Desde 2018 hasta hoy, la red ferroviaria española ha sido escenario de una compleja combinación de hitos positivos, como el incremento de inversiones en infraestructuras y la liberalización del transporte de viajeros, y de acontecimientos graves que han revelado tensiones en su sostenibilidad y seguridad.
2018–2021: estabilidad con señales tempranas de tensión
En 2018, los datos de incidentes ferroviarios oficiales reflejaban un entorno relativamente estable. Según memorias de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), ese año se contabilizaron 52 sucesos ferroviarios, de los cuales 40 se catalogaron como accidentes, cifra inferior a años precedentes pero no exenta de señales de alerta, como descarrilamientos y atropellos en pasos a nivel.
Durante 2019 y 2020, la actividad de la red ferroviaria siguió con altos niveles de tráfico de viajeros y mercancías, impulsada por el crecimiento de la alta velocidad (AVE) y servicios convencionales. Sin embargo, los primeros indicios de deterioro en el mantenimiento preventivo comenzaron a emerger: las averías técnicas y problemas de señalización se hicieron más frecuentes, y varios servicios sufrieron interrupciones prolongadas. Estructuralmente, aunque el número de víctimas mortales en accidentes se mantuvo bajo comparado con décadas anteriores, descarrilamientos e incidentes sin víctimas, pero con impacto en la operatividad, aumentaron modestamente.
En 2021, la liberalización del transporte ferroviario, con la entrada de operadores privados como Iryo, Ouigo y otros en rutas de alta velocidad, intensificó el uso de la red. Al mismo tiempo, organismos europeos documentaron fallos técnicos en sistemas de IT de la infraestructura ferroviaria que afectaron a miles de pasajeros debido a retrasos y cancelaciones, poniendo de relieve vulnerabilidades en la resiliencia tecnológica del sistema.
2022–2024: crecimiento de incidencias y cambios estructurales
Entre 2022 y 2024, la tendencia de sucesos ferroviarios continuó al alza. Según informes sectoriales:
- En 2022 se reportaron más de 112 incidencias en la red ferroviaria española —incluidos descarrilamientos, colisiones con obstáculos y accidentes en pasos a nivel— y la cifra se mantuvo elevada en 2023 y 2024.
- En 2024, la CIAF analizó 128 sucesos, de los cuales 97 fueron accidentes. De estos, 22 descarrilamientos ocurrieron sin víctimas, pero mostraron un crecimiento sostenido de este tipo de incidentes.
Los descarrilamientos, por ejemplo, se multiplicaron por más de dos en la última década, convirtiéndose en la tercera causa de accidentes ferroviarios en España tras las colisiones con obstáculos y los accidentes en pasos a nivel.
Estos datos sugieren un incremento generalizado de incidencias no necesariamente mortales pero que reflejan problemas operativos y de mantenimiento cada vez más frecuentes y diversos.
Tendencia de descarrilamientos (2018 vs 2024):
- 2018: 7 descarrilamientos (ninguno con víctimas).
- 2023: 25 descarrilamientos.
- 2024: 22 descarrilamientos.
Esto muestra un incremento de más del 200 % en descarrilamientos entre 2018 y 2024, aunque con cierta estabilización en la segunda parte de la década.
El accidente de Adamuz
El suceso más grave que ha sacudido al ferrocarril español desde el accidente de Angrois (2013) tuvo lugar este 18 de enero en Adamuz (Córdoba). Un tren de alta velocidad de la compañía Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarriló e invadió la vía contraria, impactando con un tren Alvia de Renfe en sentido contrario.
Según los datos oficiales preliminares:
- Víctimas mortales: al menos 43 personas fallecidas.
- Heridos: alrededor de 292 heridos, incluyendo numerosos casos graves.
Este accidente ha sido catalogado como el más grave en la red de alta velocidad española desde 2013 y uno de los más letales de la historia reciente del ferrocarril en España.
El impacto político y social fue inmediato: se han declarado tres días de luto nacional, y sindicatos de maquinistas han convocado una huelga general denunciando el deterioro de la infraestructura y la falta de mantenimiento preventivo adecuado.
Un segundo incidente ocurrido en Gelida (Barcelona) pocos días después, donde un tren colisionó con un muro colapsado por temporales, cobró la vida de otro maquinista y dejó decenas de heridos, intensificando el debate sobre la seguridad de la red.
Víctimas mortales y heridos en la década (2018–2026)
Los hechos más destacados han sido en este periodo:
- Accidentes significativos con víctimas mortales:
- Accidente de Santiago de Compostela (2013) – 79 muertos (referencia histórica).
- Adamuz (2026) – al menos 43 muertos, 292 heridos.
- Incidentes con heridos graves y sin fallecidos:
- Múltiples descarrilamientos entre 2022–2024 con heridos leves o sin víctimas.
Las cifras muestran que, aunque el número de incidentes se ha incrementado claramente, la mayoría de ellos no han resultado en víctimas mortales hasta el grave accidente de Adamuz, lo que refleja tanto el avance en sistemas de seguridad como las crecientes tensiones operativas y de infraestructura.
Presupuestos de mantenimiento e inversiones (2018–2025)
La financiación de la red ferroviaria en España se divide entre inversiones en nuevas infraestructuras y gastos de mantenimiento de las ya existentes. Las fuentes oficiales consultadas aportan datos clave:
Inversión total (Incluye obras e infraestructura)
- En 2024, ADIF y Adif Alta Velocidad ejecutaron inversiones récord de cerca de 4.491 millones de euros en la red, un 32 % más que en 2023 y un 158 % más que en 2018.
Esto incluye obras de renovación de líneas, modernización de estaciones, y ampliación de corredores de alta velocidad. No obstante, expertos y análisis sectoriales señalan que España dedica mucho menos en mantenimiento que países comparables como Francia o Italia, que suelen destinar varios miles de millones anuales, lo que puede traducirse en problemas de fiabilidad y seguridad si no se equilibra con inversiones de mantenimiento continuas.
Plan estratégico de mantenimiento (2025–2030)
El Gobierno español ha anunciado también un Plan Integral de Talleres y Mantenimiento de Renfe con 1.000 millones de euros en inversiones entre 2025 y 2030, el mayor plan dedicado específicamente a mantenimiento ferroviario en España hasta la fecha.
Los fallos en una red de campeonato
España posee la red de alta velocidad más extensa de Europa, con miles de kilómetros de líneas de alta velocidad y una mezcla de tráfico intenso de pasajeros y mercancías. Este crecimiento ha sido acompañado por un notable incremento de las inversiones en obras, pero el mantenimiento preventivo y la renovación continuada de infraestructura han quedado rezagados, según opiniones de expertos y sindicatos.
Los descarrilamientos, fallos de señalización, catenaria y averías técnicas recurrentes, documentados tanto por informes de la CIAF como por preguntas parlamentarias ante la Comisión Europea, sugieren deficiencias en la gestión preventiva de la infraestructura, más que episodios aislados derivados únicamente de condiciones externas.



