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miércoles, julio 29, 2026

La Legión ya prueba los Dragon 8×8

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Este jueves se ha consumado un hito simbólico dentro del programa de modernización del Ejército de Tierra español: la entrega oficial de once unidades del Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) 8×8 Dragón, en su versión de zapadores, al Ministerio de Defensa, que a su vez las pone en manos de la Brigada de la Legión para su evaluación en el campo de maniobras Álvarez de Sotomayor, en Viator (Almería), según confirmaron a Delta13News fuentes del Ejército de Tierra.

El Ejército de Tierra (ET) explica que da comienzo así la fase de evaluación operativa (EVAO) de los primeros once vehículos 8×8 “Dragón”, en su versión de zapadores (VCZ), continuando con el proceso natural de obtención de nuevas capacidades. «En esta etapa, dirigida por el Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra (MALE)«, señala el ET, «se verificará, en condiciones reales de empleo, que el VCR 8×8 “Dragón” cumple con los requisitos técnicos, tácticos y logísticos establecidos, y que es apto para su plena entrada en servicio».

Durante esta evaluación se contará con la «implicación absoluta» de todos los escalones necesarios: unidades operativas, unidades logísticas, responsables de infraestructura, etc. para comprobar de manera efectiva la operatividad del material y, en su caso, detectar aquellas deficiencias para que puedan ser corregidas antes de la incorporación general del sistema al ET.

Para este proceso de comprobación y verificación, explica el ET, «se cuenta con el compromiso de la industria de defensa implicada, que participará activamente en todo momento en el estudio y resolución de las posibles incidencias que se pudiesen detectar”.

Esta entrega no es un simple acto protocolario, sino un paso tangible en la transición de un proyecto complejo y largamente retrasado hacia su fase operativa. El programa Dragón ha sido objeto de fuertes críticas, tensiones institucionales y exigencias técnicas; hoy, esas unidades salen de las fábricas para enfrentarse al terreno real bajo la mirada rigurosa de los militares encargados de certificar su fiabilidad.

El VCR 8×8 Dragón es un desarrollo nacional gestionado por el consorcio Tess Defence, integrado por varias empresas españolas: Santa Bárbara Sistemas, Indra Sistemas, Sapa Placencia y Escribano Mechanical & Engineering. Su objetivo es sustituir progresivamente vehículos obsoletos —como los BMR-M1, los VEC o los M1 BMR— en diversas funciones (infantería, exploración, zapadores, mando, recuperación).

Aunque el contrato estipula la entrega de 348 vehículos en varias versiones hasta 2030, los plazos se han visto sistemáticamente retrasados. El Ministerio de Defensa incluso ha planteado sanciones al consorcio por incumplimientos, y la ministra Margarita Robles ha expresado públicamente su preocupación por los retrasos.

Las 11 unidades que se entregan este jueves corresponden a la versión de zapadores (VCZ), equipada para labores de despeje de obstáculos y trabajo de ingeniería.

Estas unidades fueron transferidas por Tess Defence al Ministerio entre abril y mayo, tras superar los requisitos técnicos de recepción. Durante los meses estivales, la empresa encargada ha trabajado en el adiestramiento de las primeras tripulaciones y en ajustes de mantenimiento para asegurar el correcto funcionamiento. Este lote, aunque simbólico, es clave: representa el primer paso real de material entregado con destino operativo. Será la Brigada de la Legión la encargada de “firmar con los hechos” que estos dragones cumplan lo que prometen.

La prueba de fuego en Viator

Una vez recibidos, los vehículos serán trasladados al campo de maniobras Álvarez de Sotomayor, ubicado en Viator (provincia de Almería), zona histórica de pruebas militares del Ejército y sede habitual de ejercicios de la Legión. Allí arrancará una fase de evaluación operativa intensiva bajo responsabilidad de la Brigada de la Legión, unidad con tradición en llevar a prueba nuevos materiales dentro del marco del proyecto “Fuerza 35”.

Las pruebas contemplan escenarios variados: simulación de misiones de combate, desplazamientos por terrenos exigentes, verificación de movilidad en condiciones adversas, evaluación de la protección frente a minas o IED (artefactos explosivos improvisados), desempeño de los sistemas de navegación y control, eficacia de la estación de armas remota y funcionalidad de los implementos de ingeniería —como la pala empujadora— bajo presión.

Este ejercicio no es meramente demostrativo, sino decisivo: los legionarios emitirán veredictos técnicos que pueden validar o cuestionar la homologación de esta versión del dragón. Si las unidades superan las pruebas, abrirán la vía para futuras entregas y uso operacional. Si no, se exponen inspecciones, ajustes o incluso replanteos del programa.

La versión zapadores: diseño, capacidades y limitaciones

La versión VCZ destinada para pruebas hoy incorpora una pala frontal empujadora, diseñada para remover obstáculos y abrir paso en rutas bloqueadas, así como una estación de armas remota de calibre 12,7 mm para defensa propia. Este diseño le permite operar en entornos hostiles con capacidad de apoyo al combate de unidades mecanizadas.

No obstante, esta variante no dispone de la torre principal de combate ni del armamento pesado que tendrán las versiones de infantería (VCI) o exploración (VEC). Esa versión pendiente —la VCI— ha sido objeto de recientes críticas por fallos técnicos detectados durante las recepciones parciales de unidades, relativas a la navegación, transmisión, control electrónico o estabilización de la torre.

Técnicamente, el Dragón (todas versiones) incorpora características destacadas: una autonomía superior a 48 h, plataforma modular adaptable a distintos roles, movilidad táctica estratégica, capacidad de transporte aéreo en A400M y, según diseño, sistemas electrónicos propios desarrollados por industria nacional. Pero esas promesas desde laboratorio deben comprobarse ahora bajo el rigor del terreno.

En junio de este año, Indra completó la toma de control mayoritario de Tess Defence (51,01%) en una operación valorada en unos 107 millones de euros, hecho que tiene como objetivo fortalecer la gobernanza y acelerar decisiones de producción. El consorcio enfrenta la presión de entregar más unidades este año (se hablaba de entre 60 y 80), aunque las perspectivas se han ido moderando ante los retrasos acumulados.

Si las pruebas en Viator resultan satisfactorias, se elevará la confianza institucional en el proyecto y se abrirá un camino real hacia una ejecución más amplia. Si fallan, el programa podría enfrentar reescrituras, recortes o, en el extremo, cancelaciones parciales.

La saga del Dragón está lejos de cerrarse con esta entrega simbólica; más bien, comienza la parte decisiva. Tras Viator vendrán más pruebas, ajustes logísticos, integración con otros sistemas del Ejército y extensión progresiva a otras versiones: transporte de tropas, exploración, mando, recuperación, etc.

Para la industria de defensa nacional, el éxito del dragón sería un caso ejemplar de soberanía tecnológica, impulso industrial y posicionamiento internacional. Para el Ejército, representa una modernización esperada desde hace años, que podría reordenar capacidades tácticas y operativas. Pero nada se garantiza hasta que estas unidades muestren que pueden volar realmente con garantías.

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