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miércoles, julio 29, 2026

Estas son las razones de que La Pedriza (Madrid), aun siendo fuente de radioactividad natural, no es perjudicial para las personas

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La Pedriza es uno de los grandes berrocales graníticos de España, situada en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, en el municipio de Manzanares el Real (Madrid). Está formada por grandes masas de granito y rocas metamórficas que se hicieron visibles en superficie hace millones de años por procesos tectónicos y erosivos.

Desde el punto de vista geológico, el granito es una roca ígnea compuesta principalmente por cuarzo, feldespato y mica, con una estructura muy resistente al desgaste físico. Estas rocas conforman paisajes espectaculares de riscos, agujas, domos y canchales que atraen a senderistas, escaladores y aficionados a la naturaleza.

¿Qué es la radioactividad natural?

Es importante empezar por lo básico: todas las rocas contendrán algo de radioactividad natural porque algunos elementos radiactivos como el potasio-40, uranio y torio están presentes en minerales comunes. Esta radioactividad se denomina natural y forma parte del fondo radiactivo del planeta, incluyendo suelos, agua y aire. La radioactividad natural no implica necesariamente un riesgo, lo que importa para la salud es el nivel de exposición y el tiempo que una persona pasa expuesta a esa radiación.

Los granitos pueden tener niveles de radioactividad ligeramente superiores a los suelos sedimentarios porque suelen contener más minerales con potasio y trazas de uranio o torio. Sin embargo, esta radioactividad es típica de gran parte de las cordilleras europeas y no está asociada a una contaminación humana deliberada.

En la Comunidad de Madrid, estudios geológicos han mostrado que en zonas serranas con granitos, como La Pedriza o La Cabrera, se pueden registrar niveles más altos de radioactividad natural que en la llanura del centro de Madrid. Algunas mediciones en superficie han llegado a cerca de 1.000 cuentas por minuto (CPM) con contadores Geiger.

Pero esto no dice mucho por sí mismo: valores de CPM no son directamente comparables con niveles de radiación que causan daño sin conocer el contexto de medición y la conversión a unidades de dosis como microsieverts (µSv) o milisieverts (mSv).

Los expertos distinguen entre peligro y riesgo. Peligro sería la existencia de radioactividad intrínseca en las rocas del terreno mientras que riesgo es la probabilidad de que esa radioactividad afecte la salud humana según la exposición. Aunque el granito pueda emitir radiación, el riesgo real para visitantes o residentes es extremadamente bajo en la mayoría de los entornos naturales abiertos.

Esto se debe a que la radiación en exteriores se dispersa rápidamente en el aire; la exposición humana suele ser de corta duración (pocas horas o días al año) y porque no hay fuentes concentradas como ocurre en áreas mineras o industriales. En otras palabras, el peligro geológico existe pero no se traduce automáticamente en un riesgo significativo para la salud humana si no hay una fuente concentrada ni una exposición prolongada en espacios cerrados.

Radón: el factor que preocupa en interiores

Uno de los riesgos más conocidos asociados a rocas graníticas y suelos con trazas de uranio es el gas radón, un producto de desintegración del uranio. Este gas puede acumularse en espacios cerrados (casas, sótanos) y, si no se ventila bien, puede representar un riesgo para la salud a largo plazo.

Sin embargo, en un espacio natural al aire libre como La Pedriza, no hay confinamiento suficiente para que el radón se acumule en niveles peligrosos. El riesgo relevante por radón se concentra más en edificaciones sobre suelos radiactivos potenciales, no en personas que pasean por la montaña.

La radiación natural de fondo en la mayoría de la superficie terrestre está generalmente entre 0,1 y 0,3 microsieverts por hora (µSv/h). Incluso en zonas graníticas donde hay un incremento, los valores raramente superan significativamente esos rangos en exteriores. Para ponerlo en contexto, la dosis anual media en España por radiación natural es de unos pocos mSv/año, muy por debajo de los límites regulatorios para exposición profesional.

Tras revisar los datos geológicos y científicos disponibles, se puede afirmar que sí, las rocas graníticas como las de La Pedriza contienen radioactividad natural, como ocurre en muchas cadenas montañosas del mundo. Sin embargo, no hay evidencia de que esa radioactividad represente un peligro real para la salud de personas que visitan, pasean o escalan en la Pedriza con hábitos normales de excursión. La exposición en espacios abiertos es dispersa y de baja intensidad. El riesgo de salud asociado a radón o radiación elevada sí es mayor en espacios cerrados (viviendas, edificios) construidos sobre suelos con altas concentraciones, pero no en actividades al aire libre típicas.

No hay, por tanto, motivo para alarmarse ni para evitar La Pedriza por miedo a la radioactividad. El principal peligro de este entorno sigue siendo el propio terreno montañoso, la climatología cambiante, caídas y accidentes típicos de montaña, no la exposición a radiación.

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