En agosto de 2020, el Ministerio de Defensa firmó el contrato con el consorcio Teess Defence para fabricar 348 vehículos de combate sobre ruedas (VCR) 8×8, conocidos como “Dragón”, con un horizonte temporal de diez años. Este blindado debía sustituir a la flota antigua de BMR y VEC del Ejército de Tierra.
El coste inicial del contrato se estimó en aproximadamente 2.100 millones de euros, aunque luego se reportaron sobrecostes: en 2023, se habla de un incremento de unos 420 millones, lo que llevaría el total cercano a los 2.520 millones. El programa incluye distintas versiones del vehículo (transporte de tropas, zapadores, apoyo de cadenas, anticarro, etc.).
¿Qué se esperaba y qué se ha cumplido?
El calendario inicial preveía la entrega de 92 unidades en 2024, seguido por incrementos anuales significativos hasta completar las 348 unidades hacia el año 2030 o fechas cercanas. Sin embargo, las entregas reales han sido mucho menores: En abril de 2025, se recibieron los primeros cuatro vehículos de la versión zapadores. Hasta fechas recientes, se habla de 11 unidades entregadas. No se cumplió la entrega de los 92 vehículos prometidos para 2024. Así está la cosa.
Los retrasos y problemas técnicos: causas
Varias causas se han apuntado para explicar por qué el vehículo Dragón no ha sido validado completamente o entregado en volumen. En primer lugar, retrasos en hitos contractuales. Hay incumplimiento de plazos en entregas previstas y en la obtención de hitos técnicos, lo que va retrasando todo el cronograma.
Luego están problemas en motor y transmisión. En marzo de 2025 salió a la luz un problema grave entre el motor y la transmisión del Dragón, que podría afectar la fiabilidad y la capacidad operativa de los vehículos. Este fallo agrava los retrasos técnicos. En cuanto al proceso de validación (“precalificación” vs “poscalificación”), se señala que hay numerosas unidades construidas o en fase avanzada, pero que no han sido “validadas” por el Ministerio. Un cambio contractual ha hecho que la entrega precalificada de los vehículos pase a depender en mayor medida de la aprobación formal del cliente (el Ministerio), lo que exige cumplir requisitos técnicos que no se habían completado.
Otro aspecto controvertido son los sobrecostes y ajustes presupuestarios. El contrato ha sido objeto de aumento del presupuesto inicial. Un proyecto de esta envergadura y con tantas componentes diferentes tiende a incurrir en costes adicionales, ya sea por imprevistos técnicos, suministro de componentes, inflación o ajustes en la cadena de producción.
Un factor añadido ha sido el veto o la revocación de ciertos componentes vinculados a proveedores externos, en particular con Israel. Esto afecta a los misiles antitanque de los vehículos “antitanque”, que se habían previsto con tecnología israelí, y cuyo cambio obliga a buscar alternativas europeas o ajustarse a nuevos sistemas, lo cual implica tiempo.
Estado actual: validación, entregas, reacciones políticas
Aunque hay unidades producidas, muchas no han sido validadas o no cumplieron los requisitos para poder ser operativas plenamente. La validación (“evaluación operativa”, certificaciones técnicas) está retrasada. Se ha señalado que la industria dice que «los vehículos existen», pero que falta adaptarlos o validarles ciertos componentes o certificaciones.
El Ministerio de Defensa, encabezado por la ministra Margarita Robles, ha expresado su “preocupación” ante los incumplimientos. En reuniones con Indra (que lidera Tess Defence desde mediados de 2025) se han advertido consecuencias contractuales. También se contemplan sanciones económicas adicionales.
Ya se ha impuesto una sanción de unos 9,1 millones de euros por los retrasos. En paralelo, partidos de la oposición (PP, Vox, UPN) han pedido explicaciones, algunas propuestas apuntan a suspender el programa si no se cumplen los plazos y los compromisos técnicos. Se cuestiona su viabilidad en cuanto a movilidad, transporte aéreo (capacidad de entrar en ciertos transportes como el A400M, peso armado), precisión del sistema de armamento, protección, etc.
Cuestiones de validación técnica aún pendientes
Aunque no todas están confirmadas o abiertas al público, los problemas que afectan la validación incluyen verificar rendimiento mecánico: fiabilidad del motor y transmisión bajo condiciones operativas exigentes.; el cumplimiento de requisitos de protección balística, blindaje, supervivencia pasiva, resistencia a amenazas (por ejemplo minas, IEDs) y blindaje de torre (torreta de armamento). Hay críticas políticas señalando que la torre puede no tener precisión suficiente; movilidad y transporte: peso del vehículo, su capacidad para entrar en transportes aéreos como el A400M, potencia necesaria para moverlo en terreno difícil; e integración de sistemas de armas: incluyendo misiles anticarro, sistemas electrónicos, sensores, sistemas de comunicaciones. El cambio de proveedor para ciertos armamentos (veto Israel, etc.) obliga a rehacer parte de ese diseño/integración.
A eso se añadirían evaluaciones operativas y entrenamientos reales para determinar uso en brigadas, condiciones de combate, mantenimiento, logística.
Entre tanto, el Ejército de Tierra sigue operando con vehículos antiguos por más tiempo del previsto, lo que puede afectar su capacidad operativa y su interoperabilidad con aliados. Los sobrecostes técnicos, de retraso, y de logística se acumulan, lo que puede elevar de nuevo la factura total del programa más allá de lo estimado.
En este contexto, hay presión sobre la credibilidad del Ministerio, del consorcio y de la industria de defensa española en general. Que proyectos estratégicos no se cumplan debidamente puede afectar la percepción pública y la capacidad de negociar futuros contratos.
Por lo demás, hasta que los vehículos no estén validados y operativos, no pueden entrar en servicio real, lo que limita la capacidad de despliegue, respuesta ante amenazas o participación en misiones internacionales. ¿Alternativas? Los cambios de proveedor por razones políticas (por ejemplo, desconexión tecnológica con proveedores externos) obligan a buscar alternativas que posiblemente no estén tan maduras, o cuya integración requiera más tiempo.
Lo que se espera
El Ministerio de Defensa se ha reservado “acciones oportunas” por los incumplimientos, lo que podría significar nuevas multas, recisiones contractuales parciales, exigencias de compensación, etc. Indra, al controlar Tess Defence, tiene la responsabilidad de mejorar la coordinación y acelerar la producción, los procesos de validación y certificación.
Se prevé que durante lo que resta de 2025 haya entregas más voluminosas, aunque no está claro si se logrará alcanzar las 60-80 unidades anunciadas para ciertos periodos. Evaluaciones operativas deberían intensificarse, para validar en condiciones reales o simuladas los sistemas mecánicos, armamento, protección y movilidad. Amén.



