Frontex alerta del uso de la migración como instrumento de presión contra la UE

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El Strategic Risk Analysis Report 2026 advierte de que actores hostiles podrían combinar movimientos migratorios con la desinformación, los ciberataques y las redes criminales para tensionar las fronteras y dividir a los Estados miembros. Para responder, propone mejorar la alerta temprana, clarificar las reglas, coordinar a las autoridades y reforzar la resiliencia, con garantías jurídicas y de derechos fundamentales.

La presión migratoria puede convertirse en algo más que un desafío de gestión fronteriza. El informe estratégico de Frontex advierte de que, durante la próxima década, algunos actores podrían aprovechar o facilitar movimientos de personas para ejercer presión política sobre la Unión Europea, poner a prueba sus instituciones y alimentar divisiones entre los Estados miembros.

Frontex sitúa esta posibilidad dentro de las amenazas híbridas: acciones que combinan herramientas distintas (como la migración, la propaganda, la desinformación, los ciberataques, el sabotaje y la delincuencia organizada) para debilitar la capacidad de respuesta o la confianza pública. El informe no presenta a  la instrumentalización como la explicación automática de un aumento de llegadas: plantea que debe analizarse junto con el contexto y la posible concurrencia de otras acciones.

Una estrategia que busca crear presión política

La instrumentalización, según el documento, puede ir más allá de dirigir o concentrar grupos de personas cerca de una frontera. Puede incluir facilitar los cruces, generar bloqueos o incidentes, o aprovechar la presión sobre los sistemas de asilo para retrasar los procedimientos y forzar a las autoridades a gestionar una situación de emergencia y de gran visibilidad.

El objetivo potencial no sería únicamente sobrecargar los recursos fronterizos. También podría consistir en forzar las decisiones políticas, generar altos costes operativos y exponer los desacuerdos entre gobiernos sobre cómo responder. Si los Estados reaccionan de manera descoordinada o se trasladan responsabilidades unos a otros, la presión exterior puede agravar la fragmentación interna de la UE.

La desinformación puede amplificar esos efectos. Campañas en redes sociales, propaganda y narrativas manipuladas sobre incidentes fronterizos pueden erosionar la confianza en las autoridades, polarizar el debate público y presentar como ingobernable una situación compleja.

Una distinción esencial: las personas afectadas no son quienes organizan la presión

El informe contempla la participación de Estados, intermediarios y redes criminales. Estas últimas pueden facilitar transporte, alojamiento o movimientos hacia zonas fronterizas y obtener beneficios de las oportunidades creadas por una crisis. Algunos actores estatales podrían recurrir a intermediarios para mantener distancia respecto de las operaciones y dificultar su atribución.

Pero esta dimensión de seguridad no convierte a las personas migrantes en responsables de la operación. Pueden ser objeto de manipulación, desplazarse por motivos propios o necesitar protección internacional. Frontex requiere distinguir entre quienes organizan o explotan la presión y las personas afectadas, y mantener las obligaciones humanitarias y el acceso a la protección.

Una amenaza que puede cruzarse con otras

El documento advierte de que la instrumentalización puede coincidir con ciberataques contra los sistemas de información, campañas de desinformación o sabotajes a las infraestructuras. La actividad de redes criminales también puede aprovechar la situación para facilitar el tráfico ilícito de personas, armas o drogas.

Frontex señala como espacios de atención los Balcanes Occidentales, África y el Ártico, aunque los riesgos no son idénticos en cada región. En los Balcanes, el informe apunta a que las redes criminales podrían explotar las rutas migratorias y, en ciertos escenarios, actuar como intermediarias. En África, relaciona la inestabilidad, los conflictos y la competencia geopolítica con posibles presiones migratorias. En el Ártico, considera que la apertura de nuevas rutas marítimas podría aumentar la importancia estratégica de la región.

Son valoraciones prospectivas, no afirmaciones de que cada movimiento migratorio esté dirigido desde el exterior. El informe plantea escenarios que, a su juicio, requieren preparación y análisis contextual.

Qué recomienda Frontex para hacer frente a la instrumentalización

La respuesta propuesta combina prevención, coordinación y la capacidad de resistencia. El objetivo es detectar antes posibles campañas, evitar que las instituciones actúen de forma fragmentada y mantener una respuesta jurídicamente sólida.

Mejorar la alerta temprana

Frontex recomienda reforzar el conocimiento de lo que ocurre antes de que la presión llegue a la frontera. Propone utilizar el Sistema Europeo de Vigilancia de Fronteras EUROSUR y los mecanismos existentes de seguimiento migratorio para identificar cambios relevantes, con procedimientos claros para comunicar, validar, compartir y escalar las alertas. Esas señales deberían vincularse a planes de contingencia y ejercicios, no quedar reducidas a simples informes.

El documento también aboga por analizar los patrones y las redes, no solo las cifras de llegadas. La escala de los flujos es un indicador importante, pero debe valorarse junto con posibles cambios de ruta, actividad de redes criminales y otras acciones hostiles concurrentes. En el apartado de amenazas híbridas, recomienda adoptar un enfoque relacional para mapear actores adversarios y criminales y anticipar cambios estratégicos.

Clarificar las reglas y las responsabilidades

El informe plantea revisar el marco legal y operativo para definir la instrumentalización y las reglas de respuesta aplicables. Entre las medidas que menciona figuran una regulación reforzada de Frontex y la modificación pendiente del Código de fronteras Schengen. También recomienda aplicar el Reglamento de triaje conectando los controles fronterizos con los procedimientos de asilo y retorno.

La claridad jurídica permitiría reducir las zonas grises y evitar respuestas improvisadas. Debe ir acompañada de una delimitación clara de competencias: una crisis híbrida puede implicar a autoridades fronterizas, policías, inteligencia, ciberseguridad, protección civil y, cuando corresponda, defensa.

Coordinar a las autoridades y probar los planes

Frontex propone establecer mecanismos permanentes de cooperación, en lugar de depender de acuerdos improvisados durante una crisis. También recomienda reforzar la coordinación entre agencias europeas y nacionales y realizar ejercicios conjuntos periódicos con estructuras de la UE y la OTAN.

La preparación debe comprobarse en condiciones realistas. El informe pide planes de contingencia y pruebas en vivo ante escenarios en los que coincidan presión migratoria, ciberataques o interrupciones de infraestructuras. La finalidad es identificar de antemano fallos de comunicación, responsabilidades poco claras o capacidades insuficientes.

Proteger los sistemas e infraestructuras críticas

Otra prioridad es reforzar la resiliencia de los sistemas de información, las redes de vigilancia, las comunicaciones y las plataformas logísticas que sustentan las operaciones fronterizas. Frontex recomienda desarrollar tecnologías que protejan esos sistemas frente a interferencias híbridas y reducir la dependencia de proveedores y capacidades externas cuando comprometa la autonomía europea.

El informe propone también compartir las lecciones aprendidas entre Estados miembros, realizar demostraciones tecnológicas y utilizar países con capacidades avanzadas como centros de innovación para probar soluciones y desarrollar protocolos comunes.

Combatir la desinformación sin alimentar la polarización

Frontex propone una estrategia europea coordinada contra la propaganda y la desinformación relacionadas con la seguridad fronteriza. Entre las medidas citadas figuran reforzar la verificación de hechos y la alfabetización crítica, promover canales oficiales fiables y priorizar las respuestas según el alcance, el impacto emocional y la difusión geográfica de una campaña.

El informe añade una cautela relevante: combatir las narrativas falsas no debe llevar a presentar toda migración internacional como una amenaza de seguridad. La comunicación institucional debe ser fiable y clara, y también explicar las vías legales de migración y las obligaciones de protección.

Reforzar la cooperación exterior

El documento recomienda coordinar la relación con terceros países mediante un enfoque de «Team Europe», que conecte migración, desarrollo, comercio y política de visados, en lugar de depender de iniciativas bilaterales fragmentadas. Propone ampliar las redes de oficiales de enlace, completar acuerdos de trabajo y apoyar la creación de capacidades en países de origen y tránsito.

El propio informe advierte de que la cooperación exterior puede ser desigual y que algunos gobiernos pueden adoptar una actitud transaccional o utilizar su papel en las rutas migratorias para obtener influencia. Por ello, plantea una estrategia adaptable y coordinada, que combine objetivos operativos con el respeto del derecho internacional y las obligaciones humanitarias.

Mantener la proporcionalidad y proteger los derechos

Las medidas de control, vigilancia y uso de datos deben ajustarse a la legalidad, la necesidad y la proporcionalidad. El informe insiste en incorporar los derechos fundamentales y la protección de datos desde el diseño de las herramientas y los procedimientos, además de asegurar supervisión y rendición de cuentas.

Esta garantía es también una condición de eficacia: una respuesta percibida como ilegítima puede erosionar la confianza pública y la cooperación entre Estados, precisamente dos vulnerabilidades que una campaña híbrida podría tratar de explotar.

Anticipar sin sobrerreaccionar

El informe no ofrece una fórmula automática para determinar cuándo existe instrumentalización. Recomienda valorar el contexto, las redes implicadas y la posible conexión con otras actividades, en lugar de deducir una operación hostil únicamente del volumen de llegadas.

La conclusión de Frontex es que la respuesta debe combinar alerta temprana, reglas claras, coordinación operativa, protección de infraestructuras y comunicación fiable. A ello añade una condición esencial: distinguir a las personas desplazadas de los actores que podrían manipular la situación y preservar las garantías jurídicas y humanitarias.

Este documento es un ejercicio de prospectiva, no una predicción cerrada. Sus recomendaciones son opciones para orientar las decisiones. Su advertencia central es que la resiliencia europea dependerá de compartir información a tiempo y actuar de forma coordinada, sin permitir que una respuesta desproporcionada o fragmentada termine agravando las divisiones que se pretende contener.

 

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