una realidad preocupante es que el perfil de los implicados es cada vez más joven, con menores y jóvenes auto-radicalizados a través de internet, a menudo sin vínculo con estructuras tradicionales. En este contexto, las fronteras entre ideologías se difuminan, con comunidades online que promueven la hibridación de yihadismo, extrema derecha, aceleracionismo y satanismo.
En definitiva, el terrorismo en la UE y en España sigue siendo una amenaza persistente y en evolución, impulsada por factores externos, la digitalización y la innovación tecnológica. La radicalización de menores y la convergencia ideológica en comunidades online exigen respuestas innovadoras y una cooperación internacional reforzada. No obstante, reconoce Europol, España destaca por su firme respuesta en la detección, neutralización y judicialización de amenazas terroristas, especialmente en el ámbito yihadista, y por su papel activo en la cooperación europea.



