Este viernes la ONU ha reconocido oficialmente que la situación alimentaria en la Franja de Gaza ha alcanzado niveles de hambruna en su gobernación principal, que incluye la Ciudad de Gaza. La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC), respaldada por Naciones Unidas, colocó esta región en la fase 5, correspondiente a la hambruna.
Se estima que más de medio millón de personas —alrededor del 25 % de la población— se encuentran afectadas, con una proyección de que ese número aumente hasta 640.000 antes de que finalice septiembre. Los criterios empleados incluyen déficit extremo de alimentos, prevalencia significativa de desnutrición aguda infantil y elevados índices de mortalidad, estándares que la situación actual cumple de forma contundente.
Tom Fletcher, Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, expresó con profunda indignación: “Es una hambruna que deberíamos haber evitado”. Confrontó a Israel por lo que calificó como el uso del hambre como arma de guerra y exigió el inmediato ingreso sin obstáculos de ayuda humanitaria.
En un informe simultáneo, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, calificó la hambruna como consecuencia directa de las acciones del Gobierno israelí, subrayando que imponer hambre a una población civil podría constituir un crimen de guerra intencional.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, calificó la situación como “un desastre producido por el hombre, una acusación moral y un fracaso de la humanidad misma”. Añadió que la hambruna no se trata meramente de falta de comida, sino del colapso deliberado de los sistemas de supervivencia: «La gente se está muriendo de hambre. Los niños están muriendo. Y aquellos que tienen el deber de actuar están fallando… Como potencia ocupante, Israel tiene obligaciones bajo el derecho internacional.» Concluyó: «No podemos permitir que esto continúe con impunidad», exigiendo alto al fuego inmediato, liberación de rehenes y acceso humanitario sin trabas.
Reacción internacional y de agencias de la ONU
En una declaración conjunta, varias agencias de UNICEF, PMA (Programa Mundial de Alimentos), OMS y FAO solicitaron un alto al fuego «inmediato», alertando que la hambruna podría propagarse a otras áreas de Gaza como Deir al-Balah y Khan Younis. Señalaron que más de 1,14 millones de personas se encuentran en fase 4 (emergencia extrema), tan solo un paso antes de la hambruna, y llamaron a una respuesta humanitaria a gran escala.
La situación agroalimentaria es devastadora: alrededor del 98 % de las tierras cultivables han sido dañadas o inaccesibles y el 90 % de la población está desplazada. Los precios de los alimentos son prohibitivos, la disponibilidad de agua y combustible limita la preparación de alimentos básicos, y el sistema de salud está colapsado.
El gobierno de Israel, por su parte, rechazó categóricamente la declaración de hambruna, alegando que se basa en datos imprecisos y parcializados. La agencia militar COGAT sostuvo que el informe omitió datos presentados previamente y desestimó como propaganda las fuentes vinculadas a Hamas. Ghassan Alian, jefe de COGAT, insistió en que los esfuerzos humanitarios israelíes, tanto internos como con socios internacionales, han sido ignorados por el informe.
Desde principios de 2025, agencias como la OMS ya habían advertido sobre una situación de “hambruna masiva”, causada por el bloqueo continuado de la ayuda humanitaria y dilatada escasez. El director Tedros Ghebreyesus afirmó que un elevado porcentaje de embarazadas y mujeres lactantes sufrían desnutrición grave, y documentó un alza dramática en los niños fallecidos por esta causa.
El 29 de julio pasado, el propio Guterres ya había alertado sobre un riesgo inminente de hambruna, instando a convertir el “goteo” de ayuda en un “océano” que fluya sin obstrucciones. Desde finales de 2024, la FAO había advertido que Gaza enfrentaba el riesgo de hambruna en todo el territorio, con sistemas agroalimentarios destruidos, enormes pérdidas de ganado y cultivos, y una necesidad urgente de asistencia agrícola a gran escala.
Gaza vive probablemente la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. Se han alcanzado niveles catastróficos en la escala IPC, afectando a un porcentaje sin precedentes de su población.



