Hay algo que la genética por sí sola no explica. Algo que va más allá de la herencia de nuestros ancestros, de esa cadena de predisposiciones que llevamos en el ADN. Es la epigenética: la prueba de que el entorno, el lugar donde crecemos, lo que esos muros nos dan o nos quitan, puede despertar, magnificar o incluso reconfigurar lo que traemos escrito desde antes de nacer.
Hoy quiero hablar de un lugar donde esa verdad se encarnó durante décadas. Un cuartel que no solo fue cuartel, sino cuna.
Porque allí, durante años, entraban jóvenes con catorce y quince años para formarse en el Instituto Politécnico del Ejército Nº 1. Automoción, artes gráficas, máquinas herramientas, hostelería, … Allí aprendieron un oficio, pero también aprendieron una manera de estar en el mundo: austera, callada, profunda. La de quienes trabajan sin estridencias y dejan huella sin pedir permiso.
Hoy, 31 de marzo de 2026, ese cuartel cierra definitivamente sus puertas. Lo hace sin lujo ni fastos, con un arriado de bandera que duele en el alma de todos los que alguna vez pisaron su suelo. En silencio, callado, austero, como siempre fue el trabajo del Cuerpos de Especialistas, como siempre fue el camino de aquellos hijos del Politécnico.

Pero el espíritu de lo que allí se forjó no se extingue. Porque en Calatayud, los hermanos que compartieron y recogieron ese legado siguen manteniéndolo vivo. Ellos son la memoria hecha continuidad, el testimonio de que aquella forma de entender la formación y el compromiso no se pierde.
Y ahora, lo que fue cuartel se abre a otra realidad. Sus instalaciones han pasado a acoger a personas que llegan desde lugares dispares (como aquellos alumnos), a veces heridas por la distancia y el desarraigo. Gentes que buscan un punto de apoyo para empezar de nuevo. Y es entonces cuando uno no puede evitar recordar esos talleres que un día estuvieron llenos de aprendizaje y de vida, y pensar:
Ojalá volvieran a ponerse en marcha.
No para repetir el pasado, sino para honrar lo que ese suelo es en esencia: tierra de formación, de formadores, de oportunidades. Porque el suelo que ellos pisan ahora fue durante generaciones un lugar donde se enseñaba a construir, a reparar, a crear. Un lugar que convirtió a jóvenes en profesionales y a aprendices en hombres y mujeres con oficio y con destino.
Ojalá quienes hoy llegan puedan encontrar allí no solo un techo, sino las herramientas para integrarse a esta sociedad de la mejor manera posible. Ojalá esos muros que absorbieron tantas historias sepan también cobijar las nuevas, y que el espíritu de aquel Politécnico —el de la formación que dignifica— se reencarne en cada taller que vuelva a abrirse.
Porque la verdadera epigenética de un lugar no es solo lo que sus piedras heredan del pasado, sino lo que son capaces de despertar en quienes las pisan hoy. Y ese suelo, que fue cuna de formación, merece seguir siéndolo.
Es el Instituto Politécnico forja y crisol de juventud.
Servir para Servir




Como antiguo alumno del IPE me gustaría saber a qué se va destinar esa zona
Gracias por esta contribución a nuestro pasado, nuestro legado y al gran futuro que nos ofreció el IPE
JFSG
39 promoción IPE-1
K – 273
Nada que ver. No creo que el uso que se le está dando ahora, tenga parecido alguno con el que vivimos los miles de alumnos que por allí pasamos. Creo que no debió perderse ni mucho menos, terminarse. Porque era un vivero de oportunidades, de enseñanza y de educación, que lamentablemente hoy es casi imposible de encontrar.
es un honor los hombres y mujeres que pasaron por las instalaciones yo fui varias veces desde el Ipe 2 vuestro coronel D. Julián Barrios gran militar gran jefe y grandísima persona y todo su personal mil gracias por todo vuestro espíritu educación, y saber estar lo dicho un grandísimo orgullo y un gran honor Miguel Muñoz Aguerri I P E 2 durante 16 años lleve la hostelería del IPE 2 y mi relación con todos ustedes fue de 10
Un dia muy triste para tod@s los ESPECIE-LISTAS…
Se retira la guarnición de nuestro glorioso IPE N°1 del ET…
Aunque nos arrebatan los ladrillos con el arriado de nuestra bandera, nunca nos podrán quitar los recuerdos, historias y azañas de tod@s los hermanos que nos hemos forjado allí..
Han ELIMINADO la cantera, pero la IPEgenética seguirá siempre como bien dice en su artículo de manera en silencio, callado y austero…
Como dice nuestro himno… Foria y Crisol de iuventud.. Donde aprendí de nuestro eiército, el VALOR, e TRABAJO y la VIRTUD…
Hermanos de armas…!!! SERVIR PARA SERVIR…
Y siempre… PERITIA PERITIS..!!