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martes, julio 28, 2026

Hamás reprime a la oposición gazatí contra su gobierno, según denuncia Amnistía

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Que Hamás impida a la población desplazarse cuando Israel advierte de un bombardeo en las siguientes horas, lo que está generando una controversia respecto al número de víctimas mortales, es un asunto que más pronto que tarde deberá resolverse. Toda vez que se confirme, ello convierte a núcleos de población civil en rehenes de Hamás y, por ende, en víctimas propiciatorias muy a su pesar. Ahora, un organismo que se ha demostrado intensamente crítico con la acción beligerante israelí como es Amnistía Internacional denuncia que Hamás reprime a quienes desde dentro de Gaza se manifiestan pacíficamente contra este gobierno, al tiempo que exigen el fin de los bombardeos.

Durante los dos últimos meses, la organización humanitaria ha documentado un “inquietante patrón de amenazas, intimidación y acoso”, incluidos “interrogatorios y palizas” por parte de las fuerzas de seguridad dirigidas por Hamás, contra personas que ejercen su derecho a la protesta pacífica “en medio del genocidio” que está llevando a cabo Israel y de la reciente intensificación de los bombardeos y la ampliación del desplazamiento masivo.

Desde el 25 de marzo, los residentes de Beit Lahia, localidad de la gobernación de Gaza del Norte, han organizado múltiples marchas en las que piden el fin del genocidio y el desplazamiento ilegal emprendidos por Israel. “Estas protestas han atraído a centenares, si no millares, de palestinos”, según Amnistía, pero también la represión de sus acciones por parte de Hamás. Las personas que se han manifestado, siempre según el relato de Amnistía, “han estado coreando lemas y portando carteles en los que criticaban a las autoridades dirigidas por Hamás en Gaza, y ha habido quienes han pedido el fin del gobierno de Hamás”.

También se han celebrado protestas más pequeñas en el campo de personas refugiadas de Yabalia, en Shujaiya y en Jan Yunis, donde los manifestantes “también han coreado lemas contra dirigentes específicos de Hamás”, según la organización no gubernamental.

Las autoridades de Hamás deben cesar de inmediato todas las medidas represivas contra palestinos y palestinas que expresan abiertamente y con valentía su oposición a las prácticas de Hamás en Gaza. Los informes sobre palizas, amenazas e interrogatorios resultan sumamente alarmantes y constituyen graves violaciones del derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica”, ha manifestado Erika Guevara Rosas, directora general de Investigación, Incidencia, Política y Campañas de Amnistía Internacional.

La población palestina de Gaza protesta por el “devastador impacto del genocidio y el desplazamiento forzoso que está llevando a cabo Israel”, pero también por la inacción de las autoridades de Gaza para protegerla de esos ataques. “Esta población tiene derecho a criticar a las autoridades sin temor a represalias violentas”, señala Amnistía.

“Resulta abominable y vergonzoso que, mientras la población palestina de Gaza soporta atrocidades a manos de Israel, las autoridades de Hamás estén agravando aún más su sufrimiento intensificando las amenazas y la intimidación contra la gente simplemente por decir ‘queremos vivir’. La población palestina de Gaza protesta por el devastador impacto del genocidio y el desplazamiento forzoso que está llevando a cabo Israel, así como por la inacción de las autoridades de Gaza para protegerla de esos ataques. Esta población tiene derecho a criticar a las autoridades sin temor a represalias violentas”, lamenta Guevara Rosas.

Con relación a este asunto, Amnistía Internacional entrevistó a 12 personas (10 hombres y dos mujeres) que habían participado en protestas o las habían organizado, e hizo lo propio con familiares de otros tres manifestantes que declararon que sus seres queridos habían sido amenazados si decidían continuar con las protestas. “Las personas entrevistadas describieron incidentes de participantes en protestas a quienes se había citado para interrogatorio sin seguir procedimientos formales, a quienes se había golpeado con palos y, en algunos casos a quienes se había amenazado con dispararles”. “Muchas expresaron su temor constante a sufrir más represión, y algunos familiares de manifestantes describieron amenazas y violencia dirigidas contra sus seres queridos”, de acuerdo con la versión de Amnistía.

Otras personas se mostraron “desafiantes”. Por ejemplo, un residente de Al-Atatra, en Beit Lahia, cuya familia fue diezmada en un ataque aéreo israelí el año pasado, dijo a Amnistía Internacional: “Tenemos derecho a vivir con dignidad. Comenzamos las marchas porque queremos una solución a nuestro sufrimiento. Nadie nos incitó ni nos dijo que protestáramos. La gente protesta porque no puede vivir, quieren que las cosas cambien (…) Las fuerzas de seguridad (de Hamás) vinieron a amenazarnos y golpearnos, acusándonos de ser traidores simplemente por alzar nuestra voz. Seguiremos protestando, sin importar el riesgo”.

Este hombre describió cómo, tras una protesta celebrada el 16 de abril, miembros del servicio de seguridad de Hamás lo citaron para interrogarlo, junto con otras personas del barrio de Al-Atatra en el que vive. Según contó, él y otras personas fueron conducidos a un edificio en Mashrou, en Beit Lahia, que había sido transformado en un centro de detención improvisado, y “allí fueron golpeados por unos 50 hombres armados vestidos de civil”.

“Me golpearon en el cuello y en la espalda; en el cuello me golpearon con palos. Me gritaron (…) Me acusaron de ser un traidor, un colaborador del Mossad (el servicio de inteligencia israelí). Les dije que habíamos salido a la calle porque queríamos vivir, queríamos comer y beber (…) Perdí a mi familia en una de las peores masacres de esta guerra, cinco de mis hermanos y hermanas y sus hijos e hijas murieron. Fue horrible, que te llamen colaborador, que cuestionen tu patriotismo, cuando a tu familia la han aniquilado”, dijo, y añadió que el gobierno de Gaza ha fallado a su ciudadanía y que, aunque la gente sabe que la culpa es de Israel, también siente que las autoridades de Hamás no “ven” su sufrimiento.

Desde que se hizo con el control de Gaza en 2007 y estableció un aparato paralelo de seguridad y cumplimiento de la ley, Hamás ha impuesto severas restricciones a la libertad de asociación, expresión y reunión pacífica, haciendo uso de fuerza excesiva en respuesta a varios movimientos de protesta, especialmente en 2019, y deteniendo y torturando de forma habitual a disidentes, siempre según Amnistía.

En los últimos días, las fuerzas israelíes han ampliado sus operaciones militares por toda la Franja de Gaza, han vuelto a desplegar tanques en Beit Lahia y han obligado a la mayoría de los residentes a marcharse. Una mujer desplazada el 16 de mayo de Beit Lahia al campo para personas refugiadas de Shati, en la ciudad de Gaza, dijo a Amnistía: “Estuvimos protestando contra Hamás y contra la guerra, y ahora Israel nos desplaza otra vez”.

En referencia a un comentario realizado por un alto portavoz de Hamás, Sami Abu Zuhri, en el que éste declaró: “La casa se reconstruirá, y los mártires (…) nos reproduciremos multiplicados por diez”, ella dijo a Amnistía: “(A los dirigentes de Hamás) no les importa nuestro sufrimiento. Incluso si reconstruyo mi casa destruida, nunca podré reconstruir los recuerdos y la vida que viví allí. Mi prima perdió a su esposo y tres hijos en un ataque israelí. ¿Puede (Abu Zuhri) mirarla y decirle que sus hijos se reproducirán?”

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