El Desembarco de Alhucemas, ejecutado en septiembre de 1925, figura en la historia militar española y europea como una de las operaciones anfibias más decisivas del siglo XX y un hito estratégico que marcó el principio del fin de la guerra del Rif. Concebido como una acción conjunta del Ejército y la Armada, con apoyo aéreo y una planificación inédita para la época, el desembarco permitió a las tropas españolas y francesas romper el dominio de las fuerzas rifeñas lideradas por Abd el-Krim y recuperar la iniciativa militar en el norte de Marruecos.
A cien años de aquella operación, Alhucemas sigue siendo objeto de estudio en academias militares de todo el mundo por su carácter innovador y por haber anticipado modelos de guerra anfibia que décadas más tarde se aplicarían en escenarios como Normandía.

Sin embargo, el centenario del desembarco, conmemorado en 2025, pasó oficialmente casi desapercibido en España. Más allá de algunos actos académicos puntuales y referencias en círculos especializados, no hubo una agenda institucional de gran alcance ni un reconocimiento público acorde con la magnitud histórica del acontecimiento. El silencio contrastó con la relevancia de una operación que no solo influyó en el devenir del conflicto colonial, sino que también tuvo profundas consecuencias políticas y militares para la España de la época, dejando en evidencia la compleja relación del país con su pasado colonial y con una memoria histórica que, un siglo después, sigue siendo incómoda y fragmentaria.
Ignacio Mollá Ayuso es comandante de Infantería del Ejército de Tierra (r) y divulgador de la historia de España, como gusta presentarse. No en vano, protagoniza innumerables intervenciones públicas en las que traslada algunos de los episodios históricos más relevantes, como el referido a esta operación en el norte de Marruecos, de la que habló recientemente en el Centro Riojano de Madrid en un evento organizado por la Hermandad de Amigos del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil (Habecu).
Se da la feliz circunstancia de que Mollá Ayuso estuvo destinado en su día de teniente en Regulares de Ceuta, siguiendo los pasos de su abuelo, José Ayuso Gallardo, quien, siendo un joven capitán del Grupo de Regulares de Tetuán, participó en el histórico desembarco de Alhucemas al frente de una compañía de ametralladoras. Años después, en 1936, moriría durante la Guerra Civil, con tan sólo 49 años, siendo el Comandante Jefe de un Tábor de Regulares en el frente de Asturias.
Para situar al lector, Ignacio, ¿qué estaba ocurriendo en España y en el norte de Marruecos antes del desembarco de Alhucemas? ¿Cómo afectaba el conflicto colonial a la opinión pública española en esos años?
España, tras la Conferencia de Algeciras de 1906, accedió a responsabilizarse del protectorado de la franja norte de Marruecos, la que asoma al Mediterráneo. Lo hizo porque España, en depresión tras el Desastre del 98, no podía quedarse fuera del tablero internacional, además de que, de esa manera, se alejaba a cualquier otra potencia extranjera de Ceuta y Melilla, ciudades españolas desde 1640 y 1497 respectivamente. Ejercer ese protectorado, es decir ayudar al sultán de Marruecos al progreso de esa nación, supuso para España, quince años sangrientos para someter a las tribus rebeldes que no reconocían más autoridad que la de sus propios caids, sus líderes rifeños. Por eso Alhucemas, va a significar el principio del fin de la pacificación del Protectorado.
La llamada Guerra del Rif, fue muy impopular en España debido a la falta de comunidad de doctrina de los estamentos político y militar y agravado por la falta de presupuestos y dedicación al Ejército en donde se instauró la corrupción de manera que los jóvenes soldados de reemplazo entraban en combate sin la instrucción y el equipo necesarios. La llegada de tantos cadáveres a la península terminó siendo insoportable.
¿Cómo influyó el desastre de Annual de 1921 en la decisión de llevar a cabo esta operación militar? ¿Qué papel jugó la guerra del Rif en la política española de la época?
Lo ocurrido en Annual, supuso un revulsivo para toda la nación. En poco tiempo se reorganizaron las unidades y sus equipos para llevar a cabo lo que se llamó la “reconquista” o el “desquite” de lo ocurrido. Y, tal vez, lo más importante, las unidades de Regulares y La Legión, con personal nativo o nacional, pero profesionalizados, pasaron a ser la punta de vanguardia en los combates con auténtica voluntad de vencer, lo que significó la recuperación de buena parte del territorio perdido en poco tiempo a la vez que dejaron de producirse aquellas tristes bajas de demasiados soldados de reemplazo.
La Guerra del Rif lo contaminó todo. A nivel político, se radicalizaron los planteamientos entre los que apostaban por los “africanistas” que sostenían que después de tanta sangre vertida, había que terminar de pacificar el Rif a cualquier precio y los llamados “abandonistas” cuyo argumento era que había que poner fin a la “aventura africanista” y salir de aquellos territorios. El éxito del desembarco de Alhucemas, significará en el plazo de dos años, poner punto final a esa página nefasta de nuestra historia, sin olvidar que, a esos quince años de combates sangrientos, le seguirán casi treinta en los que España pudo por fin ejercer su protectorado llevando progreso, infraestructuras y cultura al pueblo marroquí. Pero de esto último, como ocurre en demasiadas ocasiones en nuestra historia, se sabe poco.
¿Por qué Alhucemas se convirtió en un objetivo estratégico clave para el ejército español? ¿Hasta qué punto fue una operación innovadora desde el punto de vista militar?
Desde que comenzaran los combates con las tribus bereberes rebeldes en 1909, España comprendió que el talón de Aquiles de ese enemigo, estaba al sur de bahía de Alhucemas, en el territorio de la cabila de los Beni Urriaguel, porque eran ellos los que nutrían a las harcas – rifeños armados para el combate- de combatientes y armamento, además de que debido al liderazgo de esa cabila miles de harqueños eran sometidos y preparados para combatir a las fuerzas españolas. Y lo hicieron demostrando su valía como guerreros.
El Desembarco de Alhucemas, significó un auténtico hito en la historia militar, no solo de España sino a nivel mundial porque esa operación anfibia se realizó con determinación cuando los desembarcos estaban siendo cuestionados tras demasiados fracasos como lo fueron Crimea, Cuba y sobre todo Gallípoli. Y se hizo de manera conjunta (con la participación de fuerzas de Tierra Mar y aire) y combinada (con el concurso de hasta tres naciones diferentes -España, Francia y las unidades nativas de Marruecos-, incorporando por primera vez en la historia, aspectos innovadores del combate como fue el desembarco de carros de combate y el sistema de coordinación de tiro -la parrilla de fuegos- que permitió integrar por primera vez el apoyo de fuego naval, terrestre y aéreo en una operación anfibia moderna.
¿Quién era Abd el-Krim y qué representaba para la población del Rif?
Abd el-Krim, fue el líder rifeño que con inteligencia y saber hacer, significó, para las fuerzas españolas el combatiente a batir para hacer posible la pacificación del Protectorado. Originario de la temida cabila de Beni Urriagel, hizo carrera de la mano de España ocupando puestos de responsabilidad en la administración española en Melilla. Debido a su ambición, España lo arrestó cuando se sabía que intrigaba con Alemania que, para entonces era el enemigo común de Francia Inglaterra y España. Arrestado trató de fugarse, provocándose una cojera de por vida y desde ese momento juró venganza a sus contendientes. Cuando pudo, abandonó Melilla para volver a su tierra natal donde fue capaz de cohesionar a las harcas tribales, hasta convertirlas en un ejército, casi regularizado del todo y que llegó a contar con unos 80.000 efectivos. Declaró al Rif como república independiente (solo considerada como tal por Rusia y Turquía) y nunca quiso negociar con España un estatus de territorio autónomo con importantes prebendas, hasta que finalmente, tras el éxito del Desembarco de Alhucemas fue, por fin, hecho prisionero. O mejor dicho se entregó, aunque para desgracia nuestra lo hizo al ejército francés, consciente de las deudas contraídas con España.
¿Qué influencia tuvieron otras potencias, especialmente Francia, en la planificación del desembarco? Se dice que el de Normandía tomó ideas de este ¿Es así?
En el desembarco de Alhucemas sólo intervinieron España y Francia y ésta última se podría decirse que de manera testimonial implicándose sólo con aportación de medios navales y aéreos siempre en menor medida que lo desplegado por España. Los franceses tenían aún muy presente la gran derrota sufrida en su desembarco en Galípolli en 1915 y por ello declinaron intervenir con sus unidades terrestres en el Alhucemas. La principal contribución francesa fueron los combates que realizaron, en coordinación con el desembarco, para recuperar el territorio ganado por los rifeños en su sorprendente y exitoso ataque y que, en la medida que se realizo en el eje sur norte hacia Alhucemas, significó una extraordinaria maniobra de tenaza sobre ese enemigo que se terminaría encontrándose con dos grandes frentes a los que atender.
Se ha dicho en demasiadas ocasiones que en el desembarco de Normandía se inspiró en buena parte en el éxito de Alhucemas, pero las investigaciones más rigurosas lo desmienten. Los aliados debieron tomar buena nota en todas las operaciones anfibias anteriores al día D y entre ellas Alhucemas. Sí que es cierto que la Infantería de Marina americana elaboró un manual de procedimiento sobre operaciones anfibias basado en las lecciones aprendidas en Alhucemas.
¿Existieron dudas o resistencias dentro del estamento militar ante esta operación?
Yo diría que no; precisamente buena parte del éxito del desembarco de Alhucemas, fue la comunidad de doctrina de los ejércitos involucrados en la operación, unido a la planificación exhaustiva, la coordinación de las unidades, los medios utilizados y sin olvidar la logística, porque España nunca antes -y no lo volvería a hacer en el futuro- desplegó tantas toneladas de material y servicios para abastecer a aquellos 13.000 hombres que pusieron pie en Alhucemas. Además de lo correspondiente a los 150 buques y los 160 aviones.
¿Qué importancia tuvieron los medios navales y aéreos en el éxito de la operación? ¿Se puede hablar del desembarco de Alhucemas como el primer desembarco aeronaval moderno de la historia?
Las misiones de apoyo de fuegos que llevaron a cabo los medios navales y aéreos permitieron que las unidades de tierra, pudieran tomar las playas del desembarco con un relativo número de bajas. Hay que pensar que en el plan inicial se debería haber desembarcado durante la noche del 7 de septiembre, pero por problemas de la mar, hubo que hacerlo al medio día del día siguiente y por lo tanto a plena luz. De ahí que la contribución de nuestros barcos y aviones, fuera decisiva. Alhucemas no fue el primer desembarco combinado y conjunto de la historia, pero si fue el primero realizado con éxito.
¿Cómo reaccionaron las fuerzas rifeñas ante el desembarco? ¿Por qué Abd el-Krim no logró frenar la operación española? ¿Qué consecuencias tuvo esta operación para la República del Rif?
El desembarco no fue una sorpresa para las fuerzas rifeñas, pero sí que se realizó en una zona que no imaginaban al tratarse de unas playas al norte de la bahía de Alhucemas alejadas a más de 100 kilómetros de Axdir, donde se encontraba el cuartel general de Ab-El Krim, objetivo final de la operación. Al tratarse de una zona de la costa rifeña defendida ligeramente por el enemigo, los primeros 8.000 combatientes desembarcados contaron con 48 horas para consolidar la cabeza de playa; después los rifeños, reorganizados, combatieron de manera feroz para tratar de detener el empuje español librándose combates particularmente cruentos.
No es verdad, que las fuerzas de Ab del Krim fuera un enemigo débil, muy al contrario, en otoño de 1925, la autodenominada República del Rif contaba con un ejercito bien organizado y armado con cerca de 80.000 combatientes bien instruidos. En Alhucemas nos esperaron cerca de 9.000 bereberes con abundante munición, fusilería, ametralladoras y alrededor de 100 cañones. Defendieron bien su territorio, hasta que la superioridad española hizo que los rifeños fueran replegándose progresivamente hasta abandonar la misma Axdir. Esa derrota, significará en poco tiempo el final de la República del Rif.
¿Hasta qué punto el desembarco de Alhucemas marcó el principio del fin de la guerra del Rif? ¿Qué efectos tuvo esta victoria en el ejército español?
Ab del Krim sabía que salir victorioso del desembarco le encaminaba a hacer realidad su República del Rif por lo que se empleó a fondo y a punto estuvo de malograr el desembarco español, primero con su operación de distracción llevada a cabo con tanta sorpresa como contundencia en la posición de Kudia Tahar, muy cerca de Tetuán como con los primeros combates después del desembarco en los que las unidades españolas llegaron a estar algunas sin munición y en un caso, en la toma del Monte Malmusí, una compañía de la Legión quedó tan diezmada, que obligó a que el mando de la unidad, lo ostentara finalmente un sargento. Pero a medida que avanzaba la campaña, los rifeños se fueron debilitando hasta abandonar Axdir y replegándose hacia el sur.
España quiso una vez más negociar con Ab El Krim para poner punto final a tantos años de combates sangrientos, pero una vez más se negó a ello y todavía tuvieron que pasar cerca de dos años, hasta que el líder rifeño se entregara a los franceses. Así que el éxito de Alhucemas significó el principio del fin de la pacificación del Protectorado de Marruecos.
¿Cómo se utilizó políticamente el éxito del desembarco por parte del régimen de Primo de Rivera?
Después del pronunciamiento de Primo de Rivera su directorio militar asesorado por un buen equipo de técnicos, impulsaron el desarrollo de España de manera sorprendente mientras la guerra del Rif, a pesar de que para entonces el ejército español que allí combatía era prácticamente profesional, seguía significando un gasto que Primo de Rivera quería destinar al desarrollo nacional; de ahí la necesidad de poner fin a una guerra impopular y sangrienta y la solución fue golpear en el corazón del Rif, en Alhucemas. Con su éxito y la posterior entrega de Ab El-Krim y el final de la guerra, fueron utilizados como la mejor propaganda que avalaba la eficacia del régimen surgido del pronunciamiento.
¿Qué coste humano tuvo el desembarco, tanto para el ejército español como para la población rifeña? ¿Cómo vivieron los soldados españoles esta operación?
Las bajas contabilizadas por parte española fueron 361 muertos y 1.975 heridos; hay que reseñar que la mayoría de los caídos por España eran indígenas (harcas, regulares…) porque conocían mejor el terreno y las tácticas rifeñas, actuando en vanguardia en los momentos decisivos del combate. Por parte rifeña se desconocen sus bajas, aunque se estima que se debieron producir unos 700 muertos. A diferencia de campañas anteriores, existía la percepción de que, por primera vez, se combatía con medios adecuados, con apoyo eficaz y dentro de un plan coherente, lo que elevó la moral y la confianza de los soldados. Como muestra del ánimo de los soldados, merece la pena citar lo que escribió el periodista Gregorio Corrochano: “Nada los detiene, van dando vivas a España. Muertos o vivos van a Alhucemas”
¿Qué papel tuvo la población civil marroquí durante y después del desembarco?
En el desastre de Annual, los marroquíes no combatientes, avanzaban con el frente y se dedicaban a saquear todas las pertenencias de los muertos y heridos de las unidades españolas; en Alhucemas fue diferente porque España llevó la iniciativa y la superioridad en el combate, de manera que la población civil sufrió, como ocurre inevitablemente en cualquier conflicto armado de estas características, la destrucción de sus viviendas y demás infraestructura en particular en la ciudad de Axdir que fue incendiada una vez que se produjo su conquista.
Tras la derrota de Abd el-Krim y la progresiva pacificación del territorio, muchos habitantes del Rif vieron en la administración española una oportunidad de estabilidad, desarrollo económico y acceso a infraestructuras y servicios que hasta entonces les habían sido ajenos. No obstante, el recuerdo del conflicto dejó una huella profunda en amplios sectores de la población.
¿Qué heridas dejó este conflicto que todavía se perciben hoy?
En el imaginario popular español y cuando no se conoce a fondo ese conflicto, queda aún la idea de que España intervino de manera colonialista. En cuanto al Rif, siempre se mantuvo en estado de insurgencia y en la actualidad se encuentra en una situación de alta tensión política, marcada por una fuerte represión por parte del Estado marroquí. Hoy el pueblo rifeño sigue reivindicando que la alta incidencia del cáncer en el Rif se debió al impacto del gas mostaza en su población, pero es un argumento que no se sostiene; además de que fue utilizado por ambos bandos, si el gas mostaza dejara ese desgraciado legado, después de la Primera Guerra Mundial, en la que su uso fue generalizado, deberían quedar semejantes secuelas es Europa y no es así.
¿Por qué sigue siendo un episodio controvertido en la memoria histórica española? ¿Cómo se aborda este hecho desde la historiografía marroquí?
España ha evitado históricamente conmemorar esta gesta debido a la asociación directa de sus protagonistas con la posterior dictadura franquista. Y durante el año 2025, que se conmemoraba el centenario del desembarco, el gobierno español pretendió que no se celebraran referencias aquella gesta, con el pretexto de no incomodar al vecino marroquí. Y eso es desconocer la historia porque el desembarco de Alhucemas no se diseño y ejecutó contra Marruecos, muy al contrario, se llevó a cabo para pacificar su territorio, un compromiso contraído por España en 1906 y siempre a favor del sultán. Desde Marruecos, tampoco se quiso celebrar, porque también entre ellos existe la falsa creencia de lo acontecido entonces, obedecía a una invasión colonial. Eso o que su amor propio les impidiera reconocer todo lo que España hizo por esa nación en los 44 años de protectorado.
¿Qué lecciones militares se siguen extrayendo hoy del desembarco de Alhucemas? ¿Qué paralelismos pueden establecerse con conflictos actuales?
Desgraciadamente en España tenemos una asignatura pendiente y es el conectarnos mejor con nuestro pasado, con sus luces y sus sombras, sin politizar lo que pasó entonces, como creo que hacen las naciones de nuestro entorno. Y en el caso de Alhucemas, al ser una operación de tanto éxito y que involucró a tantos ejércitos, unidades y servicios diferentes, debería ser una referencia permanente no sólo en las academias militares sino en los libros de textos donde se estudie la historia de España. Dada la naturaleza de aquel conflicto, enmarcado en el seno de un protectorado que necesitaba pacificar sus territorios amenazados por fuerzas insurgentes, en la actualidad, creo que las misiones multinacionales llevadas a cabo por diferentes organismos internacionales, serían el mejor ejemplo.
¿Es posible analizar Alhucemas sin caer en lecturas ideológicas simplistas? Si tuviera que resumir el significado histórico del desembarco de Alhucemas en una sola idea, ¿cuál sería?
Es fácil en nuestra querida España darle un sentido político o sesgado a lo ocurrido en Alhucemas o a cualquier otro episodio de nuestra historia. Es una pena que siendo probablemente la nación más solidaria y una de las preferidas por el mundo entero por nuestro nivel de vida, que sigamos cayendo en ese cainismo que nos hace polarizar y discutirlo todo. No tengo dudas de que urge que conciliemos más para disfrutar de lo mucho que tenemos. Alhucemas, en mi opinión, fue aquella ocasión en que España, con determinación dio una lección al mundo en la planificación, organización y ejecución de una operación militar.



