José Becerra Riaño es hoy uno de los mayores expertos en el sector de las alarmas. Aunque recientemente se ha jubilado, no en vano fuera durante año presidente de la patronal AESCRA y gerente del Grupo On Seguridad, ámbitos en los que desarrolló una destacada labor y por la que hace unos días fue distinguido por la FES, la Federación Empresarial Española de Seguridad en su 35º Aniversario. Conversamos con él en Delta13News.
El sector de la Central de Receptora de Alarmas ha crecido con la expansión de la seguridad electrónica. ¿Cuál es hoy el principal reto tecnológico y operativo al que se enfrentan las CRA en España?
A nivel tecnológico diría que el primero es cómo introducir la inteligencia artificial dentro de lo que es una asistencia para los operadores de la Central Receptora. Es decir, está clarísimo que el factor humano no se va a poder quitar, no se va a poder automatizar la función que realiza una CRA. Pero también está clarísimo que si trabajamos bien la inteligencia artificial puede haber capas de conocimiento, por ejemplo, que nos ayude a distinguir la realidad de los falsos avisos.
O también puede facilitar la realización de labores auxiliares al operador, como, por ejemplo, mientras que hace una interpretación humana de la información que le da, la IA puede ir llamando a contactos, a la policía, etcétera. En definitiva, actuar como un asistente. A mí me parece que ahí está el reto para poder evolucionar dentro del mundo de las CRAs.
Con el aumento de robos y la preocupación por la seguridad en hogares y empresas, ¿cree que la sociedad española es hoy más consciente del valor de los sistemas de alarma conectados a una Central Receptora?
Esa es una de las cosas que más me preocupa. El 70% de las alarmas que recibimos en las receptoras vienen del sector residencial, como apunta un informe de DBK de este año. Creo que los usuarios no tienen muy claro el gravísimo problema que genera producir falsas alarmas. Es decir, recibimos millones de falsas alarmas cada año y de ellas un porcentaje altísimo son falsas y provocadas por los usuarios. Entiendo que no hay una suficiente concienciación por parte de los usuarios del sector residencial, fundamentalmente, lo que contrasta con el profesional: nada que ver con los establecimientos obligados u otros que tienen una mayor conciencia de la seguridad. Hay quien piensa que generar una falsa alarma sale gratis y que no importa haberla provocado. Mejor que se pase la Guardia Civil por aquí de vez en cuando, pue pensar. Pero, no, hay que hacer todo lo posible por evitar producir falsas alarmas y, en este sentido, todavía falta mucho camino por hacer. Sin duda, a veces son voluntarias, sin querer, pero no es la mayoría, por los datos que tenemos. Hay circunstancias, por ejemplo, se te ha olvidado guardar al perro o no has informado a tu asistenta cómo se pone y se quita la alarma. En definitiva, negligencias, cosas de ese estilo. Como que me he dejado una ventana abierta y no soy consciente de que las corrientes de aire cambian temperaturas y ello hace saltar la alarma. Así te podía poner 17 millones de ejemplos. Si acabamos avisando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en tantas ocasiones, al final acabamos todos teniendo un problema.
La gestión de miles de señales diarias exige protocolos muy estrictos. ¿Cómo garantizan las CRA la verificación de alarmas y la coordinación eficaz con las fuerzas de seguridad?
Ahora mismo nos ajustamos a lo que marcan los procedimientos de verificación de la orden ministerial que designa cuáles son los procedimientos de verificación que podemos llevar a cabo. De hecho, es por lo que hasta que me jubilé, pero que sigue haciendo mi sucesor, estamos luchando dentro de AESCRA, porque esa orden ministerial se actualice para introducir otros sistemas que nos permitan ser más eficientes en la verificación. Por ejemplificar esta cuestión: No sé si ha oído hablar de unos pulsadores contra atracos. Muchos establecimientos las tienen, no solo los obligados, como bancos y joyerías, sino otros muchos establecimientos. También lo tienen particulares. Antes se ofrecían con muchísima alegría. Esos pulsadores, si tú le das, no me deja llamar para verificar porque parte de la premisa de que es una alarma confirmada, pero resulta que el 99,99% de las que recibimos son falsas. Pero, claro, insisto, es que no me deja llamar para verificar. Modifica la legislación y deja que llame, pero como no puedo, tengo que acabar verificando. Ahora mismo estamos ciñéndonos a lo que marcan unos procedimientos del año 2011 y estamos en 2026. ¿Qué hace falta? Actualizarlos. Que el legislador y el órgano regulador nos escuche, que tenga voluntad de escucharnos y actualizarlos.
La IA, el análisis de datos, está entrando en el sector de la seguridad, y, como usted mismo no oculta, puede ser de gran ayuda al operador. ¿Qué papel cree que tendrán estas tecnologías en el futuro de las centrales receptoras de alarmas para solucionar, por ejemplo, esto que usted me está contando?
Veo la IA en los dos extremos. El extremo número uno son los usuarios. Es decir, ¿cómo puede una IA, en el lado usuario, ayudarnos a verificar y funcionar mejor filtrando las señales que me manda? Ahora mismo tenemos un ejemplo muy claro de IA aplicada en la analítica de vídeo, donde se sea capaz de discriminar lo que está provocando la alarma. Antes, con una vieja barrera de infrarrojos, un plástico rodando que la interrumpe hacía saltar la alarma. Ahora, con una cámara con inteligencia artificial, un sistema de videoanalítica, eso te lo filtra y evita una falsa alarma. Es verdad que aún se requieren muchos ajustes por parte del instalador, quien tiene que estar constantemente dándole datos a la IA para que se ajuste. Pongo por caso, una nevada copiosa puede estar haciendo saltar el sistema, o no ser capaz de discriminarme un jabalí de un ser humano que me entre en un huerto solar, por ejemplo. En ese tipo de cosas, en el extremo cliente, es donde va a evolucionar bastante.
También podría ocurrir que tú, en tu propia casa, tienes un sistema de alarma conectado conmigo, pero cuando te salta a ti por error, te has puesto nervioso y no te ha dado tiempo a quitarla, y es capaz de decirme, con las cámaras que tenga de videoverificación que reconozca tu cara y me informe de que eres tú y que, por tanto, no es una alarma como resultado de un ladrón. Podríamos llegar a eso, a que el sistema sea capaz de identificarme en origen lo que es falso de lo que no lo es.
En segundo lugar, utilizar la IA como un asistente virtual a los operadores, de manera que me ordene la prioridad de las cosas, que me aporte, por ejemplo, un análisis del Big Data. Si yo estoy recibiendo que en la zona de Levante está habiendo innumerables cortes de caídas de comunicación, es porque, a lo mejor, se nos ha caído un operador telefónico y no tengo por qué acabar avisando a nadie si sé que la zona está teniendo una avería y cosas de ese estilo.
Por resumir, y en su calidad de experto y durante tantos años al frente de un sector en alza y constante evolución, ¿qué cambios regulatorios o mejoras normativas consideran necesarios para fortalecer el sector y mejorar la protección de ciudadanos y empresas?
La propia Ley de Seguridad Privada requiere un repaso. Cuando tú legislas encorsetando tanto las cosas sin dejar un poco de manga ancha a que en el mercado puedan surgir evoluciones tecnológicas que aplicar, tú marcas todo tanto de una manera tan estricta que luego te ves metido en tu propia trampa, porque enseguida eso queda obsoleto ya que la tecnología ha evolucionado. Le voy a poner un ejemplo. Las centrales receptoras de alarmas tienen muchas obligaciones, por ejemplo, de seguridad física, entendiendo como tal, blindajes para nuestra CRA, puertas blindadas, exclusas y demás; algo que podría tener sentido pensando en un ataque físico a una CRA de hace 40 años, pero hoy los ataques no vienen por ahí. Hoy los ataques son ciberataques. Estamos abiertos al mundo y recibimos comunicaciones. Se nos ciberataca ¿Sabe cuántas obligaciones hay a este respecto en la legislación de seguridad privada para una CRA? Cero. Los que nos protegemos frente a eso es porque tenemos conciencia de protegernos. Entonces, ¿qué es lo que creo que hay que hacer? En primer lugar, darnos oxígeno. Necesitamos oxígeno y para eso hay que intentar modificar las órdenes ministeriales, sobre todo la Orden INT/316/2011, de 1 de febrero, que nos dé un poquito de aire, intentando poner negro sobre blanco en algunos aspectos que ahora generan incertidumbre, que están mal definidos legalmente, etc. ¿Qué habría que hacer? Pues una regulación un poco más abierta, sí que hay que regular un marco legal, pero no ir tanto al detalle, dejar más abierto que la industria se autorregule. No puede ser que quien es juez y parte, el órgano de control, esto es, la Unidad Central de Seguridad Privada, sea la que dice si has hecho algo mal y luego dictamina si tu recurso es correcto o no. ¿Qué hay que hacer a corto plazo? La modificación de la 316, como mínimo, y luego tratar de hacer un repaso de la legislación a nivel bloque, legislación de seguridad privada y reglamento.



