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sábado, septiembre 12, 2026

¿Se están expandiendo fuera de Madrid las bandas juveniles?

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Es la tesis que sostiene el Centro de Ayuda Cristiano, que acaba de publicar su V Observatorio de Bandas Juveniles Violentas, donde se actualiza la información disponible sobre este fenómeno en base a los datos que facilitan pandilleros arrepentidos que siguen su programa de reinserción social. Los datos son parciales y solo referidos a aquellas personas que trata esta iglesia evangélica, que en los últimos diez años ha logrado que más de 300 individuos hayan salido de las bandas gracias a su programa.

La principal conclusión de este nuevo Observatorio es que durante los últimos meses el fenómeno de las bandas juveniles violentas se ha ampliado geográficamente por otras provincias y que no sólo afecta a Madrid y entorno, como había sucedido hasta ahora.

Así, en enero de 2024 en el País Vasco la Ertzaintza detectó oficialmente 26 bandas juveniles criminales -22 en Bizkaia, 3 en Alava y una en Guipuzkoa- con unos 500 miembros en total. En el País Vasco no se tenía constancia de un crecimiento tan importante desde que en el año 2017 se identificara en Barakaldo una banda denominada Los Hermanos Koala, a los que se sumaron grupos como Santutxu 480 y LDS, aunque sí hubo un repunte en el año 2021 con un total de 22 grupos identificados.

La presencia de las bandas ha llegado igualmente a Vitoria, donde en el mes de marzo se conocía la denuncia conjunta de las AMPAs de los colegios Calasanz y Ángel Ganivet, la asociación de vecinos Errekatxiki y el club deportivo Irubat, más otras de Ibailakua, Arriaga, Salburua y Zaramaga. En septiembre se conocieron también altercados entre pandilleros en Errentería, Gipuzkoa.

En Mallorca en marzo se detectaron varias quedadas de peleas violentas en Son Forteza con presencia de más de 20 adolescentes; y en julio fueron detenidos dos pandilleros por intentar matar a otro en Santa Catalina. En septiembre 2024 aparecieron en Palma carteles con la frase “Exportamos ingenieros, importamos macheteros”, a los que siguieron “Exportamos enfermeros, importamos pandilleros” junto a un grupo de personas inmigrantes. Estos carteles estaban financiados por la comunidad Identitas.

2024 comenzó en Aragón con la notificación oficial por parte de la Consejería de Educación de al menos 11 posibles casos de pertenencia a bandas juveniles violentas entre el alumnado en la provincia aragonesa de secundaria, formación profesional y primaria; informando oficialmente de que en los últimos tres meses se habían contabilizado 7 víctimas en cuatro actos violentos.

En Zaragoza han seguido registrándose incidentes sobre todo por las bandas Dominican Don’t Play (DDP) y Black Panthers con 11 detenidos en febrero de 2024, cinco de ellos menores. En marzo se produjo otro enfrentamiento entre estos pandilleros, esta vez en las inmediaciones del centro comercial Actur.

En diciembre se conoció también que el centro de internamiento de menores zaragozano Juslibol estaba experimentando una ola de violencia inusitada. En sólo 15 días se habían producido cinco altercados, dos de ellos tuvieron que ser sofocados por la Policía Nacional. En este centro se encuentran internos unos 60 jóvenes en edades comprendidas entre los 16 y 23 años. En la provincia de Huesca también han empezado a producirse incidentes, siempre según los datos de este Observatorio cristiano.

En Sevilla se ha iniciado el año 2025 con 234 identificados en una macroperación contra las bandas latinas en la zona de Nuevo Torneo. Se sabe que existen capítulos que emulan la simbología o están relacionados con la banda Crips afroamericana fundada en Los Angeles, EEUU.

En Castilla y León igualmente se ha intensificado la violencia y el tráfico de drogas por parte de jóvenes pandilleros después de que en el año 2019 la policía desarticulara a los Latin Kings en un operativo por toda la región instruido desde Burgos. Son ahora frecuentes los altercados entre Trinitarios y DDP en Valladolid en los barrios de La Merced, Tenerías, avenida de Soria, en la calle Sinagoga, en las plazas de Millán Santos y Encuentro de los Pueblos y en el parque Ribera de Castilla. También se ha incrementado el número de jóvenes ingresados en el centro de menores Zambrana.

Un pandillero residente en Valladolid fue también detenido en mayo 2024 por agresiones en San Sebastián de los Reyes, lo que indica la movilidad de estos grupos y la conexión entre Madrid y Valladolid. En Burgos y Guadalajara igualmente se ha tenido noticia de enfrentamientos entre grupos juveniles violentos.

En Valencia en marzo se detuvo a los seis autores del atraco con armas a una joyería en el centro comercial Salera miembros de la banda Red Panther, incautándose, entre diverso material, dos pistolas. En junio también fueron detenidos otros siete individuos por una reyerta entre bandas en la calle Jurats, con un herido por traumatismo. Y en noviembre otros 13 pandilleros portando máscaras de disfraces en Halloween dejaron inconsciente a una persona con agresiones repetidas en los barrios de Benicalap y Benimàmet, uno de ellos perdiendo tres dientes.

En Barcelona en una operación conjunta de Mossos, Guardia Civil y Urbana se arrestó a 32 integrantes de los Latin Kings, dos de ellos menores, con base en Hospitalet y Rubí y con tentáculos en Reus, Cubelles, Granollers y la propia Barcelona. La anterior gran operación se fechó en 2023 y ya entonces fueron detenidos 14 individuos.

En Murcia se localizó una maleta con 35 pistolas y 750 balas envueltas en toallas, todo ello relacionado con el tráfico internacional de armas perpetrado por bandas de narcotraficantes conectadas con estas organizaciones juveniles violentas. En Galicia a finales de enero 2025 fueron encarcelados dos pandilleros pertenecientes a la Banda de K, con base en O Inferniño.

Para Alberto Díaz, pastor del Centro de Ayuda Cristiano y director del programa de reinserción social de pandilleros, “ante la presión de las fuerzas del orden y las condenas jurídicas, los líderes de las bandas ya no solo tienen un perfil más bajo, sino que se desplazan a las periferias para implantar la filosofía del grupo entre los jóvenes más vulnerables y desencantados”.

“De esta situación se deriva un nuevo problema: frente a la falta de liderazgo coordinado surgen cada vez más emuladores que siguen una determinada moda que además se beneficia de la falta de filtros en los contenidos que las nuevas tecnologías plantean. Muchos jóvenes con problemas de autoestima y sin referencias sociales consiguen expresar sus frustraciones mediante la violencia. Las bandas calan entre los jóvenes porque consiguen aglutinar su desencanto. El modelo de éxito fácil promovido en las redes sociales está haciendo mucho daño”, añade.

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