Tienen entre 18 y 20 años, una edad corta en la vida natural de cualquier persona, pero larga en el pensamiento perturbador de quien parece no poder autolimitarse en su necesidad, por llamarlo de alguna forma, de dañar a otras personas, y probablemente disfrutar con ello, por la sola razón de que son pobres: La aporofobia es el rechazo, miedo o aversión hacia las personas pobres o en situación de vulnerabilidad.
Este concepto fue desarrollado por la filósofa española Adela Cortina, quien lo definió como una forma de discriminación que no se basa en cuestiones de raza, sexo o nacionalidad, sino en la condición socioeconómica de una persona. A diferencia de la xenofobia, que se refiere al rechazo hacia personas extranjeras, la aporofobia se dirige específicamente hacia quienes carecen de recursos económicos o están en situación de indigencia.
Lo vive el espectador en la popular película ‘El día de la bestia’, de 1995, donde el mal absoluto se personifica en unos individuos que van de ‘caza’ por las calles de Madrid, asaltando y llegando a quemar vivos a personas sin techo. La captura de pantalla que ilustra este contenido recoge uno de esos momentos. El espectador sabe que no es ficción, pues en Madrid sucedían esas cosas en aquella época.
El último incidente conocido ha tenido lugar en Blanes (Gerona), donde los Mossos d’Esquadra detuvieron hace unos días a cuatro hombres que planificaron y ejecutaron agresiones violentas a dos personas sin hogar en Blanes movidos por la aporofobia. Son jóvenes de entre 18 y 20 años, a lo que se investiga por delitos de lesiones y por delitos contra el ejercicio de los derechos fundamentales y de las libertades públicas garantizados por la constitución, con el agravante de abuso de superioridad frente a las víctimas.
Los hechos se remontan al pasado 27 de septiembre cuando los Mossos d’Esquadra y la Policía Local de Blanes fueron alertados por distintos testigos de que una persona sin hogar había sufrido una agresión en esta localidad de la Selva. Los agentes atendieron a un hombre de 65 años que vivía en una barraca y presentaba hematomas, lesiones en la cabeza y hemorragias. La víctima tuvo que ser trasladada a un centro hospitalario de Gerona con grave pronóstico. Al día siguiente de los hechos, se presentó en dependencias de Mossos d’Esquadra de Blanes un hombre -también sin hogar- que manifestaba haber sido agredido por un grupo de jóvenes la misma madrugada del 27 de septiembre. Esta persona presentaba lesiones compatibles con una agresión, hematomas en la cara, así como una hemorragia en un ojo y la nariz fracturada. Este hombre manifestó que existían más víctimas vulnerables y aportó detalles sobre otras presuntas agresiones.
A conciencia
A raíz de estas agresiones, el Área de Información Territorial de Gerona asumió la investigación de los hechos. Una identificación de un vehículo por parte de la Policía Local de Blanes resultó clave para lograr una rápida identificación de los presuntos autores de los hechos. La investigación de la CGINF acreditó que las agresiones fueron precedidas de una planificación que incluyó, entre otros, algunos reconocimientos del sitio habitual de pernoctación de las víctimas e incluso algunas interacciones haciéndose pasar por personas que no eran.
En ambos casos, los presuntos autores acudieron al lugar donde las víctimas pernoctan habitualmente en el interior de un vehículo, descendieron con rapidez y -aplicando medidas para no ser reconocidos- protagonizaron una agresión grupal sin otra motivación que la causar daño a las víctimas por su condición de ser personas sin hogar en el marco del fenómeno conocido como aporofobia. Al terminar la agresión, en ambos hechos, volvieron al vehículo y se marcharon rápidamente del lugar.
Con todas estas informaciones, los Mossos d’Esquadra articularon un dispositivo el pasado 1 de octubre para detener a los presuntos autores de estas agresiones con el resultado de cuatro detenidos en la localidad de Blanes. Los investigadores no descartan que haya más casos cometidos por el mismo grupo de autores, ya que es necesario tener en cuenta que las personas sin hogar a menudo no denuncian los delitos sufridos. En este sentido, desde la comisaría de Mossos d’Esquadra de Blanes se lleva a cabo un acompañamiento a las víctimas para asesorarles, velar por su condición de vulnerabilidad y ponerlas en contacto con servicios sociales del municipio.
¿Qué explica este sinsentido?
Lo primero, según los expertos, lo que se conoce como el miedo al otro ‘no útil’. Esto se basa en la idea de que la sociedad tiende a rechazar a quienes no contribuyen de manera visible al sistema productivo o económico. Las personas pobres son percibidas como una carga social en lugar de como individuos con potencial. Además, las personas en situación de pobreza suelen ser vistas como responsables de su condición, lo que fomenta un estigma y rechazo. Este prejuicio social genera una percepción de que la pobreza es sinónimo de fracaso personal.
El miedo a la pobreza también tiene una dimensión psicológica. La presencia de personas pobres puede generar una sensación de inseguridad o recordarnos nuestras propias vulnerabilidades en un mundo económicamente incierto.
El diagnóstico es altamente preocupante: En las sociedades con altos niveles de desigualdad económica, es más común que las personas desarrollen sentimientos de aporofobia, ya que la distancia entre clases socioeconómicas se vuelve más evidente, reforzando el rechazo y la marginación.



