Desde el 29 de agosto, en colaboración con las fuerzas de seguridad de Irak y Siria, el Comando Central de Estados Unidos (USCENTCOM) llevó a cabo 95 operaciones para derrotar a ISIS (D-ISIS), algunas de las cuales incluyeron ataques unilaterales en Siria. Estas operaciones resultaron en 163 terroristas muertos y 33 capturados, incluidos más de 30 líderes de ISIS de alto y medio nivel.
Estas operaciones exitosas dieron como resultado la confiscación de material enemigo significativo que podría ayudar en futuras perturbaciones, según el reporte recién hecho público, que pone el acento en que la presión sostenida sobre los líderes del ISIS ha limitado su capacidad de operar y planificar ataques.
“Junto con nuestra coalición y nuestros socios iraquíes, continuaremos persiguiendo agresivamente a estos terroristas e impidiendo que puedan llevar a cabo operaciones contra los intereses estadounidenses, así como los de nuestros aliados y socios”, dijo el general Michael Erik Kurilla, comandante del Comando Central de Estados Unidos.
Actualmente, la presencia de ISIS en Irak y Siria se ha debilitado en comparación con sus años de máximo control, pero la organización sigue activa y se ha adaptado a operar en células dispersas, especialmente en áreas rurales y fronterizas donde el control estatal es limitado.
En Siria, ISIS ha estado realizando ataques insurgentes en zonas desérticas y áreas de difícil acceso, como la región de Badia, al oeste de Jabal Bishri y en partes de Homs y Raqqa. Estos ataques incluyen emboscadas y colocación de minas, afectando a las fuerzas sirias y comunidades locales vulnerables, como los pastores en la región de Jubb Jarah.
Desde mediados de 2024, el grupo ha intensificado su actividad en Siria, y los informes sugieren que las cifras reales de ataques podrían ser significativamente mayores que las reconocidas oficialmente debido a las limitaciones en el monitoreo de estas áreas de conflicto.
En Irak, la situación de ISIS es menos alarmante, con una disminución en los ataques registrados en 2024 en comparación con el año anterior. A pesar de esta caída, el grupo todavía explota áreas menos vigiladas en la provincia de Anbar, utilizando estas zonas para mantener bases operativas y organizar ataques esporádicos.
La coalición internacional y el ejército iraquí han lanzado múltiples operaciones de contrainsurgencia, logrando reducir la capacidad operativa del grupo en Irak, aunque los desafíos de seguridad persisten en zonas rurales y fronterizas donde las fuerzas de seguridad enfrentan dificultades para mantener el control.
El resurgimiento de ISIS en algunas áreas también se debe en parte a la disminución de recursos y atención internacional, ya que otros conflictos han desviado el foco de los esfuerzos globales de contrainsurgencia, lo que ha permitido que el grupo aproveche vacíos de seguridad en ambos países.
Aunque su amenaza no es tan intensa como en su auge, el grupo sigue buscando fortalecer su presencia en Siria, mientras que en Irak permanece relativamente contenido gracias a las operaciones conjuntas con Estados Unidos y otras fuerzas aliadas.



